DEMANDAS FÍSICAS Y FISIOLÓGICAS INTERNAS CARACTERÍSTICAS DEL FÚTBOL

El fútbol es el deporte más popular en el mundo y lo practican tanto hombres, como mujeres y niños/as con diferentes niveles de experiencia. La práctica del fútbol depende de una multitud de factores como son la técnica, biomecánica, táctica, áreas mentales y demandas fisiológicas. El objetivo del presente artículo es la recogida de diversa información acerca de las demandas físicas y fisiológicas en futbolistas de alto nivel, tanto en entrenamientos como en competición. Conocer las demandas características del fútbol, permite al cuerpo técnico de un equipo controlar las cargas de entrenamiento para así, tratar de manipular la carga en función de los objetivos deseados y adecuar la carga de entrenamiento a la que aparece durante la competición.

  1. INTRODUCCIÓN

El estudio sobre los perfiles de esfuerzo y las demandas fisiológicas en los deportes de equipo ha sido especialmente prolífico en las últimas tres décadas, siendo el fútbol uno de los deportes que más interés ha suscitado entre los investigadores en relación al estudio de las demandas solicitadas durante el desarrollo de partidos y entrenamientos. El fútbol es un deporte complejo de cooperación-oposición que requiere de una base aeróbica predominante, de un componente anaeróbico determinante en el resultado final y está caracterizado por periodos cortos de recuperación activa[1].

Tanto en la investigación científica como en la práctica del fútbol profesional, se han utilizado diversos métodos para la cuantificación de la carga tolerada por los jugadores. Uno de los métodos más utilizados debido a su accesibilidad y su implemento no invasivo, ha sido la percepción subjetiva del esfuerzo, bien sea en su metodología tradicional o con posteriores variaciones para las que se han detallado índices de validez superiores[2]. Las demandas físicas solicitadas durante los partidos de fútbol profesional, han sido ampliamente documentadas en los últimos años[3].

En base a lo descrito anteriormente, el fútbol es un deporte complejo de cooperación-oposición que requiere de una base aeróbica predominante y de un componente anaeróbico determinante en el resultado final.3. Las demandas fisiológicas varían con el nivel de competición, estilo de juego, nivel del rival, posición en el campo y factores ambientales. El patrón de ejercicio puede describirse como interválico y acíclico, con esfuerzos máximos superpuestos sobre una base de ejercicios de baja o moderada intensidad[4].

  1. ANÁLISIS DE LAS DEMANDAS FÍSICAS Y FISIOLÓGICAS

Para poder llevar a cabo una intervención apropiada en cualquier modelo de entrenamiento es necesario conocer cuáles son las demandas físicas, fisiológicas o energéticas que requiere la actividad practicada, en este caso el fútbol. Solamente a partir de este conocimiento previo se podrán establecer programas de entrenamiento adecuados para optimizar o regularizar las cualidades condicionales específicas determinantes en el éxito del juego.

Para Reilly y Gilbourne[5], las demandas fisiológicas del fútbol están indicadas por las intensidades de ejercicio que se manifiestan en diferentes actividades a lo largo del juego.

 

[1] KRUSTRUP, P., ZEBIS, M., JENSEN, J. M., & MOHR, M. Game-induced fatigue patterns in elite female soccer. The Journal of Strength & Conditioning Research, 2010, 24(2), pp. 437-441.

[2] IMPELLIZZERI, F.M., RAMPININI, E., COUTTS, A.J., SASSI, A.L., & MARCORA, S. M. Use of RPE-based training load in soccer. Medicine and science in sports and exercise, 2004, 36(6), pp. 1042-1047.

4 TIERNEY, P. J., YOUNG, A., CLARKE, N. D., & DUNCAN, M. J. Match play demands of 11 versus 11 professional football using Global Positioning System tracking: Variations across common playing formations. Human Movement Science, 2016 49, pp. 1-8.

[4] DI SALVO, V., GREGSON, W., ATKINSON, G., TORDOFF, P., & DRUST, B. Analysis of high intensity activity in Premier League soccer. International journal of sports medicine, 2009, 30(3), pp. 205-212.

 

[5] REILLY, T., & GILBOURNE, D. Science and football: a review of applied research in the football codes. Journal of Sports Sciences, 2003, 21(9), pp. 693-705.

 

Para poder evaluar el trabajo de un jugador durante un partido de fútbol y determinar las exigencias energéticas se pueden estudiar una serie de indicadores internos o externos.

Indicadores Internos

Los indicadores internos muestran la respuesta fisiológica del organismo a las tareas solicitadas. Entre las variables fisiológicas mejor estudiadas en el control y cuantificación de las cargas en el fútbol se encuentran la frecuencia cardiaca (FC), el consumo de oxígeno y la concentración de lactato en sangre. Los avances tecnológicos han posibilitado aplicar estas metodologías al control diario de entrenamientos y partidos.

Las demandas fisiológicas del fútbol son de natura­leza intermitente[1]. Debido a la duración de un partido de competición oficial, el fútbol es un depor­te dependiente principalmente del metabolismo aeróbi­co[2]. La intensidad de trabajo media, medida como el porcentaje de la fre­cuencia cardíaca máxima (FCM), está cerca del umbral anaeróbico: normalmente entre el 80-90% FCM[3], aunque con picos de FC que lle­gan al 98%8.

Sin embargo, las acciones más decisivas son cu­biertas por medio del metabolismo anaeróbico: entradas, regates, fintas, forcejeos, cambios de dirección, remates, etc. Se ha mostrado que los jugadores realizan más de 1400 acciones diferentes durante un partido[4], por lo tanto, el patrón acíclico de actividad que caracteriza al fútbol no es compatible con los modelos tradicionales que estudian las demandas de los deportes cíclicos en condiciones de laboratorio10.

Estas acciones más decisivas requieren de una trabajada condición física, para realizar movimientos explosivos, la musculatura principal tiene que estar desarrollada, así como la musculatura compensatoria del movimiento, que impide que haya desequilibrios posturales y previene lesiones proporcionando una mayor eficacia del gesto técnico.

Frecuencia cardíaca.

La FC es uno de los índices más utilizados en el control fisiológico del futbolista, tanto en entrenamientos como en competición. Su accesibilidad y su relación lineal con el consumo de oxígeno hacen que esta variable sea imprescindible para conocer la intensidad del ejercicio. Depende, entre otras cosas, de la edad, por lo que debería tenerse en cuenta este factor para interpretar los resultados. La frecuencia cardíaca media durante un partido puede situarse en torno a los 160 y 175 latidos/min8, (85% de la máxima) aunque habría que tener en cuenta que el jugador suele pasar un tiempo prolongado andando o parado, lo cual baja la media en los resultados de en referencia a la FC y, como se ha mostrado anteriormente, existen diferencias significativas según la posición específica o función del futbolista. En definitiva y según la revisión de varios artículos, la intensidad media del ejercicio realizado por un jugador profesional en un partido de 90 minutos, está en torno al umbral de lactato o en torno al 80-90% de la FCM[5].

 

[1] ZIOGAS, G.G., PATRAS, K.N., STERGIOU, N., & GEORGOULIS, A.D. Velocity at lactate threshold and running economy must also be considered along with maximal oxygen uptake when testing elite soccer players during preseason. The Journal of Strength & Conditioning Research, 2011, 25(2), pp. 414-419.

[2] BANGSBO, J., MOHR, M., & KRUSTRUP, P. Physical and metabolic demands of training and match-play in the elite football player. Journal of sports sciences, 2006, 24(07), pp. 665-674.

[3] HOFF, J. Training and testing physical capacities for elite soccer players. Journal of sports sciences, 2005, 23(6), pp. 573-582.

[4] DRUST, B., ATKINSON, G., & REILLY, T. Future perspectives in the evaluation of the physiological demands of soccer. Sports Medicine, 2007, 37(9), pp. 783-805.

[5] MALLO, J., MENA, E., NEVADO, F., & PAREDES, V. Physical Demands of Top-Class Soccer Friendly Matches in Relation to a Playing Position Using Global Positioning System Technology. Journal of human kinetics, 2015, 47(1), pp. 179-188.

 

 

Concentración de Lactato

La determinación de lactato sanguíneo es una técnica utilizada frecuentemente en la valoración fisiológica de los deportistas, ya que el ácido láctico es un parámetro que tiene una importante relación como indicador de la intensidad del ejercicio y de la participación de la vía anaeróbica láctica.

Bangsbo[1] determina concentraciones de entre 3-5 mmol/l, aunque también describen oscilaciones de entre 2–12 mmol/L, y una disminución de 1 mmol/l de la segunda parte con respecto a la primera.

[1] BANGSBO, J. Requerimientos energéticos en el fútbol. Training Fútbol. 1996, 4, 2-17.

 

Consumo máximo de oxígeno (VO2 máx.)

La mayor parte de las actividades en el fútbol son de moderada-baja intensidad. En este tipo de metabolismo el consumo de oxígeno es el indicador de la intensidad de demanda de energía. El consumo máximo de oxígeno se define como la cantidad máxima de oxígeno que el organismo es capaz de absorber, transportar y consumir por unidad de tiempo. Es muy variable entre los deportistas, depende de la dotación genética, sexo, peso y condición física. La herencia puede condicionar hasta un 70/80% del VO2máx, dependiendo sólo un 20/30% del entrenamiento. Los jugadores de futbol de elite tienen una capacidad alta de consumo máximo de oxígeno, éste puede variar de 57 a 75 mL/kg/min[1].

[1] STØLEN, T., CHAMARI, K., CASTAGNA, C., & WISLØFF, U. Physiology of soccer. Sports medicine, 2005, 35(6), pp. 501-536.

En general, los parámetros indicadores de la condición aeróbica (VO2máx) se sitúan en futbolistas en valores intermedios entre los diversos deportes, en torno a los 56-58 ml·kg/min; por lo que no puede considerarse la condición aeróbica, como un criterio decisivo para la selección de futbolistas; pero es importante su desarrollo (sin perjudicar ni interferir en el desarrollo de otras cualidades) ya que viene a considerarse la base y el sustento de cualquier otra cualidad.

 

 

 

 

 

 

Ricardo Martín

Graduado en Ciencias de la Actividad física y del deporte

CÓMO PLANIFICAR TU ENTRENAMIENTO PARA GANAR MASA MUSCULAR

Este artículo nace con la idea de hacer ver que, entrenar sin una progresión o planificación de objetivos decente, nos hará perder horas en el gimnasio en busca de resultados que o bien no llegarán o bien  llegarán, pero mucho más tarde de lo querido.

Con esto pretendo dar una respuesta a la pregunta que tanto nos solemos hacer a la hora de entrenar…“¿Qué debo hacer para ganar músculo?” con la base teórica de Mike Israetel, referente mundial  en este campo, el cual desde su experiencia y basado en lo que la ciencia nos ha dicho hasta hoy, ha hecho una pequeña guía que nos orienta y más importante aún, NOS DA LAS HERRAMIENTAS para que nosotros podamos hacer nuestra propia planificación para ganar masa muscular.

 

MARCO CIENTÍFICO

Para tener un marco general sobre la hipertrofia muscular antes de adentrarnos en términos y conceptos relacionados con la misma, veremos en qué punto estamos respecto a cómo optimizar la ganancia de masa muscular, según la ciencia.

En 2010 se realizó un meta análisis (el resultado que da un análisis de todos los estudios científicos más importantes del tema, en este caso hipertrofia muscular, hasta el momento) que comparaba las diferencias en cuanto a ganancias de masa muscular a la hora de realizar una serie por grupo muscular vs múltiples series.

El resultado fue un 40% más de ganancias cuando se realizaban varias series a una sola. Aún con los puntos negativos que tiene este meta análisis (se comparaban las series que se realizaban en un solo entrenamiento y no durante toda la semana, que es un mejor indicador) el resultado fue un claro apoyo hacia el alto volumen de entrenamiento a la hora de ganar masa muscular.

En la actualidad, un nuevo meta análisis dirigido por Schoenfeld se llevó a cabo recogiendo todos los nuevos estudios realizados desde 2010 y concluyeron varios puntos que debemos tener claros:

1 Un bajo volumen de entrenamiento (digamos que 5 series por grupo muscular a la semana) puede inducir a hipertrofia (dependerá de la experiencia del sujeto) pero no es lo más óptimo.

2 Hay una clara relación dosis-respuesta cuando se trata de ganar masa muscular. A más series hagamos por grupo muscular, más hipertrofia generaremos, al menos hasta cierto punto.

3 El volumen de entrenamiento óptimo para ganar masa muscular  sigue una U invertida. Mas es mejor hasta cierto punto, ese punto será dónde más beneficios obtengamos y a partir de ahí, añadir más nos perjudicará.

4 En este artículo veréis que el volumen óptimo en el que empezar un mesociclo de entrenamiento rondará siempre las 10 series por grupo muscular por semana. Científicamente se ha demostrado que 10 series o incluso más de 10 son un buen punto de partida para gente con experiencia.

5 Entrenar con alto volumen de entrenamiento durante todo el año puede llevar a una fase de no recuperación llamada más comúnmente sobre entrenamiento. Para evitarlo, entrarán las fases de bajo volumen o semanas de descarga.

Una vez dicho esto y aunque lo repetiré al final del artículo, debemos tener en cuenta siempre que es una guía general y que la ciencia está para orientarnos. NO ES ALGO PERFECTO ya que debemos tener en cuenta la INDIVIDUALIZACIÓN pero nos va a dar el camino correcto a seguir.

 

¿QUÉ ENTENDEMOS POR VOLUMEN DE ENTRENAMIENTO?

Sabemos con base científica que, el crecimiento de masa muscular y el volumen de entrenamiento (series x repeticiones x peso) que ejercemos en un grupo muscular están relacionados y también sabemos que, hasta cierto punto, más volumen de entrenamiento es mejor.

Una vez sabemos esto, debemos entender que cuando se dice que “10 series por grupo muscular por semana es un volumen que no causa una fatiga muy alta en la mayor parte de la población y que llevará a muy buenas ganancias de masa muscular”, hablamos de 10 series por grupo muscular dentro de unos parámetros concretos ya que, fuera de esos parámetros, se puede llegar al error.

Cuatro errores comunes a la hora de hablar del volumen de entrenamiento y que pueden llevar al error se dan cuando:

  • Las series son al 10 % de nuestro 1RM, por lo que las repeticiones se cuentan en centenares. Sabemos que por norma general, debemos trabajar al menos al 60% de nuestro 1RM para causar ganancias de masa muscular óptimas, por lo que en este caso, no lo lograríamos.
  • Las series son al 95% del 1RM. 10 series a este nivel tan fuerte por semana destrozará a la mayoría de levantadores, así que si lo establecemos así romperíamos el principio de “Un volumen que no causa una fatiga muy alta en la mayor parte de la población”.
  • 10 series de 20 repeticiones al 22RM es como 2 veces el volumen de 10 series de 9 repeticiones al 10 RM, así que cuando, planifiquemos nuestro entrenamiento, debemos tenerlo en cuenta, ya que la fatiga está ahí.
  • Si de 10 series de entrenamiento en 6 de ellas nos quedamos a 6 repeticiones o más del fallo muscular no produciremos ganancias musculares casi de ningún tipo debido a que no habrá esfuerzo, mientras que si de 10 series en 9 vamos al fallo, crearemos una fatiga enorme en la mayoría de la población de la cual no se verán recuperados a corto plazo.

Entonces… ¿bajo qué parámetros podemos referirnos a volumen de entrenamiento cuando queremos optimizar la ganancia de masa muscular?

Bien, las buenas noticias son que estos parámetros no son al azar y que son   los que reflejan la mayoría de los entrenamientos hechos para ganar masa muscular. De ahora en adelante, cuando hablemos de “series de entrenamiento” en este artículo hablaremos de:

 

-Series entre el 60% del 1RM y el 80% del 1RM.

-Series entre 8 y 20 repeticiones de media.

-Series acabadas entre 1 y 4 repeticiones del fallo muscular.

Estos parámetros están mucho más en línea con lo que la mayoría de la gente entrena para ganar masa muscular, o al menos, deberían estar entrenando. Y las buenas noticias son que una vez tengamos en cuenta estos parámetros, comparar serie vs serie será mucho más fácil y no un rompecabezas. ¿Los pesos más pesados te fatigan más que los pesos más livianos? Es posible, pero los pesos más livianos te permiten hacer series de altas repeticiones, así que mientras cada repetición con un peso liviano no te fatiga tanto como con un peso pesado, cada serie si lo hará.

 

Por ello, encontramos que el balance entre la ganancia de masa muscular producida y la fatiga generada por cada serie de entre 8 y 20 repeticiones es más o menos la misma. Volumen e Intensidad causan ganancias y fatiga, así que cuando una de las dos variables se eleva, la otra debe descender para mantener un equilibrio óptimo. Así que a partir de ahora, cuando hablemos de “volumen de entrenamiento” en este artículo, hablaremos de “Numero de series de entrenamiento con los parámetros anteriormente dichos por grupo muscular” ya que el volumen es el que más correlación tiene con el crecimiento muscular y la fatiga.

 

EL FAMOSO RANGO DE REPETICIONES DE HIPERTROFIA ¿VERDAD O FICCIÓN?

Una vez dicho todo lo anterior y sabiendo que parámetros debemos tener en cuenta a partir de ahora cuando hablemos de series para volumen de entrenamiento, me gustaría hacer el siguiente inciso.

Desde siempre se ha dicho que el número de repeticiones por serie que se debe hacer a la hora de ganar masa muscular está entre 8 y 12 repeticiones. ¿Por qué? ¿A qué se debe ese rango mágico? ¿Es verdad que si nos movemos entre esos números conseguiremos los mejores resultados?

Bien,ya que no es el tema en el que quiero indagar , simplemente daré los tres puntos clave que da Greg Nuckols en su artículo “The “Hypertrophy Range” – Fact or Fiction?” ya que me parecen dignos de, al menos, mencionar.

1 Cuando miras la literatura científica, no hay mucha diferencia en ganancias de masa muscular cuando comparas diferentes rangos de repeticiones.

2 Normalmente, la mayoría de ejercicios los harás en el rango de repeticiones que te permitan hacer la mayor cantidad de series duras en cada entrenamiento, y este rango coincide con una intensidad moderada y un rango de repeticiones moderado. (Bingo, 8-12 entra en esos parámetros).

3 Entrenar en un amplio rango de repeticiones seguramente te dé más beneficios que centrarte en un solo espectro.

Dicho esto, que me parecía interesante incluirlo, sigamos con el volumen de entrenamiento.

 

CONTAR SERIES PARA EL VOLUMEN DE ENTRENAMIENTO

Veremos, cómo hemos dicho, que el volumen de entrenamiento de un grupo muscular y los distintos tipos de volumen de entrenamiento que hay (entraremos más adelante en ello) irá determinado por el número de series que hagamos de dicho grupo muscular (recuerdo que cuando hablamos de series de entrenamiento, hablamos de series que cumplen los parámetros anteriormente mencionados). Un ejemplo sería 10 series de entrenamiento de cuádriceps dividirlas en 6 series de sentadilla y 4 de prensa o 5 series de sentadilla frontal y 5 series de sentadilla en multipower o Smith machine con pies juntos.

Y si, es así de simple. Pero… ¿Qué ocurre cuando haciendo press inclinado como serie de entrenamiento para pectoral, si el tríceps se ve involucrado?

Es verdad que, 4 series de press banca inclinado cuentan como 4 series de pectoral pero… ¿también cuentan como series de entrenamiento para deltoides anterior? Y si estamos contando press de banca inclinado como series para deltoides anterior, ¿por qué no contar el tríceps también en las series para press militar?

Quiero decir…está envuelto en el ejercicio!! Y ¿Por qué no contar todos los press como series de entrenamiento para el tríceps y todos los remos y dominadas como series de entrenamiento para el bíceps? Si están involucrados en los ejercicios…

Podríamos hacerlo, pero la verdad es que, estos músculos no trabajan tan duro en los movimientos principales cómo si lo hacen en ejercicios de aislamiento de dichos músculos.

Después de un press de banca, seguramente te sientas congestionado el pectoral, pero raramente lo hará el tríceps a menos que seas novato o estés desentrenado. Sí, el tríceps ayuda en el press de banca, pero si solo contamos diferentes press para nuestro volumen de entrenamiento de tríceps, vamos a llegar muy rápido al número de series que necesitamos para maximizar el aumento de masa muscular del mismo, pero la realidad es que el estímulo dado es la mitad del que  damos por hecho que ha sido.

Una manera de solucionar este problema es empezar a dividir cada ejercicio en series que cuentan de manera fraccional, Por ejemplo, digamos que el pectoral y el tríceps necesitan cada uno 20 series de entrenamiento a la semana  para completar el volumen de entrenamiento óptimo. Si hacemos 20 series de press de banca, hemos cumplido nuestro volumen de entrenamiento para el pectoral por esta semana, pero estimamos que el press de banca estimula el tríceps digamos que la mitad de lo que lo hace un ejercicio aislado de tríceps, por lo que estimamos que tras 20 series de press de banca, solo hemos completado 10 series de las 20 que necesitábamos de tríceps  esta semana, por lo que teneos que hacer 10 series más de otros ejercicios.

Y esos otros ejercicios no pueden estimular NADA el pectoral, ya que el volumen de entrenamiento del pectoral ya ha sido completado y eso solo excedería dicho volumen y causaría fatiga.

 

Si seguimos esta súper precisión, podemos crear un sistema en el que asignar a cada ejercicio la parte parcial del grupo muscular involucrado.

 

Por ejemplo, podemos decir que una serie de dominadas cuenta como una serie de entrenamiento de dorsal, media serie de entrenamiento  para los deltoides posteriores y 1/3 de serie para bíceps y antebrazo. Cómo puedes ver, si estimamos cuánto afecta cada ejercicio a todos los músculos involucrados, el método funcionaría muy bien.

El problema es que esto no es práctico para NADIE. Así que cuando hablamos de series de entrenamiento por grupo muscular hablamos de ejercicios en el que ese grupo muscular sea el principal involucrado o ejercicios de aislamiento par ese grupo muscular. Y cómo sabemos que esos músculos se verán involucrados en otros ejercicios, lo que haremos será disminuir nuestros volúmenes de entrenamiento estimados para dejar tiempo de recuperación en la planificación para los efectos de ese trabajo indirecto.

Un ejemplo fácil es cuando decimos “18 series de entrenamiento de tríceps es el volumen de entrenamiento óptimo para tríceps”  significa que entre todos los demás ejercicios que involucran el tríceps, obtenemos unas 4 “series completas” más de  entrenamiento para el tríceps, por lo que nuestro volumen de entrenamiento andaría por 22 para dicho grupo muscular. Así que a partir de ahora, cuando leas este artículo, debes entender que el número de series por grupo muscular son ejercicios que actúan en dicho grupo muscular de forma primaria.

¿Podemos contar el volumen de entrenamiento de formas diferentes? Inténtalo. ¿Hay otros métodos que también son buenos y que funcionan? Absolutamente. Pero cuando leas este artículo, por favor asume que solo hablamos de volumen de entrenamiento en ejercicios principales y de aislamiento, habiendo hecho espacio para el extra volumen que supone para un músculo estar involucrado de manera secundaria en otros ejercicios, pero estando dentro del volumen total que queremos.

Ahora que sabemos esto, veamos cuatro referencias clave y qué significan, lo cual nos ayudará muchísimo a establecer un esquema mental.

 

 

VM= Volumen de mantenimiento

Esto es la cantidad de entrenamiento (número de series, como hemos dicho antes) que te permiten mantener tu actual masa muscular. Si nunca has entrenado antes, obviamente esta cantidad es cero series, pero cuando empiezas a entrenar duro y ganar masa muscular, necesitarás al menos tu volumen de mantenimiento (VM) para conservar la masa muscular que has conseguido y tienes.

 

Malas noticias, no hay una forma de NO ENTRENAR y mantener la masa muscular ganada. Buenas noticias, el VM es realmente muy bajo, y especialmente si vas duro en tu entrenamiento (75%de tu 1 RM) puedes mantener toda tu masa muscular con no más de 6 series por grupo muscular por semana en la mayoría de los casos.

Otra buena noticia es que mientras el 75% de tu 1RM cada vez será más alto una vez ganes fuerza y masa muscular (por lo que tendrás que ir más pesado cada vez que quieras mantener tu masa muscular), las series de entrenamiento que necesitas para tu VM no subirán mucho más de 6, incluso podemos decir que seguirá siendo 6 para todo el mundo, avanzados y principiantes.

 

Y… ¿Para qué queremos este VM? Nosotros queremos ganar masa muscular, no mantenerla. Entonces ¿para qué?

Estamos de acuerdo, pero periodos de volumen de entrenamiento bajo son MUY importantes para dar a tu crecimiento muscular un descanso y dejarlos reiniciarse para alcanzar su máxima efectividad de nuevo. Y , por supuesto, si en algún momento de tu vida estás tan ocupado que no puedes ir lo suficiente al gimnasio cómo para ganar masa muscular, saber tu VM te permitirá saber cuánto entrenamiento debes hacer para simplemente mantener tu masa muscular y no perder más tiempo o quedarte corto.

 

VEM= Volumen Efectivo Mínimo

Esta es la cantidad de entrenamiento (de nuevo, recuerdo que hablamos de series por grupo muscular) que hacen crecer tus músculos. Todo lo que esté por debajo de esta cantidad cómo mucho mantendrá tu masa muscular, así que si entrenas para ganar masa muscular, más te vale estar seguro de que estás por encima de tu VEM. Ahora, tu VEM es el volumen mínimo efectivo, así que no va a ser el volumen de entrenamiento que debas usar semana tras semana a menos que quieras ganar masa muscular de la forma más lenta posible.

Pero es un buen punto en el que empezar tu mesociclo y crecer a partir de ahí. Cuando sé es novato y se empieza a entrenar, se crece con muy poco, casi de nada que hagas, por lo que sus VM (Volumen de mantenimiento) y su VEM  serán casi idénticos. Aun así, el mínimo volumen necesitado debe crecer y crecer conforme vayas adquiriendo experiencia de entrenamiento, por lo que tu VEM inicial tendrá que ser más alto que tu VM cuando vayas adquiriendo más y más experiencia.

 

MVA= Máximo Volumen Adaptativo

Este es el volumen en el que alcanzas las mejores ganancias musculares y cambia semanalmente. Cada vez que entrenas una parte específica del cuerpo con unos ejercicios específicos, un peso específico y un volumen determinado, como resultado consigues aumentar tu masa muscular.

Sobrecarga tu sistema y conseguirás resultados. Pero el sistema se adapta y lo que lo sobrecargó la última sesión ya no lo va a hacer en esta. Así que, para seguir sobrecargándolo, debes usar pesos más pesados y…más altos volúmenes de entrenamiento con cada microciclo que acumules.

Así que cada vez que entrenes duro, el volumen necesitado para obtener el mismo buen aumento de masa muscular en la siguiente sesión aumentará y por consecuencia, tu MVA (Máximo volumen adaptativo) seguirá creciendo a lo largo del mesociclo.

Hasta aquí todo bien, pero llegará un momento en el que la cantidad de volumen que necesitas para seguir progresando para conseguir los mejores resultados chocará con la cantidad de volumen del que te puedes recuperar entre sesiones, haciendo imposible recuperarse y obtener ganancias de masa muscular.

Llegados a ese punto ¿Qúe hacemos? Bien, no podemos seguir incrementando el volumen semana tras semana ya que no podemos recuperarnos bien de él. Aquí es donde entra en juego la semana de descarga y quizás algún  cambio de ejercicio en el siguiente mesociclo para seguir manteniendo las ganancias de masa muscular.

Normalmente debes empezar la mayoría de tus mesociclos en tu VME (Volumen mínimo efectivo) o un poco sobre él y conforme vaya avanzando el mesociclo trabajar hasta el Volumen Máximo Recuperable (VMR) o por debajo de él.

El volumen promedio durante ese mesociclo es tu VMA (Volumen Máximo Adaptativo). Llegados a este punto, si encajamos piezas podríamos llegar a la siguiente conclusión:

Si nuestro VMA, que es de dónde obtenemos las mejores ganancias de masa muscular está entre nuestro VME y nuestro VMR, ¿Por qué no nos quedamos en esa franja estrecha cada semana del mesociclo, en vez de empezar en un volumen más bajo como es el VME y terminar en uno más alto como es el VMR?

 

El primer problema con esto es que si lo hacemos así, no tenemos margen para progresar. Imaginemos que 16 series por semana en un grupo muscular es tu VAM (Volumen adaptativo máximo). Haces 16 series la primera semana y consigues MUY BUENOS resultados en ganancia de masa muscular.

Ok, ¿ahora qué? Si haces 16 series la siguiente semana, ya sabes que no estarás en tu VMA ya que no has subido el volumen de la pasada semana. Si, por el contrario, haces en esta nueva semana 18 series (dos series más que la pasada), estarás cumpliendo el principio de sobrecarga pero podrás hacerlo una o dos semanas más antes de llegar a tu VMR (Volumen máximo recuperable) y que la fatiga te venza.

Entonces necesitarás una descarga para eliminar la fatiga por lo que el ratio acumulación de volumen de entrenamiento: descarga va a ser bastante bajo…podrías haber tenido más calidad de entrenamiento  si hubieras empezado la primera semana por debajo de 16 series.

Por otro lado, si empiezas la primera semana con 12 series y alcanzas 16 series, paras y haces una descarga, no solo habrás hecho un mesociclo muy corto si no que habrás perdido los beneficios del principio de sobrecarga que se consigue cuando te acercas o llegas incluso a pasar el VMR (Volumen Máximo Recuperable) en la última semana del mesociclo previa a la descarga.

Bien, entonces ¿cómo debes planificar tu entrenamiento para alcanzar tu mejor VMA y así conseguir las mejores ganancias musculares posibles? Para empezar debes encontrar tu VEM (Volumen de entrenamiento Mínimo) y tu VMR (Volumen de entrenamiento Máximo Recuperable) y una vez los encuentres planifica la mayoría de tu entrenamiento entre ellos. Por lo que, si tu VEM son 12 series por semana y tu VMR son 20 series por semana, tu mesociclo debería quedar más o menos así:

  

Semana 1: 12 series

Semana 2: 14 series

Semana 3: 16 series

Semana 4: 18 series

Semana 5: 20 series

Semana 6: 6 series (descarga)

 

VMR= Volumen Máximo Recuperable

Tu cuerpo puede recuperarse de mucho. Una vez los sistemas de recuperación de tu cuerpo estén funcionando al completo, cualquier estrés extra causará que no te recuperes a tiempo.

Si, entrenar duro está genial, pero si entrenas tan duro que tu cuerpo no puede recuperarse, puedes olvidarte de crecer porque tu cuerpo no hará crecer ningún musculo si aún no ha podido recuperarse del estrés al que ha sido sometido… De hecho, no puedes esperar crecer si entrenas justo a tu MRV (Máximo Volumen Recuperable), ya que tu cuerpo usará todos los mecanismos que tiene para recuperarse y no dejará ninguno para el crecimiento de masa muscular. Muchos estudios de entrenamiento en principiantes  muestran pocas o nulas ganancias de masa muscular en el proceso de entrenamiento, y una razón para que ocurra esto es que la gente novata no está acostumbrada a entrenar y entrenar ya es un gran shock para su cuerpo, del que pueden recuperarse lentamente al principio, por lo que no hay margen para crecer muscularmente. Sólo cuando estos individuos hayan estado entrenando por unas pocas semanas serán capaces de tolerar el volumen lo suficiente como para dejar margen al crecimiento de masa muscular.

Así que mientras tu VME te habla de cuál es el mínimo de entrenamiento que necesitas para crecer, tu VMR te dice cuál es el máximo del que no debes pasarte. Ir incluso un poco por encima de tu VMR justo la semana antes de hacer la descarga puede hacerte crecer incluso más por el principio de supercompensación que se da por la sobrecarga, pero ir de manera  normal por encima de tu VMR o incluso en tu VMR significará no ver resultados.

¿Cómo sabemos cuál es nuestro VMR?

Bien, es fácil. La forma más sencilla de saber si nos hemos pasado en nuestro entrenamiento es, simplemente, viendo como levantamos los pesos. Si la semana pasada hice en press de banca 3 series de 10 repeticiones con 110 KG dejándome 2-3 repeticiones en reserva en cada serie y esta semana no soy capaz de hacer 112,5 KG x 8 repeticiones (por ejemplo), sabemos que no me he recuperado bien del volumen de entrenamiento de la semana pasada y que debemos regularlo, ya que es un peso que debería salir de forma fácil.

El volumen máximo recuperable es  una meta que alcanzar, cómo la cima de una montaña que estamos escalando, no una piscina a la que nos lanzamos el primer día, y el segundo, y el tercero…

 

DIFERENCIAS INDIVIDUALES

Ahora que ya manejas los términos clave, estarás ansioso por ver los valores ¿Cuál es el VMA (Volumen Máximo de Adaptación) para bíceps?  ¿Cuál es el VEM (Volumen Efectivo Mínimo) para el pectoral? Veamos 4 puntos clave:

1) Estas medidas no son TOTALMENTE EXACTAS. Si digo que el VMA para X parte del cuerpo son 15 series pero el tuyo son 10 o incluso 20 series, no es extraño, varía entre cada persona. Si el tuyo ronda 5 series o 30 si empieza a ser más raro. Siéntete libre de coger los números dados como una guía para empezar, no como algo definitivo.

2) Estas medidas pueden cambiar entre sujetos, quizás mi VEM para ti es un volumen demasiado grande y no puedes soportarlo o viceversa. Entrena, prueba y encuentra tus valores.

3) Tus valores cambiarán. Cambiarán según cómo descanses y te recuperes día tras día y semana tras semana. Cambiarán según vayas ganando experiencia entrenando y cambiarán según ganes o pierdas peso. No creas que tu VMR (Volumen Máximo Recuperable) va a ser el mismo mes tras mes o año tras año.

4) Ejercicios diferentes e incluso el orden de los ejercicios tendrán diferentes puntos de partida. Puedes ser capaz de mantener la masa muscular de tus cuádriceps con sólo 5 series de sentadilla pesada a la semana, pero puede tomarte 10 series de prensa o 15 de extensión de cuádriceps tener el mismo efecto. Por regla general, a más pesado y mayor rango de movimiento trabajes en un ejercicio, menos volumen necesitas para mantener la masa muscular ganada.

Sabemos que ejercicios más demandantes como la sentadilla nos harán crecer más con menos volumen, pero también sabemos que nos generarán mucha más fatiga. Así que a la hora de planificar el volumen de entrenamiento de, digamos, tus cuádriceps, sé realista y no hagas 15 series de sentadilla si sabes que haciendo 5 tu fatiga ya está por las nubes. Juega con los ejercicios y con tu tolerancia a ellos.

 

 

 

PARA TERMINAR, REPITO, ESTO NO ES  UN DOGMA

Como ya dije al principio, con este artículo sólo quiero hacer ver cómo podemos seguir una progresión de forma lógica para conseguir masa muscular sin estancarnos. En este caso está establecida según lo que nos dice la ciencia hasta el momento y en la experiencia de un TOP 3 mundial en el campo de la hipertrofia muscular cómo es Mike Israetel.

¿Debo hacerlo así siempre? No, no es un camino recto, tendrás mil bifurcaciones en las que probar, fallar y aprender. Entrena, conócete y progresa. No existen los trucos de magia.

JoseMiguelMartin-entrenador

 

 

 

 

 

 

 

 

Jose Miguel Martín

Graduado en Ciencias de la Actividad física y del deporte

 

REFERENCIAS

  • Israetel M. (2017) Training Volumen Landmarks for Muscle Growth
  • Jones N. (2015) The New Approach to Training Volume
  • Krieger JW. (2010) Single vs. multiple sets of resistance exercise for muscle hypertrophy: a meta-analysis.
  • Schoenfeld B. (2017) Evidence-Based Guidelines for Resistance Training Volume to Maximize Muscle Hypetrophy
  • Nuckols G.(2016) The “Hypertrophy Range”- Fact or Fiction?
  • Krieger JW, Schoenfeld B. (2016) Dose-response relationship between weekly resistance training volume and increases in muscle mass: A systematic review and meta-analysis.
  • Israetel M. (2017) The Hypertrophy Training Guide Central Hub

ACNÉ Y ALIMENTACIÓN (2ª PARTE – EL PAPEL DE LA ALIMENTACIÓN EN EL TRATAMIENTO DEL ACNÉ)

Son muchas las personas que acuden a internet en busca de información sobre cómo tratar su acné, y a menudo damos con remedios inútiles que en el mejor de los casos sólo consiguen hacernos gastar tiempo y dinero, sino es que empeoran el problema.

Tratar el acné no es algo sencillo, y es fundamental en primer lugar, conocer las causas que lo originan: desórdenes hormonales, problemas alimenticios, inadecuada higiene o productos, etc. Pero, independientemente de cuál sea esta causa y el tratamiento que el especialista nos indique para abordarla, la alimentación puede jugar un papel a favor a la hora de mejorar esta condición.

Si aún no has leído la primera parte de este artículo (alimentos que influyen en la aparición del acné), te recomendamos que lo hagas primeramente, ya que ahí conocerás, en primer lugar, en qué consiste realmente esta afección y posibles hábitos alimenticios que la empeoran. En este artículo vamos a analizar algunos nutrientes con probadas evidencias científicas a la hora de mejorar el acné.

 

RELACIÓN ADECUADA DE ÁCIDOS GRASOS OMEGA 3 Y 6:

Como vimos en la parte 1 de este artículo, el desequilibrio entre los ácidos grasos omega 3 y 6 que se da hoy día en las dietas occidentalizadas es un aspecto que se ha relacionado con el desarrollo del acné inflamatorio. Por tanto, es de imaginar que mantener una relación adecuada en la ingesta de ácidos grasos omega 3 y 6 (en torno a 1-4:1) puede mejorar esta condición.

Además, la investigación ha demostrado que algunas afecciones de la piel como el eccema, el acné y la psoriasis están relacionados con anormalidades en el metabolismo de los ácidos grasos esenciales (1). Por ejemplo, se ha demostrado que los pacientes con acné tienen bajos niveles de ácido linoleico en los lípidos de la superficie de la piel, un ácido graso omega 6 esencial y componente estructural de las ceramidas de la piel (2).

  • En este estudio realizado con mujeres (3), se encontró que la suplementación con 2,2g de aceite de linaza o de borraja durante 12 semanas tenía beneficios para la piel. En concreto, la hidratación de la piel aumentó significativamente, la pérdida de agua transepidérmica disminuyó y se observaron mejoras importantes en la formación de escamas, rugosidad y enrojecimiento. Esto es debido a que el aceite de borraja tiene altos niveles de ácido linoleico y gamma-linolénico, y el aceite de linaza tiene altos niveles de ácido alfa-linolénico y ácido linoleico, y como hemos visto anteriormente, las personas propensas al acné son deficientes en estos ácidos grasos específicos.

FUENTES DE OMEGA 3:

Algunas fuenas fuentes dietéticas de omega 3 son:

  • Nueces
  • Semillas de chía
  • Aceite de hígado de bacalao
  • Yemas de huevo
  • Pescados grasos (caballa, salmón, atún, sardinas, anchoas, trucha…)
  • Aceite de lino
  • Carne de vacuno
  • Semillas de lino y cáñamo

 

VITAMINAS A Y D:

Las vitaminas A y D también realizan funciones de gran importancia para la salud de la piel.

¿Recordáis que uno de los factores causantes del acné era la hiperqueratinización?, pues bien, los estudios han demostrado que estas vitaminas tienen “efectos antiproliferativos” en la piel. (4, 5, 6), es decir, que frenan el crecimiento acelerado de las células de la piel.

Además, las vitaminas A y D son el primer grupo de sustancias que han demostrado actuar como hormonas cutáneas, ayudando a regular los defectos en la biología de las células de la piel.

Es por ello que la vitamina A y sus metabolitos naturales han sido aprobados como medicamentos para el tratamiento tópico y sistémico de acné leve a moderado y severo, el envejecimiento cutáneo biológico, y el sarcoma de Kaposi entre otras afecciones. Del mismo modo, debido a su actividad sobre el crecimiento de los queratinocitos, los análogos de la vitamina D son utilizados para el tratamiento de la psoriasis (7).

Por otra parte, se ha demostrado que un déficit de vitamina A, afecta dramáticamente la biología cutánea, ya que la piel seca, el cabello seco y las uñas quebradizas, se encuentran entre las primeras manifestaciones de la deficiencia de esta vitamina (8). Esto es perjudicial para el acné, ya que la piel seca es menos capaz de curarse a sí misma.

Por el contrario, los niveles altos de vitamina A en el organismo han sido asociados con un pH más bajo y un menor contenido de sebo en la piel, ambos, factores que ayudan a reducir el acné (9).

FUENTES DE VITAMINA A Y D:

La principal forma de obtención de vitamina D es a través del Sol, ya que nuestro organismo la sintetiza en la piel a través de la luz solar. En la alimentación, esta vitamina se obtiene principalmente mediante el consumo de peces como salmón, caballa, sardinas…

Respecto a la vitamina A, cabe destacar que el retinol (vitamina A), los carotenoides (provitamina A) y los retinoides (metabolitos de la vitamina A) se absorben mejor con la ingesta paralela de aceites vegetales. (10, 11, 12)

Algunas buenas fuentes dietéticas de vitamina A son:

  • Hígado de vaca
  • Aceite de Ghee
  • Hígado de pollo
  • Aceite de hígado de bacalao
  • Yema de huevo
  • Salmón

Respecto a los carotenos, estos se encuentran principalmente en alimentos vegetales como las zanahorias, grelos, repollo, berro, espinacas, pimiento rojo, tomates, etc.

 

VITAMINA E:

La vitamina E, es otra de las principales vitaminas liposolubles que se encuentran en la piel, especialmente en el estrato córneo facial.

Existen evidencias de que la vitamina E se suministra a la piel mediante la secreción de las glándulas sebáceas. Este mecanismo puede servir para proteger los lípidos de la superficie de la piel y el estrato córneo superior de la oxidación nociva (13), lo que podría reducir el acné inflamatorio, debido a que la oxidación de los lípidos favorece el estado inflamatorio de la enfermedad.

Bien, ya sabemos que la vitamina E actúa como antioxidante y que su aumento en el sebo humano puede reducir el acné inflamatorio. La pregunta es ¿conseguiremos mayores niveles de vitamina E en la piel mediante la suplementación dietética de la misma? la investigación ha demostrado que si (14).  Como vemos en este estudio, tras 14-21 días de suplementación con acetato de tocoferol, 24 voluntarios aumentaron sus niveles de vitamina E en el sebo de la piel.

 

ZINC:

Las primeras manifestaciones del déficit de zinc son problemas de la piel como dermatitis, alopecia, acné, eccema, sequedad y escamación (15), lo que ya nos puede dar una idea acerca de la importancia de este mineral en la salud de la piel.

Sin embargo, y aunque el zinc se ha usado ampliamente tanto tópica como sistémicamente para el tratamiento del acné vulgar, el tratamiento con zinc oral presenta ciertas complicaciones como náuseas, vómitos y diarreas con frecuencia (16, 17).

En los estudios realizados hasta el momento, se ha encontrado que el uso de zinc oral es más útil para el tratamiento del acné severo que moderado, del mismo modo, el gluconato de zinc oral se ha encontrado útil en el manejo del acné inflamatorio (18, 19)

El mecanismo exacto del zinc en el tratamiento del acné sigue aun sin estar claro. Se considera que actúa directamente sobre el equilibrio inflamatorio microbiano y facilita la absorción de antibióticos cuando se usa en combinación con estos. Otro posible beneficio del zinc en el tratamiento del acné es la supresión de la producción de sebo por su actividad antiandrogénica (20).

A día de hoy, se necesita más evidencia clínica y experimental para determinar la eficacia de este modo de tratamiento. Solo después de realizar estudios adecuados sobre su eficacia y seguridad, se pueden formular las pautas o recomendaciones de tratamiento con de zinc. 

Thais-dietista-trainerclub

 

 

 

 

Thais Aranda

Dietista – Nutricionista

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Essential fatty acids in clinical dermatology. Horrobin DF1. J Am Acad Dermatol. 1989 Jun;20(6):1045-53.
  2. Essential fatty acids and acne. Downing DT, et al. J Am Acad Dermatol. 1986 Feb;14(2 Pt 1):221-5.
  3. Intervention with flaxseed and borage oil supplements modulates skin condition in women. De Spirt S, et al. Br J Nutr. 2009 Feb;101(3):440-5. doi: 10.1017/S0007114508020321. Epub 2008 Sep 2.
  4. Antiproliferative effect of vitamin A and D analogues on adult human keratinocytes in vitro. S. Popadic, Z. Ramic, L. Medenica, M. Mostarica Stojkovic, V. Trajković, D. Popadic. Skin Pharmacol Physiol. 2008; 21(4): 227–234. Published online 2008 May 29. doi: 10.1159/000135639
  5. Ligand Activation of Peroxisome Proliferator-Activated Receptor-β/δ Inhibits Cell Proliferation in Human HaCaT Keratinocytes. Michael G. Borland, Jennifer E. Foreman, Elizabeth E. Girroir, Reza Zolfaghari, Arun K. Sharma, Shantu Amin, Frank J. Gonzalez, A. Catharine Ross, Jeffrey M. Peters. Mol Pharmacol. Author manuscript; available in PMC 2009 Nov 1. Published in final edited form as: Mol Pharmacol. 2008 Nov; 74(5): 1429–1442. Published online 2008 Aug 7. doi: 10.1124/mol.108.050609
  6. Retinoic acid increases aquaporin 3 expression in normal human skin. Gaelle Bellemère, Otto Von Stetten, Thierry Oddos. J Invest Dermatol. 2008 Mar; 128(3): 542–548. Published online 2007 Oct 18. doi: 10.1038/sj.jid.5701047
  7. Vitamins as hormones. J. Reichrath, B. Lehmann, C. Carlberg, J. Varani, C. C. Zouboulis Horm Metab Res. 2007 Feb; 39(2): 71–84. doi: 10.1055/s-2007-958715.
  8. The relationship of diet and acne: A review. Apostolos Pappas. Dermatoendocrinol. 2009 Sep-Oct; 1(5): 262–267.
  9. Human skin condition and its associations with nutrient concentrations in serum and diet. Boelsma E, et al. Am J Clin Nutr. 2003 Feb;77(2):348-55.
  10. Influence of dietary fat on beta-carotene absorption and bioconversion into vitamin A. Judy D. Ribaya-Mercado. Nutr Rev. 2002 Apr; 60(4): 104–110.
  11. Mechanisms of digestion and absorption of dietary vitamin A. Earl H. Harrison. Annu Rev Nutr. 2005; 25: 87–103. doi: 10.1146/annurev.nutr.25.050304.092614
  12. Carotenoid absorption from salad and salsa by humans is enhanced by the addition of avocado or avocado oil. Nuray Z. Unlu, Torsten Bohn, Steven K. Clinton, Steven J. Schwartz. J Nutr. 2005 Mar; 135(3): 431–436.
  13. Sebaceous gland secretion is a major physiologic route of vitamin E delivery to skin. J. J. Thiele, S. U. Weber, L. Packer. J Invest Dermatol. 1999 Dec; 113(6): 1006–1010. doi: 10.1046/j.1523-1747.1999.00794.x
  14. Oral supplementation with all-Rac- and RRR-alpha-tocopherol increases vitamin E levels in human sebum after a latency period of 14-21 days. Swarna Ekanayake-Mudiyanselage, Klaus Kraemer, Jens J. Thiele. Ann N Y Acad Sci. 2004 Dec; 1031: 184–194. doi: 10.1196/annals.1331.017
  15. The Role of the Slc39a Family of Zinc Transporters in Zinc Homeostasis in Skin. Bin BH, Hojyo S, Seo J, Hara T, Takagishi T, Mishima K, Fukada T. Nutrients. 2018 Feb 16;10(2). pii: E219. doi: 10.3390/nu10020219.
  16. Zinc sulfate in acne vulgaris. V. M. Weimar, S. C. Puhl, W. H. Smith, J. E. tenBroeke. Arch Dermatol. 1978 Dec; 114(12): 1776–1778.
  17. Unacceptable side-effects of oral zinc sulphate in the treatment of acne vulgaris. W. J. Cunliffe. Br J Dermatol. 1979 Sep; 101(3): 363.
  18. Multicenter randomized comparative double-blind controlled clinical trial of the safety and efficacy of zinc gluconate versus minocycline hydrochloride in the treatment of inflammatory acne vulgaris. B. Dreno, D. Moyse, M. Alirezai, P. Amblard, N. Auffret, C. Beylot, I. Bodokh, M. Chivot, F. Daniel, P. Humbert, et al. Dermatology. 2001; 203(2): 135–140.
  19. Efficacy and safety study of two zinc gluconate regimens in the treatment of inflammatory acne. J. Meynadier. Eur J Dermatol. 2000 Jun; 10(4): 269–273.
  20. Zinc Therapy in Dermatology: A Review. Mrinal Gupta, Vikram K. Mahajan, Karaninder S. Mehta, Pushpinder S. Chauhan. Dermatol Res Pract. 2014; 2014: 709152. Published online 2014 Jul 10. doi: 10.1155/2014/709152

HIPERTROFIA ¿CON O SIN EJERCICIO CARDIOVASCULAR? II PARTE

En el anterior artículo se planteaba la posible desventaja para la síntesis proteica y la hipertrofia que se desprende del ejercicio concurrente (fuerza + resistencia en una misma sesión). Adaptaciones antagónicas de dos modalidades de ejercicio y posibles interferencias se plantean desde la literatura actual como un factor en contra para el objetivo de la hipertrofia muscular. Para superar las limitaciones de algunos estudios anteriores, Fyfe y col., (2017)  plantean un estudio sobre el papel de los reguladores de la hipertrofia tras ambas modalidades de entrenamiento.

Metodología

La muestra de 23 sujetos se dividió en tres grupos; el primero realizó entrenamiento de fuerza en solitario, el segundo entrenamiento de fuerza más HIT y el tercero entrenamiento de fuerza más  ejercicio cardiovascular moderado. Durante 8 semanas, los 3 grupos realizaron 3 sesiones de entrenamiento semanales, comenzando el grupo 2 y 3 por el ejercicio cardiovascular, seguido por el de fuerza.

El entrenamiento de fuerza consistió en realizar el ejercicio de prensa de piernas, con 8 series de 5 repeticiones al 80% de su repetición máxima. Previamente el grupo 2 realizó 10 intervalos de 2´ de alta intensidad, y el grupo 3, 30´de ejercicio cardiovascular moderado.

 

 

Resumen del estudio (A) y cronogramas para la sesión de entrenamiento final (B). Los participantes completaron primero 8 semanas de entrenamiento de fuerza (RT) o RT combinado con entrenamiento de intervalo de alta intensidad (HIT + RT) o entrenamiento continuo de intensidad moderada (MICT + RT). En la última sesión de entrenamiento (B), los participantes completaron el protocolo RE solo (i) o después de una recuperación de 15 minutos después de la finalización del ciclo HIT (ii) o el MICT (iii) coincidente en el trabajo. Las biopsias musculares se obtuvieron del vasto externo en reposo antes del entrenamiento, e inmediatamente antes de comenzar la sesión de entrenamiento final, y 1 hy 3 h después de la finalización de la recuperación.

Imagen 1. Protocolo del estudio de Fyfe y col., (2017)

Resultados

De acuerdo con estudios previos  de interferencia sobre la fuerza en el ejercicio concurrente, la magnitud de este cambio fue mayor para el entrenamiento de fuerza en solitario. Este grupo mejoró su fuerza máxima en mayor medida que los otros dos grupos.

En cuanto a la masa muscular de las piernas, la mejora fue similar en el grupo de entrenamiento de fuerza en solitario y el que combinaba con ejercicio cardiovascular moderado, siendo menor que combinaba el ejercicio de fuerza con el HIT.

Respecto a la síntesis de ribosomas, los cambios inducidos por entrenamiento en marcadores de biogénesis de ribosomas, incluyendo el contenido total de ARN y la expresión de algunas especies maduras de ARN, fue más favorables después del entrenamiento concurrente en comparación con el entrenamiento de fuerza en solitario, independientemente de la intensidad de entrenamiento de resistencia. Esto fue así, aunque después de de la última sesión de entrenamiento, la biosíntesis de MTOR1 y síntesis de ribosomas fue mayor en el grupo de entrenamiento en solitario que el incorporaba  ejercicio cardiovascular.

En cuanto a la hipertrofia muscular, solo las fibras de tipo I fueron estimuladas en mayor medida en el grupo que entrenó fuerza en solitario, sugiriendo que hipertrofia y síntesis ribosómica alternan caminos diferentes.

 

Conclusión

Este estudio midió los efectos del entrenamiento concurrente versus fuerza en solitario en los marcadores de la biogénesis de ribosomas musculares esqueléticos. Contrariamente a la hipótesis inicial, el entrenamiento de fuerza en solitario indujo pequeñas disminuciones en los niveles de los marcadores de síntesis de ribosomas posterior a la intervención, mientras que el cambio inducido en estos marcadores fue mayor con el ejercicio concurrente en comparación con ejercicio de fuerza aislado.

Los datos actuales contrastan con estos hallazgos al sugerir que el entrenamiento de fuerza en solitario fue un estímulo insuficiente para aumentar el contenido de ribosomas, mientras que el ejercicio concurrente fue suficiente para aumentar la expresión madura de marcadores ribosómicos tras la sesión de entrenamiento final.

Opinión sobre la practicidad de este estudio

Finalmente señalar que alternar fases de entrenamiento concurrente con ejercicio de fuerza en solitario puede ser una eficaz estrategia para favorecer la hipertrofia muscular. Si la modalidad concurrente mejora la síntesis de ribosomas (el lugar donde se “cocinan” las nuevas proteínas) en mayor medida que el entrenamiento de fuerza en solitario, la programación de este tipo de entrenamiento puede aportar beneficios adicionales al plan propuesto. La periodización según objetivos puede ser la clave, donde se puedan alternar diferentes modalidades de entrenamiento según se proponga en el objetivo de pequeños periodos de entrenamiento.

angel-preparador-fisico-trainerclub

 

 

 

Ángel Rodríguez

Graduado Ciencias actividad física y del deporte

 

 

Referencias

Fyfe, J. J., Bishop, D. J., Bartlett, J. D., Hanson, E. D., Anderson, M. J., Garnham, A. P., & Stepto, N. K. (2018). Enhanced skeletal muscle ribosome biogenesis, yet attenuated mTORC1 and ribosome biogenesis-related signalling, following short-term concurrent versus single-mode resistance training. Scientific reports, 8(1), 560.

ALTERACIONES EN LA ATM Y BRUXISMO

La articulación temporomandibular (ATM) es aquella que conecta la mandíbula inferior al cráneo actuando como una bisagra deslizante.  Debido a que estas articulaciones son flexibles, la mandíbula puede moverse permitiéndonos hablar, masticar y bostezar. Los músculos se acoplan a las articulaciones mandibulares y las rodean, controlando su posición y movimiento.

Los trastornos temporomandibulares, comúnmente llamados trastornos de la ATM, son unas alteraciones que causan dolor y disfunción en las articulaciones y los músculos que controlan el movimiento de la mandíbula. Este tipo de alteraciones se dividen en tres categorías:

  • El dolor Miofascial, que produce dolor en los músculos que controlan la mandíbula.
  • Una asimetría interna causada por un disco desplazado, la mandíbula dislocada, lesiones del cóndilo o pérdidas dentarias.
  • Alteraciones degenerativas, inflamatorias, metabólicas y neurológicas de las articulaciones temporomandibulares.

 

El 93% de la población general sufre algún signo de trastorno temporomandibular y  entre el 5 y el 13% sufre patología significativa. Aunque puede aparecer en cualquier edad, la mayoría de pacientes se encuentran entre los 20 y 40 años de edad; existiendo una mayor prevalencia en mujeres, en proporción de 3 mujeres por cada hombre.

Las causas de las alteraciones en la ATM pueden ser:

  • Lesión en la mandíbula o en la articulación temporomandibular.
  • Una mala oclusión.
  • El tratamiento de ortodoncia.
  • Desgaste del disco o el cartílago de la articulación.
  • Artritis reumatoide o gota, enfermedades que causan la inflamación de la mandíbula.
  • El estrés o la ansiedad. Tendencia a apretar o rechinar los dientes (bruxismo).

Entre las alteraciones funcionales podemos encontrar:

  • Desviación de la apertura, limitación de la apertura, limitación de la lateralidad, y ruidos intraarticulares; afectando al conjunto funcional del habla, la masticación y la deglución.

Como síntomas dolorosos asociados encontramos:

  • Dolor de: cabeza, cuello, oídos, maxilares, esternal, ojos, dentario.

Y  como otros síntomas:

  • Zumbidos, acúfenos, vértigo, pérdida de equilibrio, problemas visuales, alteraciones de la posición, y sensación de quemazón.

Síntomas que aparecen en la disfunción temporomandibular

Síntomas en Cabeza:

  • Cefaleas constantes más intensos por las mañana.
  • Dolor retro-ocular.
  • El dolor se aumenta con la función mandibular.
  • El dolor irradiado a la región craneal, cervical, hombros.
  • Dolor a punta de dedo en ángulo de la mandíbula y músculos de la masticación.
  • Limitación en los movimientos de apertura-cierre, lateralidades y profusión-retrusión.
  • Crepitaciones articulares al abrir la boca o masticar.

Síntomas en oído:

  • Sensación de taponamiento.
  • Dolor de oído.
  • Ruidos extraños en los oídos (acúfenos …).
  • Sensación vértiginosa.
  • Sensación de mareo.

Síntomas en Cuello:

  • Dolor o dificultad en la deglución.
  • Dolor de garganta.
  • Limitación en los movimientos del cuello.
  • Sensación de tensión en cuello.
  • Dolor en cuello, nuca, zona interescapular.
  • Ardor, inflamación y congestión en la garganta.

Otros síntomas asociados:

  • Hormigueo en cara, cabeza y cuello.
  • Depresión.

Factores desencadenantes

  • Tensión psíquica.
  • Sobrecarga física y emocional.
  • Hiperactividad muscular permanente.
  • Interferencias oclusales.
  • Contactos prematuros.
  • Ausencia de dientes posteriores.
  • Hábitos nocivos.

 

No podemos seguir hablando de ATM sin detenernos en explicar el bruxismo.

El concepto de bruxismo hace referencia a una alteración biomecánica de la  articulación temporomandibular en la que se produce una parafunción mandibular, o lo que es más conocido, se aprietan los dientes. Aunque puede darse de forma indiferente durante el transcurso del día o de la noche, tiene una mayor incidencia durante la noche.

Uno de los principales problemas que aparece es el desgaste de las piezas dentales, debido al continuo movimiento de los dientes superiores sobre los inferiores, a modo de compresión y cizallamiento.

Se trata de una patología mecánica con origen psicológico o emocional, el estrés es el principal causante del bruxismo. Además, existen otros factores que pueden exacerbar los síntomas, como pueden ser unos malos hábitos alimentarios, la falta de descanso (todos ellos relacionados con un problema de tipo emocional).

Los síntomas del bruxismo son:

  • Dolor e inflamación de la articulación de la mandíbula
  • Dolor de cabeza: La contracción permanente de la musculatura implicada en la masticación genera dolor de carácter referido a la zona de la cabeza. Además, hay muchas estructuras nerviosas por esa zona que pueden ser sobreestimuladas.
  • Dolor de oído, por la relación que tiene esta articulación con el canal auditivo.
  • Desgaste de las piezas dentales.

Respecto al tratamiento

El que la disfunción temporomandibular sea tan frecuente no quiere decir que en todos los casos necesiten tratamiento, ya que sólo del 5 al 6 % lo necesitan. Los demás afectados padecerán casos leves, e incluso transitorios.

Yemm nos dice que las maloclusiones y el estrés conllevan a una actividad muscular alterada. Las situaciones de estrés al aumentar la tensión muscular, pueden ocasionar contracturas musculares que si se acompañan de factores psicológicos y oclusales producirán signos y síntomas de los trastornos temporomandibulares. Prácticamente cualquier tipo de maloclusión puede desencadenar respuestas a periodos de tensión emocional.

Algunos dentistas pueden proporcionar tratamientos conservadores y reversibles que son exitosos en la gran mayoría de situaciones y cumplen con el código ético de la profesión. Por el contrario, aquellos dentistas que continúan siguiendo los modelos mecanicistas más antiguos, no solo están fuera de la ciencia, sino que ponen en peligro el bienestar de sus pacientes proporcionando intervenciones innecesarias e irreversibles de cambio de mordida y reposicionamiento de la mandíbula”.

A día de hoy, el tratamiento de fisioterapia está ganando grandes progresos en cuanto a la evidencia científica, y por tanto, es mejor apostar por un tratamiento conservador que no provocará cambios irreversibles, y tiene mayor éxito. Por supuesto, la fisioterapia es una gran solución, no sólo a los problemas que conlleva la ATM, sino a prevenir problemas posteriores provocados por la falta de tratamiento o por la mala praxis.

Es obvio que la fisioterapia es buena, pero además el mal que puede causar es mínimo y, por tanto, creo que es lógico pensar que puede ser el tratamiento de elección al inicio de estos y otros problemas.

Además, si enlazamos los problemas musculares y articulares de la ATM y el dolor, también parece lógico pensar que el profesional más preparado para tratarlos es el fisioterapeuta y, en caso de no conseguir resultados óptimos, se podrían plantear la actuación de otras técnicas quirúrgicas u ortodónticas.

Las distintas técnicas de tratamiento en la fisioterapia van dirigidas a tratar el tejido óseo, tejidos blandos y el segmento superior de la columna cervical, siendo las técnicas más importantes la movilización de tejidos blandos y la movilización articular.

Por consecuencia, ante los problemas de la articulación temporomandibular, no dudéis en acudir a un fisioterapeuta especializado en esta área.

 

 

Podemos concluir que:

  • La articulación temporomandibular es compleja y requiere la actuación de un enfoque multidisciplinario.
  • Es la fisioterapia quien tiene como objetivo restaurar la función y la movilidad en ATM y columna cervical, lograr unos arcos de movilidad articular adecuados y completos en la ATM de (apertura-cierre, lateralidades, protrusión-retrusión), buscando la posición fisiológica de la ATM, mejorando la relación cóndilo-discal, simetría en el movimiento, normalización tono muscular, mejorar la alineación corporal y reeducar al paciente en una correcta higiene postural, entre otros. Evitando de esa manera la realización de modificaciones oclusales como son la ortodoncia, el tallado selectivo, la reconstrucción de la anatomía oclusal y la cirugía.
  • La disfunción muscular puede provocar dolor referido a otras zonas del cuerpo y no se deben confundir los síntomas referidos (cabeza, cuello, oido) como patologías por sí mismas.
  • Se ha observado que después del tratamiento de fisioterapia adecuado los músculos masticatorios y del cuello logran estar en un tono muscular más normal disminuyéndose los signos y síntomas.

 

¡¡¡¡NO DUDES EN ACUDIR AL FISIOTERAPEUTA!!!

 

 

 

 

 

Rocío Haro

Fisioterapeuta

 

 

Bibliografía

  1. Fischer P. Tratamiento fisioterapéutico de disfunciones orofaciales. Labor Dental Clin 2001; 2(5): 171 – 4
  2. Daniel M. Laskin,Director Temporomandibular Joint and Facial Pain Research Center University of Illinois Medical Center.
  3. Carlsson, C.R. Epidemiology and treatment need for temporomandibular disorders. J Orofac Pain 1999; 13: 232-37.
  4. García De Hombre AM. Trastorno doloroso y vértigo referido al oído. Derivación frecuente al ORL. An Med Interna 2005; 22 (2): 88-90.
  5. Ilzarde LM. Bruxismo y terapia de modificación de conducta. Disponible en: https://www.reddental.com
  6. Sadwosky C. Temporomandibular disorders and functional occlusion after orthodontic treatment of two long term studies. Am J Orthod 1984;86(5):386-90
  7. CHAMORRO, Jorge (2004). Terapia Orofacial y Miofuncional. Tratamiento de apoyo en
  8. II Jornadas de Logopedia, ALPA (2004). Terapia Miofuncional. Trastornos de la ATM.
  9. William S. Parker, Richard A. Chole Tinnitus, vertigo, and temporomandibular disorders American Journal of Orthodontics & Dentofacial Orthopedics February 1995. Vol. 107,
  10. Girardin M, Höppner IP. Terapia manual de la disfunción neuromuscular y articular. Técnica de L. M. Jones. Barcelona: Pardotribo; 1998.

Podemos concluir que:

  • La articulación temporomandibular es compleja y requiere la actuación de un enfoque multidisciplinario.
  • Es la fisioterapia quien tiene como objetivo restaurar la función y la movilidad en ATM y columna cervical, lograr unos arcos de movilidad articular adecuados y completos en la ATM de (apertura-cierre, lateralidades, protrusión-retrusión), buscando la posición fisiológica de la ATM, mejorando la relación cóndilo-discal, simetría en el movimiento, normalización tono muscular, mejorar la alineación corporal y reeducar al paciente en una correcta higiene postural, entre otros. Evitando de esa manera la realización de modificaciones oclusales como son la ortodoncia, el tallado selectivo, la reconstrucción de la anatomía oclusal y la cirugía.
  • La disfunción muscular puede provocar dolor referido a otras zonas del cuerpo y no se deben confundir los síntomas referidos (cabeza, cuello, oido) como patologías por sí mismas.
  • Se ha observado que después del tratamiento de fisioterapia adecuado los músculos masticatorios y del cuello logran estar en un tono muscular más normal disminuyéndose los signos y síntomas.

 

¡¡¡¡NO DUDES EN ACUDIR AL FISIOTERAPEUTA!!!

 

 

 

Bibliografía

  1. Fischer P. Tratamiento fisioterapéutico de disfunciones orofaciales. Labor Dental Clin 2001; 2(5): 171 – 4
  2. Daniel M. Laskin,Director Temporomandibular Joint and Facial Pain Research Center University of Illinois Medical Center.
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  10. Girardin M, Höppner IP. Terapia manual de la disfunción neuromuscular y articular. Técnica de L. M. Jones. Barcelona: Pardotribo; 1998.

 

ENTRENAMIENTO DE CORE APLICADO A LOS DEPORTES DE CONTACTO: EL FÚTBOL

En muchos deportes, especialmente los deportes de equipo donde hay choques, debido a la naturaleza de estos deportes de contacto, la disputa por el balón durante todo el partido es algo inherente a la actividad (por ejemplo, entradas, duelos físicos, cargas o saltos para apoderarse de un balón). Con el fin de ser capaz de competir y de mantener la posesión, los jugadores deben tener un sólido, estable y equilibrado Core sobre el que se producen los momentos de fuerza. Core se define como la capacidad de controlar la posición y el movimiento del tronco sobre la pelvis para permitir una óptima producción, transferencia y control de la fuerza y el movimiento en actividades atléticas integradas (Borghuis, Lemmink y Hof, 2011). La estabilidad del Core comúnmente conocido como el complejo de cadera-lumbopélvica, es crucial en la prestación de fuerza para el movimiento de las extremidades superiores e inferiores, para soportar cargas, y para proteger la médula espinal y las raíces nerviosas (Willson, Dougherty, Ireland y Davis 2005). La estabilidad del tronco se consigue por el sistema muscular troncal que proporciona la mayoría de la restricción dinámica junto con la rigidez pasiva de las vértebras, fascia y ligamentos musculares en la columna vertebral. Se entiende que el Core se compone de los músculos paraespinales, músculo cuadrado lumbar, músculos abdominales, musculatura de la cintura pélvica, el diafragma, el multifidus y los músculos del suelo pélvico. El desarrollo de la musculatura del tronco es visto desde la biomecánica como una forma eficiente de maximizar la fuerza y reducir al mínimo las cargas conjuntas en cualquier actividad y, con esto, reducir la incidencia de lesiones (Hibbs, Thompson, French, Wrigley y Spears, 2008).

Considerando que la fuerza muscular simétrica y el equilibrio muscular parecen estar relacionados con la estabilidad del Core, como se ha demostrado en adultos (Hewett, Ford y Myer, 2006), particularmente en la reducción de lesiones de extremidad inferior (Mjolsnes, Arnason, Raastad y Bahr, 2004). Concretamente en fútbol, se ha mostrado la utilidad de los programas de entrenamiento del Core en diversos estudios (Olsen, Myklebust, Engebretsen, Holme y Bahr, 2005; Soligard et al., 2008). Teniendo en cuenta que el principal objetivo de este tipo de entrenamiento, dejando a un lado su transferencia al rendimiento deportivo, es la prevención de lesiones, su análisis puede servir para ayudar a identificar el potencial que tiene en la reducción de la incidencia lesional. Previos estudios han mostrado las adaptaciones de la musculatura inferior con la realización de un programa de entrenamiento basado en la estabilidad del Core (Brito et al., 2010; Daneshjoo, Mokhtar, Rahnama y Yusof, 2012).

Trabajo del CORE – Flexiones de columna o crunch abdominal

La flexión del tronco o crunch abdominal es uno de las propuestas más extendidas en la mayoría de prescripciones para el trabajo del abdomen (McGill, 1997; Moreside, Vera-Garcia y McGill, 2007). Comúnmente se hace visible este tipo de ejercicios por medio de los medios de comunicación y su uso por personas socialmente reconocidas. Sin embargo, la evidencia científica determina líneas muy claras que alejan a este tipo de ejercicios del ideal en el que se tienen actualmente valorados. Cuando se realiza este ejercicio suele estar compuesto por uno o dos momentos: flexión y rotación. En el movimiento de flexión las vértebras contiguas sufren una separación de sus apófisis espinosas desplazándose la vértebra superior hacia adelante (Krismer, Haid y Rabl, 1996). En el momento de rotación, se produce un deslizamiento hacia adelante y hacia atrás de las facetas articulares (Krismer et al., 1996). Este momento supone un cizallamiento del anillo y un aumento de la presión sobre el núcleo. Por lo tanto, a mayor flexión y rotación de la columna vertebral, mayor será el brazo de palanca aplicado y mayor riesgo de lesión estaremos asumiendo en la ejecución del crunch abdominal (Huang, Han, Liu, Yu y Yu, 2016).

Las flexiones de tronco para el trabajo abdominal son frecuentemente añadidas en las rutinas de entrenamiento en clases o deportes colectivos y se han mostrado como facilitadoras en la aparición de la incontinencia urinaria por esfuerzo (Fozzatti et al., 2012; Salvatore et al., 2009). La incontinencia urinaria y por esfuerzo puede verse afectada en la realización de ejercicios abdominales debido a los cambios de presión intra abdominal que se producen en su entrenamiento (Deeble, French, Thompson, Andrews y Briffa, 2012). Este hecho sugiere que la utilización de las flexiones de tronco en todas sus variantes como trabajo abdominal, deben ser eliminadas de los planes de entrenamiento al producir altos niveles de presión intra abdominal durante su ejecución. Asimismo, especialmente en mujeres pudieran ser potencialmente lesivos y por tanto su inclusión como entrenamiento del Core está desaconsejada por varios estudios (Barton, Serrao, Thompson y Briffa, 2015; Fozzatti et al., 2012).

Otro aspecto a valorar sería la posición del psoas-ilíaco durante la ejecución del crunch, ya que se produce una disminución de la cadena muscular anterior con su consecuente acortamiento y si, sumamos la elevación de piernas estaremos incrementando la activación del psoas-ilíaco. Esto puede suponer la alteración de la cadena muscular provocando desequilibrios posturales (Muscolino, 2014).

 

 

La activación muscular de los músculos protagonistas el abdomen como el transverso-espinoso, ha sido mayor mediante la ejecución de ejercicios de peso libre (Masturcello et al., 2013) que otros ejercicios centrados específicamente en el trabajo muscular del Core. Por ello, además del trabajo de contracción isométrica para completar los programas de fortalecimiento y prevención (Lee y McGill, 2015), la prescripción de ejercicios de peso libre o multiarticulares y multiplanares (Masturcello et al., 2013) parece ser la opción más acertada y contrastada en periodos competitivos. En este contexto, el trabajo isométrico del abdomen ha de sobreponerse al trabajo mediante el crunch y sus variantes (Lee y McGill, 2015). Un ejemplo de un plan de entrenamiento del Core mediante ejercicios isométricos podría ser el propuesto por Lee y McGill (2015) como plan que puede seguirse de forma paralela a las sesiones de entrenamiento.

 

 

Algunos entrenadores consideran que plantear ejercicios con peso libre, es suficiente para la activación y trabajo del Core, sin embargo, numerosos estudios han mostrado que el entrenamiento con ejercicios isométricos es superior y más completo al trabajar la estabilidad espinal en los tres planos (sagital, frontal y transversal). Aunque los ejercicios multiarticulares requieren de una importante activación de la musculatura del tronco (Hamlyn, Behm y Young, 2007), la transferencia estable es insuficiente en el plano sagital. Muchas de las acciones deportivas incluyen movimientos en los planos frontal y transversal; por ejemplo, un futbolista que esprinta con balón y trata de driblar a la izquierda. Si la fortaleza lateral del Core no está bien desarrollada y compensada, la energía no es utilizada eficientemente y compromete la velocidad y la fuerza transferida al tronco, provocando posibles riesgos de lesión en la desviación de columna bajo tensión (McGill, 2010) y la posición valga de rodilla (Hewett y Myer, 2011). En resumen, cuando la fuerza del Core es insuficiente, los movimientos atléticos se vuelven ineficientes y producen un detrimento del rendimiento deportivo y un incremento del riesgo de lesión.

La planificación de ejercicios isométricos en los planes de entrenamiento paralelos al deporte practicado, supone un aumento de la musculatura del Core y ofrece la posibilidad de minimizar las cargas forzadas de columna (Axler y McGill, 1997; Cholewicki, McGill y Norman, 1991). Debido a esta baja carga espinal, los ejercicios descritos pueden realizarse casi diariamente durante el periodo de entrenamiento y competición. Los investigadores determinan que un entrenamiento de 15 a 45 minutos realizado en unión con un programa de fortalecimiento general, crea una estabilidad del Core necesaria para que el jugador pueda expresar su máximo rendimiento.

 

 

 

 

Ricardo Martín

Graduado Ciencias Actividad física y del deporte

Referencias Bibliográficas

Borghuis, A. J., Lemmink, K. A. y Hof, A. L. (2011). Core muscle response times and postural reactions in soccer players and non-players. Medicine & Science in Sports & Exercise, 43(1), 108-14.

Willson, J. D., Dougherty, C. P., Ireland, M. L., & Davis, I. M. (2005). Core stability and its relationship to lower extremity function and injury. Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons13(5), 316-325.

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Soligard, T., Myklebust, G., Steffen, K., Holme, I., Silvers, H., Bizzini, M., … y Andersen, T. E. (2008). Comprehensive warm-up programme to prevent injuries in young female footballers: cluster randomised controlled trial. Bmj337, a2469.

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