CONSERVAS DE PESCADO

Atún, bonito, melva, caballa…hoy día podemos encontrar en los supermercados una gran variedad de pescados enlatados, una forma rápida y económica de consumir pescado y que, para muchos, constituye la principal fuente de pescado en su alimentación. En el artículo de hoy vamos a analizar la calidad de dichos productos.

 

CALIDAD DE LOS PESCADOS EN CONSERVA:

Independientemente de la calidad del pescado de partida empleado en su fabricación, los productos enlatados sufren una serie de alteraciones en su proceso de elaboración que afectan a la calidad del producto final.

1. Flujograma del proceso industrial de la conserva de atún

Como podemos observar en el flujograma anterior, cuando se precisa una conservación a largo plazo como es el caso de los pescados enlatados, es necesario recurrir al proceso de esterilización comercial de los mismos. Esta operación consiste en someter a los alimentos una vez ya introducidos en el recipiente cerrado, a los efectos del calor proporcionado por un autoclave. En este proceso, se alcanzan temperaturas superiores a los 100 °C, que han de ser mantenidas el tiempo suficiente para destruir casi totalidad de los microorganismos, no sólo en sus formas vegetativas, sino también sus esporas, lo que garantiza la calidad higiénica del alimento y permite su almacenado a largo plazo. Sin embargo, como consecuencia de este proceso, también pueden darse modificaciones en la composición química y la estructura física de los alimentos.

En concreto, en el caso de las especies marinas, la acción del calor y la presencia de determinados catalizadores pueden favorecer la oxidación de lípidos por vía no enzimática. La alteración de los Ácidos Grasos Poliinsaturados presentes en el pescado, puede llevar a la formación de cantidades importantes de productos de oxidación primaria y secundaria, de manera que se produzca pardeamiento, compuestos fluorescentes, malos aromas y pérdidas de nutrientes esenciales.

Otros cambios observados durante el proceso tecnológico de las conservas de pescado, son: desnaturalización de las proteínas, deshidratación del músculo, incremento del pH, NBTV (nitrógeno básico volátil total,) trimetilamina e histamina.

Respecto a la desnaturalización parcial o total de las proteínas, esta conlleva generalmente un aumento de la digestibilidad de las mismas, pero también una disminución de la calidad nutritiva, principalmente por la pérdida del valor biológico, por alteración o disminución de la biodisponibilidad de algunos aminoácidos esenciales.

Por lo tanto, se puede concluir que los procesos tecnológicos aplicados en el proceso de elaboración de las conservas de pescado, afectan de forma significativa a la calidad del producto final, afectando negativamente a muchos nutrientes, en particular, a los AGPI, las vitaminas termolábiles, y al valor biológico de las proteínas.

 

CONSERVAS EN ACEITE DE OLIVA:

Cuando hablamos de pescados en conserva, es de mencionar los distintos medios de cobertura que pueden utilizarse en la elaboración de los mismos, siendo especialmente destacable el uso de aceite de oliva para ello.

En lo que respecta a la oxidación de los lípidos, se ha comprobado que el empleo de medios de cobertura con alto contenido en antioxidantes naturales, como es el caso del aceite de oliva virgen extra, conlleva productos enlatados con menor grado de oxidación (Medina et al., 1998).

Sin embargo, el aceite de oliva utilizado para la elaboración de muchas conservas, no es virgen extra, sino aceite de oliva que ha sido sometido a un proceso de refinado.

El refinado consiste en una serie de procesos a los que se someten los aceites que no cumplen la normativa. Su finalidad es eliminar fundamentalmente los ácidos grasos libres, colorantes, trazas de metales, pesticidas, etc. que puedan contener, pero también se pierden en este proceso una gran cantidad de compuestos fenólicos y vitaminas que proporcionan al aceite de oliva su capacidad antioxidante.

Por otra parte, las conservas de pescado son productos elaborados para una conservación a largo plazo, por lo que no debemos olvidar la pérdida gradual de calidad del aceite durante el almacenamiento.

 

CONCLUSIONES:

Los pescados en conserva pueden resultar una opción muy tentadora debido a su disponibilidad, facilidad de consumo y menor coste que el pescado fresco. Sin embargo, cuando el consumo de pescado se sustenta principalmente en este tipo de productos, debemos tener en cuenta las pérdidas de calidad nutritiva que se dan durante su proceso de elaboración.

Del mismo modo, no podemos equiparar la calidad del aceite de oliva virgen extra, con el aceite de oliva contenido en los productos en conserva, especialmente cuando se trata de aceites refinados, de una calidad mucho menor.

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Thais Aranda

Dietista

 

BIBLIOGRAFIA:

Cambios físicos-químicos y microbiológicos observados durante el proceso tecnológico de la conserva de atún. Yunilde del Valle Márquez Figueroa, Ana Mercedes Cabello, Luz Bettina Villalobos , Gracia Guevara, Bertha Elena Figuera García y Osmicar Manuel Vallenilla González. Zootecnia Tropical 24(1):17-29. 2006.

Efecto de las alteraciones lipídicas sobre la calidad del pescado procesado Por Santiago P. Aubourg Instituto de Investigaciones Marinas (CSIC). Grasas y Aceites Vol. 50. Fase. 3 (1999), 218-224.

¿CÓMO PERDEMOS GRASA?

Introducción

Teniendo en cuenta las crecientes tasas de sobrepeso y obesidad y el gran interés en este tema, existe una sorprendente ignorancia y confusión sobre el proceso metabólico de la pérdida de peso entre el público en general y los profesionales de la salud por igual. Se han normalizado conceptos erróneos generalizados acerca de cómo los seres humanos bajan de peso entre médicos generales, dietistas y entrenadores personales. La mayoría de la gente cree que la grasa se convierte en energía o calor, lo que viola la ley de conservación de la masa. Se sospecha que este concepto erróneo es causado por el mantra de “energía dentro / energía fuera” y el enfoque en la producción de energía en los cursos de bioquímica universitaria. Otros conceptos erróneos fueron que los metabolitos de la grasa se excretan en las heces, un hecho que evolutivamente no se produce, ya que el ser humano almacena sus reservas energéticas sin la excreción gratuita de las mismas. También existe la creencia de que se convierte en músculo u otras formas inespecíficas.

Conociendo la opinión de profesionales de la salud

Meerman y Brown (2014) realizaron una encuesta entre diferentes agentes de la salud para conocer la respuesta a la siguiente cuestión: “cuando alguien pierde peso, ¿a dónde va este?”

La imagen 1 muestra las respuestas de médicos, dietistas y entrenadores personales a la pregunta.

Imagen 1. Respuestas de médicos, dietistas y entrenadores.

Trigliceridos, hasta CO2 y agua

El exceso de carbohidratos o proteínas en la dieta se convierten en triglicéridos y se almacena en las gotas de lípidos de los adipocitos. Los adipocitos se almacenan en tejido graso que se localiza principalmente en el tejido graso visceral, subcutáneo e intramuscular, además de en diferentes órganos. El exceso de grasa en la dieta no necesita más conversión que la lipólisis y la reesterificación. Las personas que desean perder peso mientras mantienen su masa libre de grasa (masa muscular principalmente) están, bioquímicamente hablando, tratando de metabolizar (extraer y utilizar) los triglicéridos almacenados en sus adipocitos.

La fórmula química para una molécula promedio de triglicéridos se puede deducir de los estudios de composición de ácidos grasos. En 1960, Hirsch y colaboradores publicaron datos que reproducen un “ácido graso promedio” con la fórmula C17.4 H33.1  O2. Este resultado de hace 50 años está en acuerdo con datos más recientes. Un triglicérido (una molécula de glicerol y tres de ácidos grasos) tiene una formulación de  C54.8 H104.4 O6. Los tres ácidos grasos más comunes almacenados en los tejidos adiposos humanos son el oleico, el palmítico, y el linoleico cuyo triglicérido forma C55 H104 O6.

La oxidación completa de una sola molécula de triglicéridos implica muchas enzimas y pasos bioquímicos, pero todo el proceso se puede resumir en la imagen 2:

 

Imagen 2. Paso del triglicérido a su producto final; CO2, Agua y energía (energía producida por la reacciones químicas, principalmente en forma de ATP)

La estequiometría muestra que la oxidación completa de 10 kg de grasa humana requiere 29 kg de oxígeno inhalado que produce 28 kg de CO2 y 11 litros de agua. Esto nos dice el destino metabólico de la grasa, pero no dice nada sobre las proporciones de esos 10 kg de grasa que salen como CO2 o agua durante la pérdida de peso.

Proporciones de CO2 y agua en la pérdida de grasa

Para calcular estos valores, se rastrea la ruta de cada átomo fuera del cuerpo. Los átomos de carbono parten como CO 2  y el hidrógeno como  H 2O agua, respectivamente. El destino de los seis átomos de oxígeno de una molécula de triglicérido es un enigma resuelto en 1949 por Lifson y col. Utilizaron oxígeno marcado para mostrar que los átomos de oxígeno del agua corporal y el dióxido de carbono respiratorio se intercambian rápidamente a través de la formación de ácido carbónico (H 2 CO3 ). Por lo tanto, los seis átomos de oxígeno de un triglicérido serán compartidos por CO 2 y H 2O en la misma relación 2: 1 en la que existe oxígeno en cada sustancia. En otras palabras, cuatro átomos de oxigeno se exhalarán y dos formarán agua. Debido al peso molecular del triglicérido, el 84% formará CO2 y el 16% agua.

 

Imagen 3. La pérdida de 10 kg. de grasa necesitará la excreción de 28kg. de CO2 y 11 litros de agua. 8,4 Kg. de grasa se expulsarán por exhalación respiratoria por medio de 19,6 kg. de O2 (28 kg. de CO2), y 1,6 kg. de grasa por la utilización de 9,4kg de O2 para formar agua.

 

Estos resultados muestran que los pulmones son el órgano excretor primario para la pérdida de peso. El agua formada puede excretarse en la orina, las heces, el sudor, el aliento, las lágrimas u otros fluidos corporales.

Pérdida de peso y nutrición

En reposo, una persona de 70 kg exhala aproximadamente 200 ml de CO 2 en 12 respiraciones por minuto, excretando 33 mg de CO 2 en cada respiración, de los cuales 8,9 mg son carbono. En un día donde predomina el reposo y las actividades livianas, esta persona exhala 0,74 kg de CO2 de modo que expulsa 203 g de carbono del cuerpo. Para comparación, 500 g de sacarosa contiene 210 g de carbono. Reemplazar una hora de descanso por ejercicio físico eleva la excreción de CO2 7 veces, eliminando  un adicional de 39 g de carbono del cuerpo, aumentando el total a unos 240 g de CO2. La ingesta de un solo panecillo de 100 g representa aproximadamente el 20% del requerimiento energético diario total de una persona promedio. La actividad física como una estrategia de pérdida de peso es, por lo tanto, fácilmente frustrada por cantidades relativamente pequeñas de exceso de alimentos.

 

Estos cálculos de Meerman y Bronw muestran que los pulmones son el principal órgano excretor de la grasa. Perder peso requiere desbloquear el carbono almacenado en las células adiposas, reforzando la cita “comer menos, moverse más”.

Por lo tanto, control dietético y entrenamiento deben ir de la mano cuando el objetivo de reducir el tejido graso y mejorar la composición corporal es el objetivo.

 

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Ángel Rodríguez

Preparador físico

 

 

Referencias

  • Meerman, R., & Brown, A. J. (2014). When somebody loses weight, where does the fat go?. BMJ349, g7257.
  • Hirsch J, Farquhar JW, Ahrens EH, Jr, Peterson ML, Stoffel W. Studies of adipose tissue in man. A microtechnic for sampling and analysis. Am J Clin Nutr1960;8:499-511.
  • Hodson L, Skeaff CM, Fielding BA. Fatty acid composition of adipose tissue and blood in humans and its use as a biomarker of dietary intake. Prog Lipid Res2008;47:348-80.
  • Lifson N, Gordon GB, Visscher MB, Nier AO. The fate of utilized molecular oxygen and the source of the oxygen of respiratory carbon dioxide, studied with the aid of heavy oxygen. J Biol Chem1949;180:803-11.
  • Ainsworth BE, Haskell WL, Herrmann SD, Meckes N, Bassett DR, Jr, Tudor-Locke C, et al. 2011 Compendium of physical activities: a second update of codes and MET values. Med Sci Sports Exerc2011;43:1575-81.

Artrosis cervical

La cervicoartrosis es un problema médico diario: es extremadamente frecuente a partir de los 40 años que se convierte casi en “fisiológica” a medida que se avanza en edad (el 80% de los individuos presenta una artrosis cervical después de los 80 años).

La máxima movilidad del raquis cervical radica en el segmento inferior, es decir, en los discos C5-C6 y C6-C7. Esto explica la frecuencia de la artrosis a este nivel, debido a la doble carga dinámica que posee.

Signos radiológicos

  • Al principio hay un pinzamiento discal que afecta a los tres últimos discos con alteraciones estáticas y disarmonía de la curvatura y de los desniveles vertebrales (se observa en la radiografía de perfil.
  • En fases más avanzadas: osteofitos , condensación ósea de las plataformas y desbordamiento lateral por artrosis interapofisaria posterior (placa de frente). En la placa de perfil: pinzamientos discales (desde C5 a C7) con esclerosis de las plataformas, osteofitos anteriores y anomalías de curvatura (deslizamientos vertebrales, raquis en gran S).

En las placas oblicuas: estrechamiento de los agujeros de conjunción “en ojo de cerradura”.

No hay ningún paralelismo entre la importancia de los signos radiológicos y los signos clínicos. Algunas artrosis cervicales importantes pueden ser clínicamente mudas.

 

Manifestaciones clínicas

  1. Algias cervicales (de forma crónica o aguda)
  • Crónica: dolor de cuello y nuca de comienzo progresivo, espontáneo o después de un esfuerzo. Son:

Permanentes o intermitentes, apareciendo con el desentumecimiento o con ciertos movimientos de la vida diaria o profesional.

De intensidad moderada, los enfermos hablan de sensación de “arena en el cuello”.

Generalmente, el dolor predomina en un lado, desde el que pueden irradiar hacia el occipucio o región supraescapular.

Impotencia funcional debido al dolor.

El examen clínico suele ser pobre, ciñéndose al descubrimiento de una ligera limitación de los movimientos extremos, particularmente de la rotación o inclinación.

La evolución de las cervicalgias crónicas es caprichosa: junto a periodos prolongados de calma sobrevienen etapas de dolores persistentes enmascarados por crisis agudas o aparición de cervicobraquialgias.

  • Agudas: en forma de tortícolis.

Dolor muy intenso con bloqueo cervical.

Importantes contracturas y desviación antiálgica.

Aparece después de un esfuerzo, exposición al frío o cuando se ha mantenido una mala postura durante largo tiempo.

Enmascara el curso del dolor crónico y precede a la neuralgia cervicobraquial.

La neuralgia cervicobraquial puede ser uno de los primeros signos de la cervicoartrosis o como complicación de una historia antigua. Se caracteriza por un dolor muy intenso de carácter radicular hacia el brazo.

  1. Algias dorsales y torácicas: debidas a la artrosis cervical.
  2. Cefaleas: las de origen cervical son de predominancia matutina, uni o bilaterales. Irradiación temporal o frontal, supra o retroorbitaria. Dolor a la movilización del raquis con antecedentes de neuralgia cervicobraquial. Sin signos neurológicos.
  3. Síndromes dolorosos del miembro superior asociados a la cervicoartrosis:

-Parestesias: hormigueos dolorosos de la mano y dedos que suelen despertar en la 2ª mitad de la noche.

Epicondilalgia:   por una tendinitis de los músculos epicondíleos. Puede ser debida a una neuralgia cervicobraquial.

-Hombro doloroso: en su forma simple( tendinitis del supraespinoso o del bíceps) o en su forma anquilosante ( hombro congelado o capsulitis adhesiva).

-Distrofia Simpático Refleja.

 

Tratamiento de fisioterapia en la cervicoartrosis: es fundamental para que los pacientes puedan obtener una mejor calidad de vida. Los objetivos son:

  • Aliviar el dolor (en ocasiones desaparece por un tiempo).
  • Prevenir mayor lesión de las articulaciones afectadas.
  • Mejorar la movilidad.
  • Mejorar el tono muscular.
  • Corrección postural.

El tratamiento de fisioterapia en las crisis agudas  consiste en:

  • Reposo relativo durante unos días.
  • El uso del collarín puede resultar beneficioso en estas crisis pero durante poco tiempo (recomendado por el fisioterapeuta).
  • Consejos posturales incluso al dormir.
  • Tracción cervical.
  • Masaje suave descontacturante.

Cuando la fase aguda ha pasado: técnicas de movilización pasiva, consejos ergonómicos, programa de ejercicios para casa, calor local, masaje en cuello y hombros y electroterapia.

Cuando la artrosis es más crónica: tracción axial intermitente, técnicas de movilización pasiva, ejercicios activos y de corrección postural, termoterapia, electroterapia analgésica, masaje o inhibición muscular, manipulaciones cervicales con precaución y siempre que no esté contraindicado, ejercicios de PNF (facilitación neuromuscular propioceptiva).

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

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Bibiografía:

“Patología de la columna vertebral”, Mª Concepción Perez Alcaina, Jose Mª Lozano Fernández, Gloria Ruiz Arango, Juan Anula Martínez.

 

ENTRENAMIENTO HIIT – CLAVES, BENEFICIOS Y PLAN DE ENTRENAMIENTO EN PROGRESIÓN DE 8 SEMANAS

En los últimos años han aparecido numerosos métodos de entrenamiento, uno de los que ha emergido con mayor fuerza es el entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT). El HIIT se ha mostrado como una estrategia eficaz para el incremento de la salud y la condición física en la población adulta (Gist, Fedewa, Dishman, y Cureton, 2014). Este tipo de entrenamiento consiste en cortos e intensos periodos de entrenamiento interpuestos sobre otros periodos de descanso activo. El principal atractivo de esta estrategia es que puede ser completado en un periodo corto de tiempo (comparado con el entrenamiento aeróbico tradicional), además, no requiere de equipamiento adicional y las adaptaciones fisiológicas son comparables a las adquiridas mediante otros métodos de entrenamiento de mayor duración (De Araujo, 2012).

En los últimos años se ha generado un incremento de la documentación acerca del HIIT en la literatura científica. La eficacia de este método de entrenamiento ha sido demostrada en diversas revisiones que concluyen con los beneficios en la salud, la certeza de ser una práctica segura (es necesario seguir una progresión) y las adaptaciones que se producen empleando un tiempo menor que actividades aeróbicas en estado estable (Burgomaster et al., 2008; Biddle, Atkin, Cavill, y Foster, 2011).

 

Una de las barreras que se suele encontrar a la hora de practicar actividad física es el tiempo (Fisher et al., 2015). Por ello, aparece el HIIT como método rápido y eficaz cuyos resultados muestran beneficios en la prevención de enfermedades cardiovasculares utilizando tan solo un 10-20% del tiempo que emplean los programas tradicionales (Gibala, Little, MacDonald, y Hawley, 2012).

La realización de HIIT ha mostrado mejoras similares en las adaptaciones metabólicas del musculo esquelético, en la capacidad cardiovascular, en el funcionamiento del flujo sanguíneo y en la composición corporal comparada con mayores volúmenes de entrenamiento de moderada y baja intensidad (Gibala et al., 2006).

Teniendo en cuenta lo descrito anteriormente, este tipo de entrenamiento es muy recomendable en base a los resultados científicos obtenidos y publicados en revistas de impacto.

Ideas clave del entrenamiento HIIT

  1. Se puede controlar la intensidad de manera sencilla con pulsómetro y escala subjetiva del esfuerzo.
  2. Se produce el efecto EPOC (exceso de consumo de oxigeno tras el ejercicio). Favorece la pérdida de peso gracias a la oxidación directa de los ácidos grasos libres.
  3. Excelente para perder grasa y mantener la masa muscular ganada.
  4. Implica mayores beneficios a nivel general y en menos tiempo que el entrenamiento tradicional.
  5. Es necesario seguir una progresión de forma conservadora, empezando desde cero si se es principiante ya que se necesita de una base de condición física para poder realizarlo.
  6. Se puede trabajar de muchas maneras (ejercicios multiarticulares, bicicleta, cinta, elíptica, remo, step, etc.).
  7. Es necesario realizar un calentamiento completo y adecuado antes hacer esta actividad.

Plan de entrenamiento HIIT en progresión de 8 semanas:

Si es necesario se puede pasar una semana extra repitiendo un entrenamiento para asegurar la progresión. Si por el contrario la carga no supone un desafío, pasa a la siguiente semana y prueba.

 

Se puede realizar en cualquier tipo de maquina (bicicleta estática, remo, cinta, step, elíptica, etc.), la elección de una u otra puede depender de tus gustos personales. En caso de sobrepeso se recomienda elegir opciones en las que las articulaciones sufran el menor impacto posible (elíptica o bicicleta).

El tiempo de cada sesión de HIIT es orientativo, dependerá de cómo te encuentres ese día además de la influencia de diversas variables en el rendimiento. Siempre se debe de controlar la carga según las sensaciones personales percibidas durante la práctica. Si te encuentras mal, para, relájate y tómate un tiempo para reanudar el ejercicio y comprobar si se puede completar o no. Por otro lado, si te ves con posibilidades de hacer una serie más sin comprometer la técnica y que pueda suponer un riesgo de lesión, adelante.

Por otro lado, se ha mostrado como la combinación del entrenamiento con cargas, con el entrenamiento aeróbico de baja intensidad (LISS) y a su vez con el entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT), produce mayores beneficios tras su combinación que cada entrenamiento planificado de forma individual (Rozenek, Funato, Kubo, Hoshikawa, y Matsuo, 2007). A la hora de comenzar el entrenamiento es necesario un nivel adecuado de condición física (Schoenfeld, y Dawes, 2009), es por ello que el entrenamiento HIIT se debe empezar a trabajar partiendo de una base condicional mínima.

 

Ricardo Martín

Entrenador personal

 

 

 

 

 

Referencias Bibliográficas

Biddle, S. J., Atkin, A. J., Cavill, N., y Foster, C. (2011). Correlates of physical activity in youth: a review of quantitative systematic reviews. International Review of Sport and Exercise Psychology4(1), 25-49.

Burgomaster, K. A., Howarth, K. R., Phillips, S. M., Rakobowchuk, M., MacDonald, M. J., McGee, S. L., y Gibala, M. J. (2008). Similar metabolic adaptations during exercise after low volume sprint interval and traditional endurance training in humans. The Journal of physiology586(1), 151-160.

De Araujo, A. C. C., Roschel, H., Picanço, A. R., do Prado, D. M. L., Villares, S. M. F., de Sa Pinto, A. L., y Gualano, B. (2012). Similar health benefits of endurance and high-intensity interval training in obese children. PLoS One,7(8), e42747.

Fisher, G., Brown, A. W., Brown, M. M. B., Alcorn, A., Noles, C., Winwood, L., … y Allison, D. B. (2015). High Intensity Interval-vs Moderate Intensity-Training for Improving Cardiometabolic Health in Overweight or Obese Males: A Randomized Controlled Trial. PloS one10(10), e0138853.

Gibala, M. J., Little, J. P., MacDonald, M. J., y Hawley, J. A. (2012). Physiological adaptations to low‐volume, high‐intensity interval training in health and disease. The Journal of physiology590(5), 1077-1084.

Gibala, M. J., Little, J. P., Van Essen, M., Wilkin, G. P., Burgomaster, K. A., Safdar, A., … y Tarnopolsky, M. A. (2006). Short‐term sprint interval versus traditional endurance training: similar initial adaptations in human skeletal muscle and exercise performance. The Journal of physiology575(3), 901-911.

Gist, N. H., Fedewa, M. V., Dishman, R. K., y Cureton, K. J. (2014). Sprint interval training effects on aerobic capacity: a systematic review and meta-analysis. Sports medicine44(2), 269-279.Hernández de Valera, Y., & Hernández, R. (1997). Relación del índice cintura/cadera con la masa y el porcentaje de grasa corporal. Arch. latinoam. nutr47(4), 315-22.

Rozenek, R., Funato, K., Kubo, J., Hoshikawa, M., y Matsuo, A. (2007). Physiological responses to interval training sessions at velocities associated with Vo2max.The Journal of Strength & Conditioning Research21(1), 188-192.

Schoenfeld, B., y Dawes, J. (2009). High-intensity interval training: Applications for general fitness training. Strength & Conditioning Journal31(6), 44-46.

HERNIA DISCAL LUMBAR: ¿tratamiento fisioterápico o tratamiento quirúrgico?

La hernia discal lumbar pertenece al conjunto de patologías de la columna vertebral, un mal endémico que afecta al 80% de la población en general a lo largo de su vida; y donde el 35 % de estos pacientes desarrollarán un dolor lumbociático (1).

Múltiples son los factores que aumenta la probabilidad de sufrir una hernia discal, como así diversa es la sintomatología. Por ejemplo, las malas posiciones y hábitos adoptados a lo largo del día: estar excesivas horas sentado, agacharse o inclinarse sin flexionar las rodillas, realizar repetidos movimientos de rotación de tronco (cadena de montaje), trabajos donde se requiere levantar objetos pesados y adoptar posturas fatales (flexión de tronco + rotación de tronco + inclinación hacia un lado del tronco), y la exposición repetida a vibraciones (3).

El paciente que acude a consulta con un diagnóstico médico de hernia discal lumbar, suele seguir un tratamiento conservador al comienzo de la patología.  Dicho tratamiento está formado por:

 

  • Tratamientofarmacológico. Compuesto por relajantes musculares, antiinflamatorios y analgésicos no estiroideos (2).
  • Reposo. Se recomienda al paciente un reposo relativo y la abolición de actividades intensas que puedan aumentar la sintomatología.
  • Órtesis. Como las fajas lumbares que ayudan a distribuir la tensión del peso del torso y a evitar el crecimiento de la hernia discal.
  • Fisioterapia. Parte fundamental del tratamiento conservador, ayuda a disminuir la sintomatología y evita el posible avance de la hernia discal, o la aparición de una nueva. Numerosas son las técnicas usadas para disminuir la clínica del paciente:
  • Terapia manual.
  • Cinesiterapia e hidrocinesiterapia.
  • Vendaje neuromuscular.
  • Técnicas de neurodinamia.
  • Ejercicio físico personalizado.

Si por desgracia la sintomatología no se reduce con el tratamiento conservador, existen más opciones para el tratamiento de una hernia discal:

  • Ozonoterapia. Se ha mostrado como una técnica alternativa y efectiva para el tratamiento de las hernias discales lumbares, así lo muestra el estudio de Calunga Fernández J.L et al, en él se muestra mejoría de la sintomatología y de las pruebas de imagen.
  • Tratamiento quirúrgico. Si no se detiene la sintomatología del paciente con ninguna técnica o tratamiento anterior, e incluso se agrava aún más, se recurre a este último recurso. Los factores a tener en cuenta para recurrir ella son:
  • Fallo del tratamiento conservador.
  • Lumbociática recurrente que impide realizar vida habitual.
  • Hernia discal en un canal estenótico.
  • Recurrencia de déficit neurológico.
  • Dolor extremo.
  • Síndrome de cola de caballo.
  • Déficit motor progresivo.

 

Sin embargo, la tendencia en los últimos años ha sido recurrir a la cirugía de forma temprana, aun no habiendo evidencia científica que defienda su uso en vez del tratamiento conservador, como se observa en el estudio de Robaina-Padrón J.F.

Dicho estudio revela que se realizan y se han realizado operaciones quirúrgicas para el tratamiento de hernias discales lumbares, usando instrumentalización, sin que exista a día de hoy evidencia científica que respalde su uso (4). El estudio de Robaina-Padrón, sugiere una fuerte correlación entre los autores de los artículos en las revistas, las presentaciones en congresos y las empresas fabricantes de material. Afirma que existe un conflicto de interés ya que dichas empresas remuneran económicamente a los autores, dicha afirmación se encuentra en el estudio de Shah et al (5).

¿Se puede evitar la cirugía?

La evidencia científica actual dice que sí, McCulloch et al encontraron en su estudio que más del 90% de los pacientes con hernia discal lumbar mejoraron con el tratamiento conservador, mientras que solo el 2-4% precisaron cirugía.

Cuando se revisa la literatura actual publicada sobre los criterios quirúrgicos de la hernia discal lumbar y sus resultados, surgen gran cantidad de controversias, preguntas y preocupaciones. Por ejemplo, ¿se debe someter a un paciente al riesgo quirúrgico, si evolutivamente se encontrarán iguales resultados que en los que no han sido operados?

Hay muchos estudios que han venido a confirmar que no hay que operar siempre, pues dicen que después de cinco años, entre una hernia operada o una hernia no operada el resultado es muy similar y para obtener un resultado similar, pues es mejor no operarse.

Los problemas actuales más importantes son: cuándo operar, a cuál paciente y qué técnica utilizar. En los pacientes jóvenes se debe aplicar preferentemente las técnicas de mínimo acceso, cuando la hernia discal no presenta lesiones asociadas.

Los factores que se tienen en cuenta a la hora de evitar la intervención quirúrgica y que son tendencia mundial son:

  • Alto porcentaje de evoluciones fallidas, más del 30%.
  • Complicaciones asociadas a la cirugía.
  • Los malos resultados obtenidos en pacientes reintervenidos principalmente por fibrosis.
  • Aparición de nuevos medicamentos y más potentes en el mercado.
  • Desarrollo, auge y mayor investigación en el mundo fisioterápico.
  • Demostración de la desaparición de la hernia discal de forma espontánea.

Publicaciones nacionales e internacionales cuestionan los resultados y las indicaciones de la cirugía instrumentada en patologías degenerativas de la columna lumbar. La International Association for the Study of Pain publicó dos artículos donde se evidencia que el ejercicio dirigido y los tratamientos cognitivos obtienen mejores resultados que la instrumentalización vertebral en las hernias discales lumbares (6,7).

Conclusión

Según la evidencia científica actual el tratamiento conservador, donde está incluida la fisioterapia, es efectivo e indicado en primera instancia para esta patología. Si la sintomatología no se reduce y el resto de tratamientos se han agotado, se precisa el uso de cirugía.

Rocío Haro

Fisioterapeuta

Colegiada nº 7736

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA:

  1. Savitz MH. Lumbar disc disease: controversies in Neurosurgery. M Sinai J Med 199158(2):95-6.
  2. García de Frutos A, Esteban Navarro P.L, Poggio Cano D, García Ramiro S. Hernia discal lumbar. LMH. 2005; LXIX (1575): 607-12.
  3. Johnson MG, Errico TJ. Hernia de los discos lumbares. OKU Actualizaciones en cirugía ortopédica y Traumatología. Columna 2. Barcelona: Ars Médica; 2003. p. 353-63.
  4.  Lieberman, I.: Disc bulge bubble: Spine economics 101. Spine Journal 2004; 4: 609-613. 20. Muto, M., Andreula, C., Leonardi, M.: Treatment of herniated lumbar disc by intradiscal and intraforaminal oxigen-ozone inyection. Journal of Neuroradiology 2004; 31: 183-189.
  5. Shah, R.: Industry support and correlation to study outcome for papers published in Spine. Spine 2005; 30: 1099-1104.
  6. Brox, J., Reikeras, O., Nygaard, O., et al.: Lumbar instrumented fusion campared with cognitive intervention and exersices in patients with chronic back pain after previous surgery fos disc herniation: A prospective randomized controlled study. Pain 2006; 122: 145-155.
  7. Polomano, R., Marcotte, P., Farrar, J.: Spinal fusion and cognitive intervention? In search of the answers. Pain 2006; 122: 4-5.
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