INFLAMACIÓN: EL PRINCIPAL REGULADOR DEL DESARROLLO MUSCULAR

Introducción

La inflamación a menudo se considera como algo negativo que necesita suprimir. Esa reputación es completamente injustificada y tratar la inflamación de esta manera puede reducir directamente el desarrollo muscular. En este artículo, se abordará la relación entre la inflamación y el crecimiento muscular y varias aplicaciones prácticas importantes.

¿Qué es la inflamación?

Al igual que el cortisol, la inflamación tiene la reputación de ser algo inherentemente negativo, sin embargo, se requiere para que el organismo funcione y tiene muchos efectos necesarios. La inflamación es efectivamente una señal para que el sistema inmune preste atención a un área concreta. Esta es parte de la respuesta del sistema inmune para reparar el daño del tejido y deshacerse de aquello que no es necesario y/o perjudicial, como puede ser un virus. La inflamación ocurre así en respuesta a una infección, pero la inflamación no se limita a las infecciones.

¿Qué tiene que ver la inflamación con el crecimiento muscular?

El entrenamiento de fuerza induce una cantidad considerable de inflamación en el tejido muscular como resultado del daño a las fibras musculares. Esta señalización inflamatoria inicia la reparación y el crecimiento muscular. Interleukin-6 (IL-6) es un factor clave en la regulación inflamatoria de la reparación muscular. Las interleucinas son citocinas, pequeñas proteínas que actúan como moléculas de señalización. La IL-6 es interesante porque puede actuar tanto como una adipoquina proinflamatoria en la sangre como también como una mioquina antiinflamatoria en respuesta a la contracción muscular.

Si la IL-6 es pro- o antiinflamatoria depende de su concentración y si fue estimulada por la contracción muscular o el tejido adiposo. Según Fonseca y col., (2009),  altos niveles de IL-6 en reposo indican inflamación crónica, una condición generalmente indeseable que conduce a la erosión de muchos tejidos como resultado de un sistema inmune hiperactivo. La inflamación crónica se ha relacionado con lesiones en las articulaciones, niveles bajos de testosterona y una capacidad limitada para ganar masa múscular.

En un estudio de 9 meses sobre mujeres posmenopáusicas con entrenamiento de fuerza, la masa grasa del tronco se correlacionó con los niveles de IL-6 en reposo y se relacionó negativamente con el crecimiento muscular. Mientras más inflamación crónica tenían las mujeres, menos músculo desarrollaban (Orsatti y col., 2012). La inflamación crónica, medida por la proteína C-reactiva elevada, también se correlacionó negativamente con el crecimiento muscular en un estudio de entrenamiento hospitalario de fuerza avanzada (Norheim y col., 2017). También se ha encontrado que la expresión génica proinflamatoria elevada se produce durante el sobreentrenamiento y se asoció con un crecimiento muscular reducido en comparación con el entrenamiento con menos volumen (Stec y col., 2017).

Se ha demostrado que los pacientes que no responden al entrenamiento de fuerza, individuos que no obtienen los beneficios propios de un programa de entrenamiento, pueden tener niveles aumentados de TNA-a, lo cual puede deberse a un exceso de inflamación.

 

Con base en estos hallazgos, se puede concluir: “la inflamación es mala para todo, incluido el crecimiento muscular”. Sin embargo, los picos agudos de IL-6 son beneficiosos para activar las células satélite y comenzar la reparación muscular (Mackay y col., 2009). Así que IL-6 tiene una naturaleza dual para el desarrollo muscular que se corresponde con su naturaleza bimodal en la inflamación: las elevaciones breves son beneficiosas, pero las prolongadas son perjudiciales. Esta naturaleza de IL-6 se ilustra perfectamente en un estudio de 4 meses sobre hombres jóvenes de Mitchell y col., (2013): los niveles de IL-6 en reposo se correlacionaron negativamente con el crecimiento muscular, pero las elevaciones posteriores al ejercicio en la IL-6 se correlacionaron positivamente con el crecimiento muscular.

Brad Pilon formuló la hipótesis de que la inflamación tiene una relación señal-ruido con el crecimiento muscular. La inflamación es en principio una señal para la reparación muscular, pero la inflamación crónica ahoga la señal aguda.

Esta naturaleza dual de la IL-6 no es única. El cortisol funciona de manera similar cuando se trata de la pérdida de grasa. Los picos cortos y agudos son beneficiosos para movilizar energía, pero las elevaciones crónicas interrumpen multitud de sistemas en el organismo que generalmente interfieren con los intentos de pérdida de grasa.

Expuesto lo anterior, bajos niveles de inflamación en reposo con picos claros posteriores al ejercicio para comenzar el crecimiento muscular es una meta a conseguir. Esto tiene muchas aplicaciones para el entrenamiento y la nutrición, de las cuales se extraen dos principalmente:

  1. No aumentar a un porcentaje de grasa corporal

Los niveles de inflamación crónica están estrechamente relacionados con el porcentaje de grasa corporal (Festa y col., 2001). Cuanto mayor sea el tejido graso, mayor inflamación se albergará en el organismo (Saito y col., 2003). El tejido graso en sí mismo secreta adipoquinas proinflamatorias. Debido a que  la glucosa en la sangre es intrínsecamente inflamatoria, la resistencia a la insulina causada por un alto nivel de grasa, especialmente el alto almacenamiento de grasa visceral alrededor del hígado, contribuye aún más al efecto del porcentaje de grasa corporal en la inflamación crónica. El aumento en los niveles de IL-6 con alto tejido graso, puede ser de 2 a 4 veces mayor. La inflamación crónica enmascara casi por completo la señal para la reparación muscular. Como resultado, tratar de desarrollar masa muscular cuando se está por encima de un rango de porcentaje de grasa corporal ideal es altamente ineficaz y da como resultado el famoso “dreamer bulk”.

  1. No suprimir innecesariamente la inflamación aguda

Una multitud de estudios han encontrado efectos principalmente perjudiciales de suplementos de antioxidantes o medicamentos antiinflamatorios en individuos que hacen ejercicio, ya que esto atenúa la señal inflamatoria para la reparación muscular y, por lo tanto, reduce el crecimiento muscular y el rendimiento (Merry y Ristow, 2016). Sin embargo, en los ancianos algunas investigaciones encontraron un aumento en el crecimiento muscular, presumiblemente porque era más beneficioso reducir los niveles de inflamación crónica que preservar la inflamación aguda del ejercicio.

Como tal, debe tener cuidado con todo lo que suprime la inflamación, incluidos lo siguiente:

  • Tomar ibuprofeno por cada lesión menor puede dañar el crecimiento muscular (y probablemente sea una mala idea para la lesión y su salud digestiva, pero ese es otro tema). Si necesita adormecer el dolor, se debe considerar primero Paracetamol o similares.

  • Muchos multivitamínicos y preentrenamientos tienen cantidades ridículas de vitaminas C y E que se han encontrado para mitigar sus ganancias. Cualquier cosa con más de 250 mg de vitamina C es probablemente una mala idea si estás sano, especialmente en tus entrenamientos. Pre-entrenamientos y multivitaminas generalmente tienen una mala elección de ingredientes y dosis de administración.
  • Las estrategias de terapia de frío para “mejorar” la recuperación, como los baños de hielo, a menudo son una mala idea si no está lesionado. Sí, suprimen la inflamación, pero eso significa que también estás suprimiendo el proceso de reparación. La crioterapia puede reducir directamente el crecimiento muscular y el rendimiento (Yamane y col., 2006).

Conclusión:

La inflamación no siempre es negativa y debe suprimirse. Esta es una parte del desarrollo muscular y suprimirlo innecesariamente reducirá el potencial de desarrollo. Por otro lado, también se debe evitar los niveles de inflamación crónica, que es en sí misma, altamente perjudicial.

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Ángel Rodríguez

Preparador físico

 

Traducido de : https://bayesianbodybuilding.com/inflammation-muscle-growth/

LA DIETA OKINAWA

LA DIETA DE OKINAWA

 

Conocer otras formas de alimentación diferentes de la convencional, nos puede abrir interesantes posibilidades, hacer nuestra dieta más variada y nutritiva y descubrir nuevos alimentos y recetas que nos permitan salir de la monotonía. En este caso, os queremos mostrar una dieta muy peculiar, proveniente de una región de Japón llamada Okinawa, pero antes de explicaros en qué consiste, vamos a ver porqué esta dieta merece especial atención.

EL ESTUDIO DE LA LONGEVIDAD:

Okinawa es una isla de Japón que presenta una de las tasas de mortalidad más bajas del mundo. Entre los habitantes de esta isla, existe un número inusual de centenarios, que sorprendentemente, presentan un estado de salud extraordinariamente bueno a pesar de su avanzada edad.

En general, las tasas de prevalencia de cáncer, demencia y enfermedades cardiovasculares de los habitantes de Okinawa son muy inferiores a las del resto del mundo.

 

En 1975, un grupo de investigadores dirigido por el Dr. Makoto Suzuki, comenzó un estudio financiado por el Ministerio de Salud de Japón con el objetivo de descubrir los factores responsables de la extraordinaria longevidad de los habitantes de la isla.

Después de examinar a más de 900 centenarios y numerosos ancianos de setenta, ochenta y noventa años de Okinawa, descubrieron que existían tanto factores genéticos, como no genéticos, que influían en este fenómeno. Entre los factores no genéticos, destacan los hábitos alimenticios, la actividad física y los aspectos psicológicos y sociales.

En este artículo vamos a conocer las peculiaridades de la alimentación de Okinawa y cómo ésta influye en la extraordinaria longevidad de sus habitantes.

LA ALIMENTACIÓN EN OKINAWA:

Existen dos factores claves en la alimentación: qué comemos y cómo lo comemos. Aunque en nuestra cultura estamos acostumbrados a dar únicamente importancia a los alimentos en sí, el cómo ingerimos esos alimentos, también tiene una importante influencia en nuestra salud: la forma de prepararlos, el tiempo que nos tomamos en ingerirlos, incluso nuestro estado mental cuando realizamos dicha ingesta son importantes.

En Okinawa, destacan tres aspectos en este sentido:

“HARA HACHI BU”:

Esta expresión (“Hara Hachi Bu”), representa la filosofía de los japoneses a la hora de comer, significa parar de comer antes de sentirse lleno, o comer hasta sentirse lleno sólo al 80%.

Los Okinawenses consideran que no comer hasta estar lleno es la mejor forma de mantenerse saludables y en su peso. Para lograr esto, comen lentamente, masticando bien los alimentos, y prestando atención al momento de la comida, pudiendo observar de esta forma, cuándo están lo suficientemente llenos.

En nuestra sociedad, cada vez es más común comer frente al televisor, mientras se usa el teléfono móvil o haciendo otras tareas a la vez. Esto nos lleva en muchas ocasiones a comer más de lo necesario, comiendo simplemente hasta acabar todo el plato, sin detenernos a observar cuándo estamos realmente saciados.

La ciencia explica cómo esta filosofía a la hora de comer, puede beneficiar nuestra salud mediante la teoría de los radicales libres. Esta teoría postula que el daño de los radicales libres, generado principalmente por el metabolismo de los alimentos, daña las moléculas vitales del cuerpo (tejido, ADN, etc.). Este daño se acumula con el tiempo hasta que, como un coche viejo, nos derrumbamos. Es por ello que se considera que la restricción calórica, es decir, la limitación de la ingesta energética, puede prolongar la esperanza de vida.

Diversos estudios demuestran como la restricción calórica reduce el colesterol, la glucosa en ayuno y la presión sanguínea. Algunos consideran esto como un biomarcador del envejecimiento, puesto que existe una correlación entre estos marcadores y el riesgo de enfermedades asociadas al envejecimiento.

No obstante, aunque el estudio de los habitantes de Okinawa muestra que estos presentan unos niveles de radicales libres en la sangre más bajos de lo habitual, aún se desconoce si esto es debido a la restricción calórica que mantienen durante la gran parte de su vida o a factores genéticos.

 

 

“KUTEN GWA”:

Significa comer en pequeñas porciones. La costumbre de los habitantes de Okinawa es comer varios platos variados, con pequeñas cantidades de alimentos y llenos de colorido.

Para ello utilizan siempre alimentos frescos y prefieren preparaciones suaves que permitan preservar sus nutrientes.

Esta costumbre proporciona una alimentación con un variado aporte de nutrientes en cada comida.

 

“NUCHI GUSUI”:

Quiere decir comer pensando que los alimentos tienen propiedades curativas. De este modo, los Okinawenses comen con conciencia de cada alimento que consumen, para nutrir cada célula de su cuerpo y no solo para satisfacer su paladar o estómago.

La cultura de Okinawa mantiene viva esta costumbre respetando una serie de requisitos a la hora de elegir su comida: que sea natural, que sea local, y que sea de temporada. De esta forma, consideran que podrán aprovechar todas sus propiedades curativas.

 

 

 

 

 

LA DIETA:

Traditional Okinawan diet food pyramid

 

El estudio realizado por el Dr. Mokoto Suzuki y los hermanos Craig y Bradley Wilcox, dio lugar al libro “The Okinawa Diet Plan”, un libro donde daban las claves de la alimentación de los habitantes de Okinawa.

Vamos a ver, analizando cada grupo de alimentos, qué comen los okinawenses:

 

  1. LEGUMBRES Y CEREALES:

Los principales cereales que consumen son: arroz integral, arroz blanco, fideos de soba (alforfón o trigo sarraceno), fideos de arroz y seitán (gluten de trigo).

A excepción del seitán, los cereales que consumen en su mayoría los okinawenses tienen una característica común: son libres de gluten.

Respecto a las legumbres destacan el tofu, miso y salsa de soja. Esta última en pequeñas cantidades.

Una característica muy destacable de su alimentación es que consumen derivados de la soja diariamente. En concreto, los okinawenses consumen más tofu que cualquier otra cultura en el mundo, incluso más que en el resto de países asiáticos.

Uno de los aspectos estudiados por el Dr. Suzuki y su equipo, ha sido el del envejecimiento de la mujer en Okinawa, ya que estas, tienden a experimentar la menopausia de una forma natural y con menos complicaciones de las habituales. En el estudio de Okinawa, se relaciona este aspecto con las grandes cantidades de estrógenos vegetales (flavonoides y lignanos) que se consumen en esta isla, tanto a través de la soja como del lino y otros granos y vegetales.

 

 

 

  1. VEGETALES:

Son el grupo de alimentos más consumido en la dieta, tanto en crudo, como cocinados de diferentes formas. Destaca el gran consumo de batatas moradas (ube) que se da en la isla. Este tipo de batata, es conocida por su altísimo contenido en antioxidantes.

También consumen mucho Goya, una especie de pepinos amargos a los que se les atribuye propiedades reguladoras del azúcar en sangre.

Otros vegetales muy consumidos son: raíz de taro, hechima (una especie de pepino tropical), okra, zanahorias de Okinawa (largas y de color amarillo claro), ajo, tomate, handama (una verdura frondosa con hojas verdes y moradas), shima rakkyo (similar a una chalota), cebollas y hojas de ensalada.

Además, destaca su alto consumo de algas, especialmente Kombu y mozuku. Una peculiaridad del alga kombu es que posee un alto contenido en yodo.

 

  1. FRUTAS:

Las frutas son consumidas a diario, entre 2 y 4 piezas diarias, locales y de temporada.

Las más consumidas son:

  • Piña de bogor.
  • Shikwasa, también llamado mandarina de Taiwan. Se trata de un cítrico muy popular rico en nobiletina, un flavonoide con interesantes propiedades para la salud debido a sus propiedades antiinflamatorias.
  • Mango.
  • Papaya
  • Maracuyá.
  • Guayaba
  • Un fruto que destaca por ser una de las fuentes más ricas de vitamina C.

 

  1. CARNE Y PESCADO:

La dieta tradicional de los Okinawenses es en un 98% vegetariana, ya que, aunque consumían alimentos de origen animal, fundamentalmente pescado, utilizaban porciones muy pequeñas de los mismos.

La carne es reservada para ocasiones especiales y no se consume en la dieta diaria habitual. El tipo de carne que se consume es principalmente la de cerdo, utilizando todas las partes del animal, incluidos los órganos internos. Consumir carne de ternera es una tendencia nueva en la isla.

Respecto al pescado, el gurukun, el atún y el mero se consumen en la actualidad con más frecuencia, aunque en la cocina tradicional de Okinawa se usaban cantidades muy pequeñas de pescado (menos de la mitad de una porción por día).

 

  1. LACTEOS Y HUEVOS:

Los lácteos no se consumen en la dieta tradicional de Okinawa, en la que la principal fuente de calcio son los vegetales. Los huevos por su parte, tienen una representación de menos del 1% del total calórico de la dieta.

 

PIRÁMIDE DE DENSIDAD CALÓRICA:

Acorde con la filosofía de los japoneses a la hora de comer, la Dieta de Okinawa presenta una pirámide de alimentación basada en la densidad calórica de los alimentos, de forma que los alimentos se presentan según el número de calorías por gramo que proporcionan. De este modo, se dividen en pesos pluma, ligeros, medios o pesos pesados.

Esta forma de alimentación permite comer en abundancia, sin consumir muchas calorías.

 

Thais Aranda

Dietista

Thais-dietista-trainerclub

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

www.okicent.org

www.okinawa-diet.com

The Okinawa Diet Plan’s Food List and Menu Recipes Are Wrong

Willcox, DC, Willcox, BJ, Todoriki, H. et al. Biogerontology (2006) 7: 173. doi.org/10.1007/s10522-006-9008-z

Han X, Ren J. Caloric restriction and heart function: is there a sensible link? Acta Pharmacologica Sinica. 2010;31(9):1111-1117. doi:10.1038/aps.2010.146.

A comparison of hip fracture incidence among native Japanese, Japanese Americans, and American Caucasians. P. D. Ross, H. Norimatsu, J. W. Davis, K. Yano, R. D. Wasnich, S. Fujiwara, Y. Hosoda, L. J. Melton, 3rd. Am J Epidemiol. 1991 Apr 15; 133(8): 801–809.

Okinawa, la filosofía de la salud…

Willcox DC, Scapagnini G, Willcox BJ. Healthy aging diets other than the Mediterranean: A Focus on the Okinawan Diet. Mechanisms of ageing and development. 2014;136-137:148-162. doi:10.1016/j.mad.2014.01.002.

Willcox BJ, Willcox DC. Caloric Restriction, CR Mimetics, and Healthy Aging in Okinawa: Controversies and Clinical Implications. Current opinion in clinical nutrition and metabolic care. 2014;17(1):51-58. doi:10.1097/MCO.0000000000000019.

¿Por qué disminuye nuestra altura a lo largo del día y de los años?

¿Por qué disminuye nuestra altura a lo largo del día y de los años?

 

Entre el sacro y la base del cráneo, la columna intercala veinticuatro piezas móviles: los discos intervertebrales. Su conexión a las vértebras está asegurada por numerosos elementos fibroligamentosos, que aseguran una unión solidísima entre las vétebras y confieren una gran resistencia mecánica al raquis.

 

Las presiones ejercidas sobre el disco intervertebral son considerables, sobre todo, cuanto más nos aproximemos al sacro. El núcleo actúa como repartidor de presión en sentido horizontal sobre el anillo fibroso. En la posición erecta la compresión vertical ejercida sobre el núcleo se transmite por la periferia del anillo.

 

La presión en el centro del núcleo no es nula, incluso cuando no soporta carga. Esta presión es debida al estado de hidrofilia, que le hace hincharse. La flexibilidad raquídea depende de este estado de hidrofilia(migración del agua en el núcleo) y éste del  momento del día en que nos encontremos.

 

El núcleo reposa sobre la parte central de la cara vertebral. Existen numerosos poros microscópicos que comunican el núcleo con la cara vertebral. Cuando se ejerce una presión importante sobre el raquis, el agua contenida en la sustancia gelatinosa del núcleo pasa a través de los orificios de la carilla vertebral hacia el centro de los cuerpos vertebrales. Esta presión estática se mantiene durante el día; a última hora del día, el núcleo está claramente menos hidratado que al comenzar la mañana. De ello, se deduce que el espesor del disco ha disminuido sensiblemente, lo que en un sujeto normal supone una pérdida de altura de unos 2 cm.

 

De manera inversa, en el curso de la noche, en decúbito supino, los cuerpos vertebrales no sufren ya la presión axial debido a la gravedad, tan solo la del tono muscular, muy relajado por el sueño. En este momento, la hidrofilia del núcleo atrae el agua que vuelve a él desde los cuerpos vertebrales. El disco recobra entonces su grosor inicial y así somos más altos por la mañana que por la noche. Al ser el estado de precompresión más acentuado por la mañana que por la noche, la flexibilidad raquídea lo es mayor al comienzo de la jornada.

 

La presión de imbición del núcleo es considerable, puesto que, puede llegar hasta 250 mm Hg. Con la edad, este estado de imbición disminuye al mismo tiempo que la hidrofilia, y de ello se deriva una disminución del estado de precompresión. Esto explica la disminución de estatura y de flexibilidad raquídea en los ancianos, y la pérdida de flexibilidad del raquis explica el deterioro discal tras esfuerzos violentos o repetidos.

 

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

marina

GRASA LOCALIZADA Y EJERCICIO

La obesidad se puede definir como la condición en la que la cantidad de tejido adiposo aumenta en un grado tal que tiene consecuencias para la salud de la persona. Además de la cantidad, también es importante la distribución de la grasa. La obesidad puede verse disminuida por el aumento de la actividad física y/o la ingesta calórica reducida y, al menos a corto plazo, el tamaño del déficit calórico es el principal factor que determina la pérdida de peso.

¿Cómo funciona la pérdida de grasa desde el tejido adiposo durante el ejercicio?

Cuando se realiza ejercicio, las glándulas suprarrenales (entre otras) segregan hormonas llamadas catecolaminas (adrenalina-epinefrina y noradrenalina), que llegan al adipocito del tejido adiposo a través de la sangre. Cuando llega al receptor del adipocito estimula una cascada de reacciones (AMPc-PK activa-lipasa), donde la lipasa desde el interior del adipocito descompondrá las “gotitas” de grasa en su componente triglicérido en glicerol y ácidos grasos, que a serán vertidos a sangre para su consumo por las fibras musculares, transportados por la albúmina plasmática. Una vez llegue a la fibra muscular será oxidado para producir energía, hasta descomponerse en CO2 y agua.

Imagen 1. Lipolisis del tejido adiposo

 

¿Se puede perder grasa localizada durante el ejercicio?

Basado en la explicación anterior, ¿se puede intentar estimular al máximo una zona (“bombardeo de catecolaminas”) para intentar eliminar grasa localizada y oxidarla? Existe evidencia de que la pérdida relativa de grasa inducida por el ejercicio es más alta en tejido adiposo subcutáneo abdominal y visceral que en el tejido adiposo femoral, lo cual indica que los depósitos de tejido adiposo regionales están regulados de forma independiente. Durante muchos años se ha discutido si ejercicios específicos pueden reducir los depósitos de tejido adiposo locales, y por lo tanto modificar la distribución de grasa.

Varios estudios examinaron la teoría de reducción localizada, y las conclusiones han sido contradictorias.

Un diseño del estudio de Stallknecht y col., (2007) probó la hipótesis de que la reducción de grasa localizada alrededor de los músculos de una parte del cuerpo que realizaba un entrenamiento aislado, mientras que los músculos del lado contralateral no reducían el tamaño de los depósitos de tejido adiposo alrededor de los músculos en reposo.

El protocolo experimental de este estudio fue de 10  hombres que realizaron ejercicio de extensión de rodilla con una pierna (pierna 1) al 25% de la carga de trabajo máxima (W max) durante 30 minutos mientras la otra pierna (pierna 2) estaba descansando. Después de un breve descanso, los sujetos se ejercitaron con la otra pierna (pierna 2) al 55% W max durante 120 min mientras la primera pierna (pierna 1) estaba descansando. Después de otro breve descanso, los sujetos se ejercitaron con la primera pierna (pierna 1) al 85% W max durante 30 min mientras la otra pierna (pierna 2) estaba descansando. En la imagen 1 se detalla más fácilmente. Se obtuvieron muestras de sangre arterial y muestreo por diálisis como se indica con flechas y paréntesis.

Imagen 2. Protocolo del estudio (Stallknecht y col., 2007)

 

Ejercicio de extensión de la rodilla con una pierna a 55 y 85% W max. aumentó significativamente la concentración de glicerol intersticial del tejido graso subcutáneo femoral en comparación con el reposo (El glicerol no puede ser reutilizado por el adipocito para formar nuevos triglicéridos El glicerol es una pequeña molécula soluble en agua que puede difundirse fácilmente a la sangre. Por lo tanto todo el glicerol producido por lipólisis en el adipocito es liberado en la circulación. Por esta razón la el glicerol en sangre se utiliza como indicador de la lipólisis). Al 85% de W max., la concentración de glicerol intersticial fue mayor en el tejido adiposo junto al músculo en funcionamiento que en el tejido adiposo junto al músculo en reposo. En las tres intensidades, el ejercicio de extensión de rodilla con una pierna aumentó la concentración de glicerol en plasma arterial en comparación con la pierna de descanso, pero mayor cuanto más intensidad.

Durante el ejercicio de extensión de la rodilla con una pierna a 25 y 85% de W max , la lipólisis fue significativamente mayor en la tejido graso subcutáneo femoral alrededor  al músculo en funcionamiento que en el tejido adiposo alrededor al músculo en reposo. La diferencia en la lipólisis del tejido adiposo entre las dos piernas (lipólisis en el ejercicio – pierna de descanso) durante el tiempo 0-30 min mostró que la lipólisis era mayor a 25 y 85% W máx. La lipólisis no cambió con la intensidad incremental del ejercicio.

Al 55% y al 85% W max disminuyó la concentración de insulina en plasma arterial en comparación con el descanso. El ejercicio con una pierna al 85% W max aumentó en mayor medida la concentración de epinefrina en plasma arterial en comparación con el resto.

Imagen 3. Glicerol plasmático a diferentes intensidades de ejercicio.

 

El autor de este estudio extrae varias conclusiones de estos resultados:

  • Los ejercicios específicos pueden inducir lipólisis puntual, aumentando el flujo sanguíneo y la lipólisis alrededor de la zona contráctil  respecto al músculo en reposo. Con base en los resultados actuales, no se puede prever si los ejercicios específicos pueden inducir una local de grasa subcutánea, ya que las reservas de triglicéridos se pueden reponer completamente o incluso supercompensar entre las sesiones de ejercicio.
  • La adrenalina y la noradrenalina circulantes son potentes estimuladores del flujo sanguíneo y la lipólisis y en el presente estudio, la concentración de epinefrina (adrenalina) en plasma aumentó significativamente con la intensidad de ejercicio más alta. Las hormonas circulantes influyen en todos los depósitos de tejido adiposo y no oxida selectivamente el tejido junto a los músculos contraídos. Sin embargo, debido al flujo sanguíneo relativamente mayor en el tejido adiposo alrededor de los músculos que se contraen, se suministrará una cantidad mayor de epinefrina circulante a este tejido. Esto aumentaría la concentración intersticial de epinefrina en el tejido adiposo, que podría ser uno de los mecanismos detrás de la lipólisis más alta en el tejido adiposo subcutáneo alrededor  a la contracción que al músculo en reposo.
  • La noradrenalina no es solo una hormona sino también un neurotransmisor en el sistema nervioso simpático, y una estimulación selectiva del tejido adiposo alrededor a los músculos que se contraen también podría realizarse a través de los nervios simpáticos locales
  • Otro mecanismo para explicar el aumento del flujo sanguíneo y la lipólisis podría ser la liberación de sustancias paracrinas de los músculos contraídos, que podrían difundirse del músculo al tejido adiposo para estimular la sangre flujo y lipolisis. Se ha demostrado que la contratación de músculo esquelético libera la interleuquina-6 de myokina, que entre otras funciones, ha demostrado que estimula la lipólisis del tejido adiposo.
  • Es evidente que varios mecanismos potenciales pueden explicar el aumento del flujo sanguíneo y la lipólisis en el tejido adiposo junto a los músculos en contracción, pero este mecanismo es de mayor complejidad. El músculo y el tejido adiposo superficial junto al músculo tienen suministros de sangre separados. En consecuencia, los ácidos grasos liberados del tejido adiposo durante el ejercicio se transportan por la sangre y llegan a todas las partes del cuerpo, no específicamente al músculo debajo del tejido subcutáneo del que se liberaron los ácidos grasos.
  • Se gastan más calorías durante el ejercicio aeróbico, de todo el cuerpo que por el ejercicio con los grupos musculares locales, y, en consecuencia, se debe aconsejar a una persona que busque perder grasa que realice ejercicios corporales completos. Sin embargo, el presente estudio ha demostrado que el flujo sanguíneo y la lipólisis se estimulan más en el tejido adiposo junto a los músculos que se contraen.
  • En conclusión, un ejercicio agudo de ejercicio puede inducir lipólisis puntual y un aumento del flujo sanguíneo en el tejido adiposo junto a la contracción del músculo esquelético.

Este estudio revisado es de 2007, pero recientemente otros investigadores (Scottoy col., 2017) se han planteado combinar un alto impacto de fuerza localizado y posteriormente un trabajo cardiovascular  de diferente parte del cuerpo, dividiendo en tren superior e inferior. La idea tiene el fundamento fisiológico de, por un lado extraer del adipocito los ácidos grasos y por otro, consumirlos con ejercicio cardiovascular en otra zona alejada para evitar que se re-esterifique y no se elimine.  ¿Cuál será el resultado? .En el siguiente artículo se detallara los resultados de este ensayo.

Imagen 4. Effect of combined resistance and endurance training on regional fat loos.

 

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Ángel Rodríguez

Preparador físico

 

 

Bibliografía

  1. Barbany, J. R. (2002). Fisiología del ejercicio físico y del entrenamiento(Vol. 24). Editorial Paidotribo.
  2. Stallknecht, B., Dela, F., & Helge, J. W. (2007). Are blood flow and lipolysis in subcutaneous adipose tissue influenced by contractions in adjacent muscles in humans?.  American Journal of Physiology-Endocrinology and Metabolism292(2), E394-E399.
  3. Scotto, D. P. A., Guerra, E., Orlandi, C., Bazzucchi, I., & Sacchetti, M. (2017). Effect of combined resistance and endurance exercise training on regional fat loss. The Journal of sports medicine and physical fitness57(6), 794.
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