ALTERACIONES EN LA ATM Y BRUXISMO

La articulación temporomandibular (ATM) es aquella que conecta la mandíbula inferior al cráneo actuando como una bisagra deslizante.  Debido a que estas articulaciones son flexibles, la mandíbula puede moverse permitiéndonos hablar, masticar y bostezar. Los músculos se acoplan a las articulaciones mandibulares y las rodean, controlando su posición y movimiento.

Los trastornos temporomandibulares, comúnmente llamados trastornos de la ATM, son unas alteraciones que causan dolor y disfunción en las articulaciones y los músculos que controlan el movimiento de la mandíbula. Este tipo de alteraciones se dividen en tres categorías:

  • El dolor Miofascial, que produce dolor en los músculos que controlan la mandíbula.
  • Una asimetría interna causada por un disco desplazado, la mandíbula dislocada, lesiones del cóndilo o pérdidas dentarias.
  • Alteraciones degenerativas, inflamatorias, metabólicas y neurológicas de las articulaciones temporomandibulares.

 

El 93% de la población general sufre algún signo de trastorno temporomandibular y  entre el 5 y el 13% sufre patología significativa. Aunque puede aparecer en cualquier edad, la mayoría de pacientes se encuentran entre los 20 y 40 años de edad; existiendo una mayor prevalencia en mujeres, en proporción de 3 mujeres por cada hombre.

Las causas de las alteraciones en la ATM pueden ser:

  • Lesión en la mandíbula o en la articulación temporomandibular.
  • Una mala oclusión.
  • El tratamiento de ortodoncia.
  • Desgaste del disco o el cartílago de la articulación.
  • Artritis reumatoide o gota, enfermedades que causan la inflamación de la mandíbula.
  • El estrés o la ansiedad. Tendencia a apretar o rechinar los dientes (bruxismo).

Entre las alteraciones funcionales podemos encontrar:

  • Desviación de la apertura, limitación de la apertura, limitación de la lateralidad, y ruidos intraarticulares; afectando al conjunto funcional del habla, la masticación y la deglución.

Como síntomas dolorosos asociados encontramos:

  • Dolor de: cabeza, cuello, oídos, maxilares, esternal, ojos, dentario.

Y  como otros síntomas:

  • Zumbidos, acúfenos, vértigo, pérdida de equilibrio, problemas visuales, alteraciones de la posición, y sensación de quemazón.

Síntomas que aparecen en la disfunción temporomandibular

Síntomas en Cabeza:

  • Cefaleas constantes más intensos por las mañana.
  • Dolor retro-ocular.
  • El dolor se aumenta con la función mandibular.
  • El dolor irradiado a la región craneal, cervical, hombros.
  • Dolor a punta de dedo en ángulo de la mandíbula y músculos de la masticación.
  • Limitación en los movimientos de apertura-cierre, lateralidades y profusión-retrusión.
  • Crepitaciones articulares al abrir la boca o masticar.

Síntomas en oído:

  • Sensación de taponamiento.
  • Dolor de oído.
  • Ruidos extraños en los oídos (acúfenos …).
  • Sensación vértiginosa.
  • Sensación de mareo.

Síntomas en Cuello:

  • Dolor o dificultad en la deglución.
  • Dolor de garganta.
  • Limitación en los movimientos del cuello.
  • Sensación de tensión en cuello.
  • Dolor en cuello, nuca, zona interescapular.
  • Ardor, inflamación y congestión en la garganta.

Otros síntomas asociados:

  • Hormigueo en cara, cabeza y cuello.
  • Depresión.

Factores desencadenantes

  • Tensión psíquica.
  • Sobrecarga física y emocional.
  • Hiperactividad muscular permanente.
  • Interferencias oclusales.
  • Contactos prematuros.
  • Ausencia de dientes posteriores.
  • Hábitos nocivos.

 

No podemos seguir hablando de ATM sin detenernos en explicar el bruxismo.

El concepto de bruxismo hace referencia a una alteración biomecánica de la  articulación temporomandibular en la que se produce una parafunción mandibular, o lo que es más conocido, se aprietan los dientes. Aunque puede darse de forma indiferente durante el transcurso del día o de la noche, tiene una mayor incidencia durante la noche.

Uno de los principales problemas que aparece es el desgaste de las piezas dentales, debido al continuo movimiento de los dientes superiores sobre los inferiores, a modo de compresión y cizallamiento.

Se trata de una patología mecánica con origen psicológico o emocional, el estrés es el principal causante del bruxismo. Además, existen otros factores que pueden exacerbar los síntomas, como pueden ser unos malos hábitos alimentarios, la falta de descanso (todos ellos relacionados con un problema de tipo emocional).

Los síntomas del bruxismo son:

  • Dolor e inflamación de la articulación de la mandíbula
  • Dolor de cabeza: La contracción permanente de la musculatura implicada en la masticación genera dolor de carácter referido a la zona de la cabeza. Además, hay muchas estructuras nerviosas por esa zona que pueden ser sobreestimuladas.
  • Dolor de oído, por la relación que tiene esta articulación con el canal auditivo.
  • Desgaste de las piezas dentales.

Respecto al tratamiento

El que la disfunción temporomandibular sea tan frecuente no quiere decir que en todos los casos necesiten tratamiento, ya que sólo del 5 al 6 % lo necesitan. Los demás afectados padecerán casos leves, e incluso transitorios.

Yemm nos dice que las maloclusiones y el estrés conllevan a una actividad muscular alterada. Las situaciones de estrés al aumentar la tensión muscular, pueden ocasionar contracturas musculares que si se acompañan de factores psicológicos y oclusales producirán signos y síntomas de los trastornos temporomandibulares. Prácticamente cualquier tipo de maloclusión puede desencadenar respuestas a periodos de tensión emocional.

Algunos dentistas pueden proporcionar tratamientos conservadores y reversibles que son exitosos en la gran mayoría de situaciones y cumplen con el código ético de la profesión. Por el contrario, aquellos dentistas que continúan siguiendo los modelos mecanicistas más antiguos, no solo están fuera de la ciencia, sino que ponen en peligro el bienestar de sus pacientes proporcionando intervenciones innecesarias e irreversibles de cambio de mordida y reposicionamiento de la mandíbula”.

A día de hoy, el tratamiento de fisioterapia está ganando grandes progresos en cuanto a la evidencia científica, y por tanto, es mejor apostar por un tratamiento conservador que no provocará cambios irreversibles, y tiene mayor éxito. Por supuesto, la fisioterapia es una gran solución, no sólo a los problemas que conlleva la ATM, sino a prevenir problemas posteriores provocados por la falta de tratamiento o por la mala praxis.

Es obvio que la fisioterapia es buena, pero además el mal que puede causar es mínimo y, por tanto, creo que es lógico pensar que puede ser el tratamiento de elección al inicio de estos y otros problemas.

Además, si enlazamos los problemas musculares y articulares de la ATM y el dolor, también parece lógico pensar que el profesional más preparado para tratarlos es el fisioterapeuta y, en caso de no conseguir resultados óptimos, se podrían plantear la actuación de otras técnicas quirúrgicas u ortodónticas.

Las distintas técnicas de tratamiento en la fisioterapia van dirigidas a tratar el tejido óseo, tejidos blandos y el segmento superior de la columna cervical, siendo las técnicas más importantes la movilización de tejidos blandos y la movilización articular.

Por consecuencia, ante los problemas de la articulación temporomandibular, no dudéis en acudir a un fisioterapeuta especializado en esta área.

 

 

Podemos concluir que:

  • La articulación temporomandibular es compleja y requiere la actuación de un enfoque multidisciplinario.
  • Es la fisioterapia quien tiene como objetivo restaurar la función y la movilidad en ATM y columna cervical, lograr unos arcos de movilidad articular adecuados y completos en la ATM de (apertura-cierre, lateralidades, protrusión-retrusión), buscando la posición fisiológica de la ATM, mejorando la relación cóndilo-discal, simetría en el movimiento, normalización tono muscular, mejorar la alineación corporal y reeducar al paciente en una correcta higiene postural, entre otros. Evitando de esa manera la realización de modificaciones oclusales como son la ortodoncia, el tallado selectivo, la reconstrucción de la anatomía oclusal y la cirugía.
  • La disfunción muscular puede provocar dolor referido a otras zonas del cuerpo y no se deben confundir los síntomas referidos (cabeza, cuello, oido) como patologías por sí mismas.
  • Se ha observado que después del tratamiento de fisioterapia adecuado los músculos masticatorios y del cuello logran estar en un tono muscular más normal disminuyéndose los signos y síntomas.

 

¡¡¡¡NO DUDES EN ACUDIR AL FISIOTERAPEUTA!!!

 

 

 

 

 

Rocío Haro

Fisioterapeuta

 

 

Bibliografía

  1. Fischer P. Tratamiento fisioterapéutico de disfunciones orofaciales. Labor Dental Clin 2001; 2(5): 171 – 4
  2. Daniel M. Laskin,Director Temporomandibular Joint and Facial Pain Research Center University of Illinois Medical Center.
  3. Carlsson, C.R. Epidemiology and treatment need for temporomandibular disorders. J Orofac Pain 1999; 13: 232-37.
  4. García De Hombre AM. Trastorno doloroso y vértigo referido al oído. Derivación frecuente al ORL. An Med Interna 2005; 22 (2): 88-90.
  5. Ilzarde LM. Bruxismo y terapia de modificación de conducta. Disponible en: https://www.reddental.com
  6. Sadwosky C. Temporomandibular disorders and functional occlusion after orthodontic treatment of two long term studies. Am J Orthod 1984;86(5):386-90
  7. CHAMORRO, Jorge (2004). Terapia Orofacial y Miofuncional. Tratamiento de apoyo en
  8. II Jornadas de Logopedia, ALPA (2004). Terapia Miofuncional. Trastornos de la ATM.
  9. William S. Parker, Richard A. Chole Tinnitus, vertigo, and temporomandibular disorders American Journal of Orthodontics & Dentofacial Orthopedics February 1995. Vol. 107,
  10. Girardin M, Höppner IP. Terapia manual de la disfunción neuromuscular y articular. Técnica de L. M. Jones. Barcelona: Pardotribo; 1998.

Podemos concluir que:

  • La articulación temporomandibular es compleja y requiere la actuación de un enfoque multidisciplinario.
  • Es la fisioterapia quien tiene como objetivo restaurar la función y la movilidad en ATM y columna cervical, lograr unos arcos de movilidad articular adecuados y completos en la ATM de (apertura-cierre, lateralidades, protrusión-retrusión), buscando la posición fisiológica de la ATM, mejorando la relación cóndilo-discal, simetría en el movimiento, normalización tono muscular, mejorar la alineación corporal y reeducar al paciente en una correcta higiene postural, entre otros. Evitando de esa manera la realización de modificaciones oclusales como son la ortodoncia, el tallado selectivo, la reconstrucción de la anatomía oclusal y la cirugía.
  • La disfunción muscular puede provocar dolor referido a otras zonas del cuerpo y no se deben confundir los síntomas referidos (cabeza, cuello, oido) como patologías por sí mismas.
  • Se ha observado que después del tratamiento de fisioterapia adecuado los músculos masticatorios y del cuello logran estar en un tono muscular más normal disminuyéndose los signos y síntomas.

 

¡¡¡¡NO DUDES EN ACUDIR AL FISIOTERAPEUTA!!!

 

 

 

Bibliografía

  1. Fischer P. Tratamiento fisioterapéutico de disfunciones orofaciales. Labor Dental Clin 2001; 2(5): 171 – 4
  2. Daniel M. Laskin,Director Temporomandibular Joint and Facial Pain Research Center University of Illinois Medical Center.
  3. Carlsson, C.R. Epidemiology and treatment need for temporomandibular disorders. J Orofac Pain 1999; 13: 232-37.
  4. García De Hombre AM. Trastorno doloroso y vértigo referido al oído. Derivación frecuente al ORL. An Med Interna 2005; 22 (2): 88-90.
  5. Ilzarde LM. Bruxismo y terapia de modificación de conducta. Disponible en: https://www.reddental.com
  6. Sadwosky C. Temporomandibular disorders and functional occlusion after orthodontic treatment of two long term studies. Am J Orthod 1984;86(5):386-90
  7. CHAMORRO, Jorge (2004). Terapia Orofacial y Miofuncional. Tratamiento de apoyo en
  8. II Jornadas de Logopedia, ALPA (2004). Terapia Miofuncional. Trastornos de la ATM.
  9. William S. Parker, Richard A. Chole Tinnitus, vertigo, and temporomandibular disorders American Journal of Orthodontics & Dentofacial Orthopedics February 1995. Vol. 107,
  10. Girardin M, Höppner IP. Terapia manual de la disfunción neuromuscular y articular. Técnica de L. M. Jones. Barcelona: Pardotribo; 1998.

 

Las manos del fisioterapeuta: su principal herramienta de trabajo

Las manos del fisioterapeuta: su principal herramienta de trabajo

 

 

Cuando alguien nos dice que es fisioterapeuta, inconscientemente dirigimos nuestra atención hacia sus manos y pensamos que tienen algo especial. Son la herramienta de trabajo más valiosa para esa persona. Pero, ¿para ser un buen fisioterapeuta hay que tener las manos de algún modo especial?, ¿cómo deberían ser las manos de un buen terapeuta manual?

 

No tiene mucha importancia su forma, lo importante es cómo se utilizan. Las manos de un buen fisioterapeuta deben ser expertas en recibir información a través de la palpación.

Desde las manos del fisioterapeuta se ha de transmitir el conocimiento que se posee de anatomía, patología, fisiología,… son otros ojos para el terapeuta, fundamentales para diagnosticar, valorar y tratar.

Con ellas recibimos mucha de la información que necesitamos saber para poder ayudar o curar a una persona.

Las manos reciben la información de la temperatura, elasticidad, textura, movilidad de los diferentes tejidos, órganos y estructuras que forman el cuerpo.

Es una de las formas de expresión del conocimiento científico del fisioterapeuta.

No solo son una herramienta de diagnóstico y tratamiento, también es con lo que nos comunicamos con el paciente aliviando el dolor con multitud de técnicas manuales.

 

Las manos tienen muchísimas terminaciones nerviosas, la punta de los dedos es una de las zonas con más terminaciones nerviosas del cuerpo humano, la principal fuente de información táctil. Tenemos unos 17.000 corpúsculos del tacto en cada mano, haciendo que reciban una valiosa información en la palpación y enviándola al cerebro para poder interpretarla.

 

Como dijo Aristóteles, “las manos son el instrumento de los instrumentos”. Sin ellas perderíamos la comunicación directa con el paciente, perdiendo mucha información que recibimos a través del tacto de las manos expertas del fisioterapeuta.

 

Por eso, es muy importante trabajar el sentido del tacto como recomienda el dr. Sutherland: “desarrollar dedos  con neuronas en las yemas, dedos capaces de sentir y de ver. Enseñar a los dedos a sentir, pensar y ver y después tocar”.

 

Por todos estos motivos son importantes las manos de un fisioterapeuta y que se entienda por qué son su mayor herramienta ya que sin ellas perdería todo su valor.

 

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

Marina-fisioterapeuta-trainerclub

Prevención de lesiones en la nieve

¿Sabías que el 55% de las lesiones en la nieve se producen durante los primeros siete días de aprendizaje?

¿Y que las lesiones de cabeza y cuello graves se producen más en los hombres, mientras que las mujeres tienen más fracturas en la rodilla?

Cada año, casi 700.000 andaluces practican esquí en la estación de Sierra Nevada, una gran cifra que pone en evidencia la necesidad de la prevención de caídas en la nieve, ya que este deporte es uno de los que tiene mayor riesgo lesional, con una probabilidad entre 2,6 a 3,9 lesiones por mil esquiadores al día.

En esta línea, el Colegio de Fisioterapeutas ha publicado un decálogo de consejos para prevenir lesiones en la práctica del esquí y del snowboard. Entre otras recomendaciones, incide en la necesidad de entrenar previamente, adquirir un buen dominio en la técnica y utilizar material adecuado a la hora de realizar estos deportes de invierno.

La mayoría de las lesiones del esquí son el resultado de caídas o colisiones, principalmente por inexperiencia o técnica insuficiente y el 55% de ellas ocurren durante los primeros siete días de aprendizaje. Sin embargo, las lesiones más graves las tienen los esquiadores que llevan más tiempo practicando.

Lesiones más frecuentes

            En el esquí alpino, la modalidad más extendida de los deportes de invierno, el mayor número de lesiones se producen en la rodilla, con rotura de los ligamentos laterales, del ligamento cruzado anterior y del menisco. Casi la tercera parte de toda las lesiones esquiando se producen en esta articulación.

También es habitual en la práctica del esquí las lesiones de miembro superior, como la llamada “pulgar del esquiador”, que se produce por la caída sobre la mano con el puño cerrado, agarrando el bastón, de forma que la correa o el puño fuerzan la desviación del pulgar. Las lesiones de hombro, como fracturas y luxaciones, son también frecuentes por las caídas sobre el brazo en mala posición o hielo.

En el snowboard, el mayor número de lesiones se producen en la muñeca, por contusión directa contra el suelo. Los traumatismos en espalda, cabeza y cara suelen ser más graves cuanto más experto sea el deportista, cogiendo más velocidad y haciendo ejercicios más complejos encima de la tabla.

Según el presidente del Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía, la figura del fisioterapeuta es fundamental tanto en la prevención como en la recuperación de lesiones producidas en la práctica de deportes de alta intensidad como el esquí. Por lo tanto, es fundamental acudir a este profesional en caso de haber sufrido una lesión porque, además de tratar el problema, pueda preparar al deportista para la vuelta a su actividad.

 

Diez consejos para prevenir lesiones en la práctica del esquí y snowboard

  1. Una buena preparación física: es conveniente entrenar previamente o hacer deporte de forma habitual antes de iniciarse en el esquí o snowboard (preferiblemente con un entrenador personal adecuadamente cualificado).
  2. Una buena preparación técnica: para adquirir un buen dominio de la técnica se deben tomar clases con un monitor especializado.
  3. El material de esquí debe ser adecuado, en buen estado, con las fijaciones bien reguladas por parte de un especialista.
  4. Utilizar casco y gafas con cristales con pantalla de rayos UVA para evitar lesiones oculares y craneales.
  5. Utilizar cremas de protección con filtros solares para evitar quemaduras solares.
  6. Calentamiento previo a la sesión de esquí incluyendo ejercicios de flexibilidad articular. La intensidad del esfuerzo físico durante el esquí será progresivo mientras se calientan las articulaciones en las primeras bajadas.
  7. Esquiar en pendiente y pistas acordes a nuestro nivel de esquí y prestar atención a los demás esquiadores, para evitar colisiones.
  8. Mantener una buena hidratación a lo largo de la jornada.
  9. Dejar la actividad al notar los primeros síntomas de cansancio.
  10. Descansar suficientemente. Las lesiones también pueden deberse a la fatiga por falta de sueño, un exceso de actividad física, una inadecuada hidratación o haber                                     esquiado demasiadas horas.

EJERCICIOS LESIVOS EN EL ENTRENAMIENTO CONTRA-RESISTENCIAS

Desde la fisioterapia, la prevención es un deber con el fin de reducir la probabilidad de que una enfermedad, proceso y trastorno afecte (a individuo o grupo) o dicho proceso se ralentice o interrumpa. Al igual que la promoción de la salud, dirigida a personas sanas para intentar aumentar su calidad de vida mediante la actividad formativa. Dicho esto, damos comienzo al artículo de hoy, donde la investigación ha venido demostrando la peligrosidad de ciertos ejercicios comúnmente ejecutados, que repercuten muy negativamente al aumentar la probabilidad de generar una lesión a medio y largo plazo, siendo necesario plantear alternativas.

 

 

ARTICULACIÓN ESCAPULO-HUMERAL 

 

La articulación escápulo-humeral es, sin duda, una de las más comprometidas en el sistema músculo-esquelético siendo víctima de muchas lesiones a nivel deportivo. Los resultados de una revisión indicaron que hasta el 36% de las lesiones y trastornos relacionados con el entrenamiento de resistencia se producen en el complejo del hombro (1). El fortalecimiento de esta compleja estructura debe basarse en los ejercicios más aconsejados según los movimientos naturales de esta articulación. De esta forma está demostrado que la abducción y la rotación externa forzada del hombro disminuye el espacio subacromial provocando una inflamación del tendón del músculo supraespinoso por pinzamiento (2,3) que podría dañar la articulación.

 

Las consecuencias de utilizar ejercicios con dicha rotación externa forzada de una manera repetida son: inestabilidad glenohumeral anterior (4), tendinitis, neuropatía o hiperlaxitud (5), desgaste de la articulación acromioclavicular e incluso el riesgo de lesión para los discos intervertebrales (debido a la posición flexionada del cuello). El infraespinoso y redondo menor están acortados en la posición 90/90 y podrían, por ello, ser inefectivos como depresores de la cabeza humeral debido a deficiencias en términos de la relación longitud-tensión. (6).

 

Un gran número de lesiones por este movimiento proviene de un mal uso de las herramientas de entrenamiento en los gimnasios, como pueden ser las pesas, las barras o las poleas. Todos los ejercicios que consisten en colocar la barra trasnuca, comprometen la articulación pudiendo generar algunas de las patologías anteriormente citadas.

 

Los ejercicios más comúnmente realizados con abducción y rotación externa forzada, y por tanto, altamente lesivos son:

– Press militar trasnuca

– Jalón trasnuca

– Press de banca con mancuernas inclinado más de 40 grados

– Máquina contractora

Por lo tanto a la hora de realizar los ejercicios, nuestro objetivo será aumentar el espacio para el tendón del supraespinoso. Las alternativas para estos ejercicios sería evitar que se produzca tales acciones sobre la cintura escapular y el fortalecimiento/movilización de la musculatura que genera un aumento del espacio subacromial (manguito rotador principalmente). La terapias manuales para evitar rigidez capsular, ligamentaria y el excesivo de stiffness muscular son fundamentales  para evitar problemas articulares, como ocurre con el dolor de hombro, donde la figura del fisioterapeuta es esencial para prevenir/rehabilitar tales anomalías.

 

 

COLUMNA VERTEBRAL

 

Entre el 70 y el 80% de la población adulta sufrirá dolores de espalda a lo largo de su vida (8), como consecuencia de malos hábitos posturales durante el día junto con la mala práctica de ejercicios en los entrenamientos. Van a ser movimientos muy lesivos para la columna los de hiperflexión e hiperextensión, lo que se agrava más aún con adición de rotación.

Se debe evitar posiciones de hipercifosis ya que produce un estrés estructural inadecuado. Un exceso de flexión repetida genera problemas relacionados con el aumento de la tensión ligamentosa en el arco posterior (Einsingbach y cols., 1989); si se estira en exceso puede hacer que la articulación sea excesivamente móvil, haciéndose menos segura y propensa a sufrir lesiones. La sobrecarga en la parte anterior de los cuerpos con los discos vertebrales puede conllevar serias lesiones de protusión o hernias discales, pudiendo pinzar el nervio ciático (Miñarro, 1997).

 

Por otro lado, una hiperextensión de la columna deriva en un estrés compresivo de los nervios que por ella recorren, pudiendo pinzar fibras nerviosas. Se pueden producir subluxaciones de la articulación interapofisiaria posterior cuando la extensión supera los 20-30 grados de inclinación, derivando en la generación de un importante síndrome doloroso. Además se fuerza la laxitud del ligamento vertebral común anterior y excesiva compresión de los discos intervertebrales (Miñarro, 1997).

 

Los ejercicios donde se observa un claro exceso de flexión de la columna vertebral son:

– Ejercicio de elevaciones posteriores con mancuernas sentado (pájaro)

– Crunch

– Encogimiento abdominal en polea

 

Los ejercicios donde se lleva a cabo una hiperextensión de la columna son:

– Donkey kicks.

– Reverse hyper

– Hiperextensiones en suelo.

– Back extensión

 

Las alternativas para estos ejercicios son las propuestas que realiza el preparador físico/entrenador titulado en Ciencias del Deporte en las que no vamos a entrar en este artículo.

 

RODILLA

 

Al igual que la columna, la rodilla sufre muchas dolencias normalmente producidas por una hiperflexión o hiperextensión, con una mala alineación del eje cadera-rodilla tobillo. Los efectos nocivos que genera en esta situación una hiperextensión de rodilla son: problemas capsulares posteriores y sobreestiramiento ligamentoso (del ligamento cruzado antero-externo) y capsular (Miñarro, 1997). Sobreestiramiento de los ligamentos cruzados que genera inestabilidad a nivel de la rodilla (Bloompield y cols., 1994; Pérez, 1995). Los ligamentos de la rodilla cuando son sometidos a hiperextensiones frecuentes pueden hacerse laxos y ver limitadas sus funciones. A causa de ello, la articulación pierde estabilidad.

 

La hiperflexión de rodilla, y más aún si se realiza con sobrecarga, puede provocar: problemas en la cápsula articular (Lindsey y Corbin, 1989). Excesivo estrés en los ligamentos al ejercer una intensa y fuerte tensión sobre los ligamentos de la rodilla que puede provocar su rotura (Cotton, 1993). Inestabilidad de rodillas, ya que se produce una permanente elongación de los ligamentos (Peiró, 1991) y desestabilización de otras estructuras. Presión excesiva en la rótula, al comprimirla, lo que puede causar dolor (Alter, 1994). Pone en peligro a la membrana sinovial y produce su irritación (Miñarro, 1997). Degeneración del cartílago articular al pinzarlo, poniendo en peligro la integridad de éste (Alter, 1994).

 

Como se dijo anteriormente, son los profesionales en la aplicación de ejercicio  con objeto de mejorar el rendimiento los que deben realizar la correcta propuesta en colaboración de la fisioterapia para evitar problemas articulares.

Por tanto, cuando se quiera llevar a cabo particularmente un entrenamiento contra-resistencias, lo más indicado es que lo realicéis  bajo la supervisión de un profesional. De no ser así la probabilidad de dañar los tejidos blandos y/o las articulaciones es alta.

 

 

 

 

Rocío Haro

Grado en fisioterapia

Colegiada nº 7736

 

BIBLIOGRAFÍA

 

(1) Kolber, M. J., Beekhuizen, K. S., Cheng, M. S. S., & Hellman, M. A. (2010). Shoulder injuries attributed to resistance training: a brief review. The Journal of Strength & Conditioning Research, 24(6), 1696-1704.

 

(2) Colado Sánchez, JC (1996). Fitness en las salas de musculación. Edt. INDE. Barcelona.

 

(3) Kolber, M. J., Cheatham, S. W., Salamh, P. A., & Hanney, W. J. (2014). Characteristics of shoulder impingement in the recreational weight-training population. The Journal of Strength & Conditioning Research, 28(4), 1081-1089.

 

(4) Gross ML, Brenner SL, Esformes I, Sonzogni JJ. Anterior shoulder instability in weight lifters. Am J Sports Med. 1993 Jul-Aug; 21(4):599-603.

 

(5) Reeves, R. K., Laskowski, E. R., & Smith, J. (1998). Weight training injuries: part 2: diagnosing and managing chronic conditions. The Physician and sportsmedicine, 26(3), 54-73.

 

(6) Rosenthal, MD. Shoulder savers: alterations of traditional exercises. Strength Cond. J. 1997; 19 (2): 7-10.

 

(7) Sperandei, S., Barros, M. A. P., Silveira-Júnior, P. C. S., & Oliveira, C. G. (2009). Electromyographic Analysis of Three Different Types of Lat Pull-Down. Journal of Strength and Conditioning Research, 23(7), 2033–2038.

 

(8) Cid, J., De Andrés, J., Reig, E., Del Pozo, C., Cortés, A., García-Cruz, J. J., & V I S I Ó N, R. E. (2001). Summary Rev Soc Esp Dolor, 8, 79–100.

Artrosis cervical

La cervicoartrosis es un problema médico diario: es extremadamente frecuente a partir de los 40 años que se convierte casi en “fisiológica” a medida que se avanza en edad (el 80% de los individuos presenta una artrosis cervical después de los 80 años).

La máxima movilidad del raquis cervical radica en el segmento inferior, es decir, en los discos C5-C6 y C6-C7. Esto explica la frecuencia de la artrosis a este nivel, debido a la doble carga dinámica que posee.

Signos radiológicos

  • Al principio hay un pinzamiento discal que afecta a los tres últimos discos con alteraciones estáticas y disarmonía de la curvatura y de los desniveles vertebrales (se observa en la radiografía de perfil.
  • En fases más avanzadas: osteofitos , condensación ósea de las plataformas y desbordamiento lateral por artrosis interapofisaria posterior (placa de frente). En la placa de perfil: pinzamientos discales (desde C5 a C7) con esclerosis de las plataformas, osteofitos anteriores y anomalías de curvatura (deslizamientos vertebrales, raquis en gran S).

En las placas oblicuas: estrechamiento de los agujeros de conjunción “en ojo de cerradura”.

No hay ningún paralelismo entre la importancia de los signos radiológicos y los signos clínicos. Algunas artrosis cervicales importantes pueden ser clínicamente mudas.

 

Manifestaciones clínicas

  1. Algias cervicales (de forma crónica o aguda)
  • Crónica: dolor de cuello y nuca de comienzo progresivo, espontáneo o después de un esfuerzo. Son:

Permanentes o intermitentes, apareciendo con el desentumecimiento o con ciertos movimientos de la vida diaria o profesional.

De intensidad moderada, los enfermos hablan de sensación de “arena en el cuello”.

Generalmente, el dolor predomina en un lado, desde el que pueden irradiar hacia el occipucio o región supraescapular.

Impotencia funcional debido al dolor.

El examen clínico suele ser pobre, ciñéndose al descubrimiento de una ligera limitación de los movimientos extremos, particularmente de la rotación o inclinación.

La evolución de las cervicalgias crónicas es caprichosa: junto a periodos prolongados de calma sobrevienen etapas de dolores persistentes enmascarados por crisis agudas o aparición de cervicobraquialgias.

  • Agudas: en forma de tortícolis.

Dolor muy intenso con bloqueo cervical.

Importantes contracturas y desviación antiálgica.

Aparece después de un esfuerzo, exposición al frío o cuando se ha mantenido una mala postura durante largo tiempo.

Enmascara el curso del dolor crónico y precede a la neuralgia cervicobraquial.

La neuralgia cervicobraquial puede ser uno de los primeros signos de la cervicoartrosis o como complicación de una historia antigua. Se caracteriza por un dolor muy intenso de carácter radicular hacia el brazo.

  1. Algias dorsales y torácicas: debidas a la artrosis cervical.
  2. Cefaleas: las de origen cervical son de predominancia matutina, uni o bilaterales. Irradiación temporal o frontal, supra o retroorbitaria. Dolor a la movilización del raquis con antecedentes de neuralgia cervicobraquial. Sin signos neurológicos.
  3. Síndromes dolorosos del miembro superior asociados a la cervicoartrosis:

-Parestesias: hormigueos dolorosos de la mano y dedos que suelen despertar en la 2ª mitad de la noche.

Epicondilalgia:   por una tendinitis de los músculos epicondíleos. Puede ser debida a una neuralgia cervicobraquial.

-Hombro doloroso: en su forma simple( tendinitis del supraespinoso o del bíceps) o en su forma anquilosante ( hombro congelado o capsulitis adhesiva).

-Distrofia Simpático Refleja.

 

Tratamiento de fisioterapia en la cervicoartrosis: es fundamental para que los pacientes puedan obtener una mejor calidad de vida. Los objetivos son:

  • Aliviar el dolor (en ocasiones desaparece por un tiempo).
  • Prevenir mayor lesión de las articulaciones afectadas.
  • Mejorar la movilidad.
  • Mejorar el tono muscular.
  • Corrección postural.

El tratamiento de fisioterapia en las crisis agudas  consiste en:

  • Reposo relativo durante unos días.
  • El uso del collarín puede resultar beneficioso en estas crisis pero durante poco tiempo (recomendado por el fisioterapeuta).
  • Consejos posturales incluso al dormir.
  • Tracción cervical.
  • Masaje suave descontacturante.

Cuando la fase aguda ha pasado: técnicas de movilización pasiva, consejos ergonómicos, programa de ejercicios para casa, calor local, masaje en cuello y hombros y electroterapia.

Cuando la artrosis es más crónica: tracción axial intermitente, técnicas de movilización pasiva, ejercicios activos y de corrección postural, termoterapia, electroterapia analgésica, masaje o inhibición muscular, manipulaciones cervicales con precaución y siempre que no esté contraindicado, ejercicios de PNF (facilitación neuromuscular propioceptiva).

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

Marina-fisioterapeuta-trainerclub

 

 

 

Bibiografía:

“Patología de la columna vertebral”, Mª Concepción Perez Alcaina, Jose Mª Lozano Fernández, Gloria Ruiz Arango, Juan Anula Martínez.

 

HERNIA DISCAL LUMBAR: ¿tratamiento fisioterápico o tratamiento quirúrgico?

La hernia discal lumbar pertenece al conjunto de patologías de la columna vertebral, un mal endémico que afecta al 80% de la población en general a lo largo de su vida; y donde el 35 % de estos pacientes desarrollarán un dolor lumbociático (1).

Múltiples son los factores que aumenta la probabilidad de sufrir una hernia discal, como así diversa es la sintomatología. Por ejemplo, las malas posiciones y hábitos adoptados a lo largo del día: estar excesivas horas sentado, agacharse o inclinarse sin flexionar las rodillas, realizar repetidos movimientos de rotación de tronco (cadena de montaje), trabajos donde se requiere levantar objetos pesados y adoptar posturas fatales (flexión de tronco + rotación de tronco + inclinación hacia un lado del tronco), y la exposición repetida a vibraciones (3).

El paciente que acude a consulta con un diagnóstico médico de hernia discal lumbar, suele seguir un tratamiento conservador al comienzo de la patología.  Dicho tratamiento está formado por:

 

  • Tratamientofarmacológico. Compuesto por relajantes musculares, antiinflamatorios y analgésicos no estiroideos (2).
  • Reposo. Se recomienda al paciente un reposo relativo y la abolición de actividades intensas que puedan aumentar la sintomatología.
  • Órtesis. Como las fajas lumbares que ayudan a distribuir la tensión del peso del torso y a evitar el crecimiento de la hernia discal.
  • Fisioterapia. Parte fundamental del tratamiento conservador, ayuda a disminuir la sintomatología y evita el posible avance de la hernia discal, o la aparición de una nueva. Numerosas son las técnicas usadas para disminuir la clínica del paciente:
  • Terapia manual.
  • Cinesiterapia e hidrocinesiterapia.
  • Vendaje neuromuscular.
  • Técnicas de neurodinamia.
  • Ejercicio físico personalizado.

Si por desgracia la sintomatología no se reduce con el tratamiento conservador, existen más opciones para el tratamiento de una hernia discal:

  • Ozonoterapia. Se ha mostrado como una técnica alternativa y efectiva para el tratamiento de las hernias discales lumbares, así lo muestra el estudio de Calunga Fernández J.L et al, en él se muestra mejoría de la sintomatología y de las pruebas de imagen.
  • Tratamiento quirúrgico. Si no se detiene la sintomatología del paciente con ninguna técnica o tratamiento anterior, e incluso se agrava aún más, se recurre a este último recurso. Los factores a tener en cuenta para recurrir ella son:
  • Fallo del tratamiento conservador.
  • Lumbociática recurrente que impide realizar vida habitual.
  • Hernia discal en un canal estenótico.
  • Recurrencia de déficit neurológico.
  • Dolor extremo.
  • Síndrome de cola de caballo.
  • Déficit motor progresivo.

 

Sin embargo, la tendencia en los últimos años ha sido recurrir a la cirugía de forma temprana, aun no habiendo evidencia científica que defienda su uso en vez del tratamiento conservador, como se observa en el estudio de Robaina-Padrón J.F.

Dicho estudio revela que se realizan y se han realizado operaciones quirúrgicas para el tratamiento de hernias discales lumbares, usando instrumentalización, sin que exista a día de hoy evidencia científica que respalde su uso (4). El estudio de Robaina-Padrón, sugiere una fuerte correlación entre los autores de los artículos en las revistas, las presentaciones en congresos y las empresas fabricantes de material. Afirma que existe un conflicto de interés ya que dichas empresas remuneran económicamente a los autores, dicha afirmación se encuentra en el estudio de Shah et al (5).

¿Se puede evitar la cirugía?

La evidencia científica actual dice que sí, McCulloch et al encontraron en su estudio que más del 90% de los pacientes con hernia discal lumbar mejoraron con el tratamiento conservador, mientras que solo el 2-4% precisaron cirugía.

Cuando se revisa la literatura actual publicada sobre los criterios quirúrgicos de la hernia discal lumbar y sus resultados, surgen gran cantidad de controversias, preguntas y preocupaciones. Por ejemplo, ¿se debe someter a un paciente al riesgo quirúrgico, si evolutivamente se encontrarán iguales resultados que en los que no han sido operados?

Hay muchos estudios que han venido a confirmar que no hay que operar siempre, pues dicen que después de cinco años, entre una hernia operada o una hernia no operada el resultado es muy similar y para obtener un resultado similar, pues es mejor no operarse.

Los problemas actuales más importantes son: cuándo operar, a cuál paciente y qué técnica utilizar. En los pacientes jóvenes se debe aplicar preferentemente las técnicas de mínimo acceso, cuando la hernia discal no presenta lesiones asociadas.

Los factores que se tienen en cuenta a la hora de evitar la intervención quirúrgica y que son tendencia mundial son:

  • Alto porcentaje de evoluciones fallidas, más del 30%.
  • Complicaciones asociadas a la cirugía.
  • Los malos resultados obtenidos en pacientes reintervenidos principalmente por fibrosis.
  • Aparición de nuevos medicamentos y más potentes en el mercado.
  • Desarrollo, auge y mayor investigación en el mundo fisioterápico.
  • Demostración de la desaparición de la hernia discal de forma espontánea.

Publicaciones nacionales e internacionales cuestionan los resultados y las indicaciones de la cirugía instrumentada en patologías degenerativas de la columna lumbar. La International Association for the Study of Pain publicó dos artículos donde se evidencia que el ejercicio dirigido y los tratamientos cognitivos obtienen mejores resultados que la instrumentalización vertebral en las hernias discales lumbares (6,7).

Conclusión

Según la evidencia científica actual el tratamiento conservador, donde está incluida la fisioterapia, es efectivo e indicado en primera instancia para esta patología. Si la sintomatología no se reduce y el resto de tratamientos se han agotado, se precisa el uso de cirugía.

Rocío Haro

Fisioterapeuta

Colegiada nº 7736

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA:

  1. Savitz MH. Lumbar disc disease: controversies in Neurosurgery. M Sinai J Med 199158(2):95-6.
  2. García de Frutos A, Esteban Navarro P.L, Poggio Cano D, García Ramiro S. Hernia discal lumbar. LMH. 2005; LXIX (1575): 607-12.
  3. Johnson MG, Errico TJ. Hernia de los discos lumbares. OKU Actualizaciones en cirugía ortopédica y Traumatología. Columna 2. Barcelona: Ars Médica; 2003. p. 353-63.
  4.  Lieberman, I.: Disc bulge bubble: Spine economics 101. Spine Journal 2004; 4: 609-613. 20. Muto, M., Andreula, C., Leonardi, M.: Treatment of herniated lumbar disc by intradiscal and intraforaminal oxigen-ozone inyection. Journal of Neuroradiology 2004; 31: 183-189.
  5. Shah, R.: Industry support and correlation to study outcome for papers published in Spine. Spine 2005; 30: 1099-1104.
  6. Brox, J., Reikeras, O., Nygaard, O., et al.: Lumbar instrumented fusion campared with cognitive intervention and exersices in patients with chronic back pain after previous surgery fos disc herniation: A prospective randomized controlled study. Pain 2006; 122: 145-155.
  7. Polomano, R., Marcotte, P., Farrar, J.: Spinal fusion and cognitive intervention? In search of the answers. Pain 2006; 122: 4-5.

Uso de cookies

“Trainerclub le informa para cumplir con el Real Decreto – ley 13/2012 de 30 de marzo que nuestro sitio web utiliza cookies tanto propias como de terceros para recopilar información estadística sobre su navegación, pudiendo deshabilitar esta opción desde su navegador”. Política de Cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies