Hoffitis o enfermedad de la grasa de Hoffa. ¿Qué es?

La hoffitis es la patología inflamatoria de la rodilla que afecta de forma concreta a la almohadilla grasa situada detrás del tendón rotuliano y que suele afectar a la funcionalidad de la rodilla.

Aunque se trata de una lesión poco frecuente, es conocido el caso del tenista Rafa Nadal que sufrió este problema de salud y que le apartó de la pista durante meses.

Las causas suelen ser múltiples, entre ellas alteración de la biomecánica rotuliana o microtraumatismos repetidos.

El cuadro clínico consiste en dolor en la parte anterior de la rodilla , a la altura del tendón rotuliano, justo detrás de este, unido a un aumento de volumen de la rodilla causado, en principio, por la inflamación. Esto limita la movilidad en flexo-extensión de la rodilla y puede llevar a provocar bloqueos transitorios e invalidantes. El dolor aumenta al caminar. Puede acompañar sensación de crepitación e inestabilidad.

Fisiológicamente, esta grasa actúa como amortiguador del choque entre la rótula y el fémur cuando las fuerzas musculares ejercen presión sobre ella. Si hay un fuerte impacto sobre la rótula, esta almohadilla grasa puede llegar a ser pinzada entre el cóndilo femoral y la rótula. Como esta almohadilla grasa es una de las estructuras más sensibles de la rodilla, esta lesión puede ser muy dolorosa. Este estado suele ser de larga duración agravado por la extensión de la articulación de la rodilla. De ahí que la almohadilla grasa esté bajo constante irritación y pueda llegar a estar muy inflamada.

El diagnóstico no es fácil. Se suele confundir con la tendinopatía rotuliana pues comparten sintomatología. Por ello, es necesario una adecuada anamnesis y exploración aunque en algunos casos es indispensable una prueba de imagen para confirmar que existe engrosamiento de la grasa de Hoffa.

Como siempre es bueno prevenir aunque en este caso es complicado. Sería ideal tener buen tono muscular y una buena flexibilidad. En cuanto comiencen los síntomas es conveniente aparcar la actividad deportiva.

Una vez instaurada la patología, deberemos hacer reposo relativo, aplicar hielo y tomar antiinflamatorios siempre que el médico lo estime oportuno. El traumatólogo puede optar por las infiltraciones e incluso extirpar quirúrgicamente la grasa.

Sin llegar a esos extremos, la fisioterapia es esencial en esta patología y podría englobar diversas técnicas para llegar a mejorar e incluso curar. Entre estas técnicas podemos incluir:

  • Reeducación de la rótula con ejercicios correctores para evitar que esta pince la grasa.
  • Técnicas manuales para disminuir dolor, inflamación y mejorar la fisiología de la grasa.
  • Electroterapia: analgesia, iontoforesis con dexametasona.
  • Mejorar los desequilibrios musculares: fortaleciendo los músculos débiles y bajando el tono de aquellos hipertónicos, y así devolver la funcionalidad a la rodilla.
  • Propiocepción.
  • Vendaje neuromuscular.
  • Fortalecimiento de vasto internos de cuádriceps con thera-band, isométricos con peso.
  • Excéntricos de cuádriceps.
  • Estiramientos de cuádriceps, cintilla iliotibial, isquiotibiales y triceps sural.

 

El tratamiento puede durar de 4-5 meses y en caso de no mejorar se puede optar por otro tratamiento más invasivo.

En cuanto a la incorporación a la actividad deportiva será progresiva una vez que hayan remitido los síntomas.

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

marina

 

 

 

 

Bibliografía:

  • Kapandji, “Fisiología articular”.
  • González, A. D., “Fisioterapia en el deporte”.
  • Concejero, J.M. Madrigal: “Traumatología de la rodilla”.

Tendinopatía de la pata de ganso, ¿de qué se trata?

La pata de ganso es una inserción tendinosa situada en la parte interna de la rodilla. Está formada por los tendones de tres músculos: recto interno, sartorio y semitendinoso. Recibe este nombre porque los tres tendones se asemejan a la pata de este ave.

 

Por la musculatura que la compone, de diferente situación y función, da problemas de naturaleza inflamatoria que influyen en la calidad de vida del paciente.

Es frecuente en corredores, ya que suelen dar grandes zancadas y se ponen en estrés a los músculos que lo forman.

El paciente puede sentir picor, hormigueo en la zona y quemazón.

 

Anatomía

            La pata de ganso está formada por la inserción tendinosa de tres músculos: uno aductor, otro posterior y flexor y uno que cruza el muslo.

  • Semitendinoso: pertenece a los isquiotibiales. Su origen está en la tuberosidad isquiática. Relacionado con glúteos, adductores y semitendinoso. Es biarticular, siendo extensor de cadera y flexor de rodilla.
  • Sartorio: músculo anterior del muslo. Va desde la pelvis hasta la rodilla: de craneal a caudal y de fuera a dentro. Es flexor y separador de cadera y flexor de rodilla.
  • Recto interno (grácil): está en la parte interna del muslo, formando parte del grupo de los adductores. Se origina en el pubis y se inserta en en tendón de la pata de ganso. Es adductor de cadera y flexor de rodilla.

 

            Síntomas

Es una de las lesiones más molesta en corredores. Se caracteriza por dolor interno de rodilla que se acentúa al hacer los pasos más largos.

En cuanto al tratamiento lo más importante es analizar la causa de la tendinitis en un examen dinámico del paciente. Será esencial sobre todo si está asociado a la práctica deportiva. Habrá que analizar la biomecánica corporal y, sobre todo, de las articulaciones implicadas (cadera y rodilla) y demás elementos relacionados (nervios, vasos sanguíneos, tejido fascial).

 

Tratamiento de fisioterapia

            Se compone de:

  • Técnicas manuales para liberar tejidos blandos como el tendón y disminuir el tono de su musculatura.
  • Técnicas encaminadas a disminuir la inflamación: frío local, ultrasonidos,…
  • Ejercicios excéntricos, en el caso de tendinosis están dando buenos resultados.
  • Estiramientos de la musculatura implicada.
  • Biomecánica: liberando la movilidad de las articulaciones implicadas y liberación de la salida de las raíces nerviosas lumbares que inervan a las estructuras con técnicas de osteopatía como thrust o técnicas articulares.
  • Propiocepción: para darle funcionalidad a la rodilla mediante diferentes estímulos.
  • La vuelta a la práctica deportiva se hará progresiva, reeducando al paciente y cuando el fisioterapeuta lo estime oportuno.
  • Análisis del apoyo plantar y del calzado, derivando al podólogo si el mal apoyo pudiese ser determinante en la evolución de la patología.
  • Vendaje neuromuscular, para corregir las malas alineaciones articulares y disminuir el exceso de tensión en el tendón y músculos que lo componen.

 

 

Siempre la prevención es mejor, más fácil y rápida que el tratamiento.

 

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

marina

            Bibliografía:

            – “Readaptación lesional: bases fisiopatológicas en fisioterapia del deporte”.         González, A.D.

Pectoral menor: el gran desconocido

El pectoral menor es un músculo que une la escápula (miembro superior) al tórax (tronco). Tiene forma triangular, es plano y fino; y se encuentra debajo del pectoral mayor.

Además de participar en la movilidad de la cintura escapular colabora en la respiración.

Su acortamiento ocasiona síndromes como el de hombros adelantados (postura en flexión) y el del desfiladero torácico, por lo que es punto clave en la valoración y tratamiento de fisioterapia.

 

Anatomía

Debido a su situación es muy relevante en la cintura escapular ya que sostiene la escápula a la parrilla costal. Su hipertonía puede provocar la compresión del plexo braquial, es lo que se llama el Síndrome de los desfiladeros. Por lo tanto, es un músculo a tener en cuenta en lesiones de cintura escapular, hombro y plexo braquial.

 

Inserciones

            Se origina en las costillas 3ª, 4ª y 5ª (ocasionalmente de la 2ª-4ª) y las fascias de los músculos intercostales adyacentes. Las fibras convergen en un tendón corto y plano que se dirige en sentido superoexterno para insertarse en la apófisis coracoides.

 

Inervación: nervios pectorales medial y lateral (C5-T1).

 

Función

            A pesar de su corto tamaño y peculiar ubicación, se involucra en diferentes funciones realizadas por el hombro, la escápula y la respiración.

Su principal función es la de llevar el hombro hacia abajo y adelante, rota la escápula (deprimiendo la cavidad glenoidea), eleva el ángulo inferior y el borde medial de la escápula alejándola de las costillas.

Actúa como músculo sinergista en:

  • Respiración profunda: junto con el diafragma, escalenos, intercostales, elevador de la escápula, esternocleidomastoideo y trapecio superior.
  • Depresión del hombro: junto con el pectoral mayor, dorsal ancho y trapecio inferior.
  • Rotación hacia abajo: con el romboides y elevador de la escápula.

 

Patologías que afectan al pectoral menor

 

            Debido a que  el pectoral menor es un músculo que se encuentra involucrado en diversas actividades realizadas por el miembro superior está propenso a lesionarse y verse afectado en algunas patologías relacionadas con el hombro y/o cervicales. A continuación, se describen alguna de estas patologías:

Disfunción neuromuscular: un acortamiento significativo del pectoral menor suele provocar una anterioridad del hombro causada por la basculación anteroinferior de la apófisis coracoides provocada por este músculo. La flexión de hombro se ve limitada por la tensión del pectoral menor. Si se mantiene esta disfunción en el tiempo se podrá producir un aumento de la cifosis dorsal por la postura en flexión y por la tracción del pectoral sobre las costillas.

El pectoral menor es el principal responsable en el Síndrome del desfiladero torácico  debido a una inserción anómala del mismo en las 1ª-2ª costillas o por la presencia de una banda fibrosa toraco-clavicular lo que puede comprimir la vena axilar ocasionando obstrucción intermitente de la vena subclavia, dando lugar a síntomas vasculares en el brazo del paciente: edema, pesadez y parestesias en los dedos de las manos.

El pectoral menor acortado puede causar síntomas neurovasculares distintos a través del atrapamiento del paquete neurovascular del miembro superior.

 

Además, la debilidad del trapecio inferior puede permitir que la escápula se desplace hacia arriba y que bascule hacia abajo por delante, lo que provoca un acortamiento adaptativo del pectoral menor, capaz de activar y perpetuar puntos gatillo.

 

Alteraciones posturales: una postura en flexión (cabeza adelantada) ocasiona una retracción del pectoral menor. Una postura sedente inadecuada por periodos prolongados puede ocasionar activación de puntos gatillos en dicho músculo.

La alteración en la activación muscular del pectoral menor provoca disfunciones escapulares como la escápula alada u otro tipo de disquinesias escapulares que pueden ocasionar contracturas reactivas por elongación en aproximadores de escápula (antagonistas de pectoral menor).

 

Recomendaciones para evitar su hipertonía o mejorar su función cuando haya acortamiento:

  • Mejorar la postura global del paciente tanto de pie como sentado.
  • Alternar pesos y posiciones: no coger el bolso del mismo lado.
  • Evitar dormir sobre el hombro muy forzado hacia delante.
  • Enseñar ejercicios de estiramientos del músculo.
  • Si existen bandas tensas musculares, su fisioterapeuta usará técnicas para aliviarlas.
  • Terapia respiratoria para flexibilizar tórax y mejorar las restricciones musculares.

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

marina

Disquinesia escapular: causas y tratamiento de fisioterapia

La escápula es uno de los huesos del complejo articular del hombro y su movimiento es esencial en la flexión y separación del complejo articular.

La escápula se desliza sobre el tórax mediante un plano muscular. En la flexión de hombro, la escápula interviene de los 60º hasta los 120º del movimiento y en la separación o abducción desde los 90º hasta los 150º (según Kapandji).

Los movimientos del hombro no son puros de cada articulación, sino que se coordinan entre sí para dar lugar al movimiento global. Es lo que se conoce como ritmo escápulo-humeral o proceso sincrónico de rotación de la escápula para la correcta ejecución del movimiento del húmero en la separación y flexión de hombro.

Además, la escápula posee movimientos propios con los que pone en actividad a diferentes grupos musculares. Tales movimientos son:

  1. Protracción (ABD): desplazamiento de la escápula hacia fuera.
  2. Retracción (ADD escapular): se acercan ambas escápulas.
  3. Elevación: se desplaza hacia arriba.
  4. Depresión: se desplaza hacia abajo.

 

¿Qué es la disquinesia?

            Es la pérdida de la sincronía normal en la articulación escápulo-torácica, lo que ocasiona una alteración dela posición y de los movimientos normales de la escápula durante los movimientos gleno-humerales.

Esta alteración puede ser provocada por la parálisis del músculo serrato anterior o por una cifosis dorsal rígida que limita la movilidad escapular.

Tipos

  • Disquinesia grado I: cuando la escápula se encuentra ascendida (hacia craneal).
  • Disquinesia grado II: cuando la escápula se encuentra en abducción (más distanciada de la columna).
  • Disquinesia grado III: cuando se encuentra en báscula externa.

 

Diagnóstico

            Según la sintomatología que el paciente refiere en la valoración física, se aplican pruebas para saber si el problema es de origen escapular o humeral. Por ello, la valoración debería ser exhaustiva y tener en cuenta tres aspectos esenciales:

  • Observación clínica de la postura corporal del paciente.
  • Efecto de la corrección manual de la disfunción en relación con los síntomas.
  • Evaluación de la escápula y de estructuras anatómicas adyacentes a través de pruebas funcionales.

 

Causas. Las más frecuentes son:

  • Hipertonía de tejidos blandos: pectoral menor y elevador de la escápula producen una inclinación escapular inadecuada.
  • Descoordinación escápulo-torácica por fatiga neuromuscular (modificación de la acción motora en una compensación).
  • Disfunciones de las articulaciones glenohumeral, esternoclavicular y acromio-clavicular.
  • Alteraciones posturales como una hipercifosis dorsal o una hiperlordosis cervical, que producen una protracción escapular excesiva y ésta una depresión acromial, por lo que incrementa el riesgo de impingiment.
  • Adherencias de la cápsula posterior o retracción del complejo estabilizador posterior glenohumeral.

Tratamiento de fisioterapia

            Se debe tener en cuenta el miembro superior de forma global, incluyendo las estructuras anatómicas: escápula, hombro y cuello.

Objetivos del tratamiento:

  • Disminuir el dolor.
  • Aumentar la estabilidad de la escápula.
  • Fortalecimiento muscular escapular (principalmente serrato anterior).
  • Aumento del control neuromuscular del hombro.
  • Prevenir lesiones de estructuras adyacentes.

 

Programa del tratamiento. Se debe tener en cuenta los diferentes movimientos del hombro. El tratamiento consistiría en:

  • Técnicas manuales para liberar las articulaciones de la cintura escapular, hombro y cuello.
  • Movilizaciones pasivas de escápula y enseñar al paciente ejercicios de movilidad de escápula en todos los grados posibles.
  • Plan de entrenamiento muscular que incluyen estiramientos y tonificación para reeducar al paciente en cuanto a la armonización del ritmo escápulo-humeral y su integración en los movimientos del hombro.

 

Cada persona es diferente y ésto ha sido una aproximación general. Si tiene cualquier duda, consulte con su fisioterapeuta.

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

marina

           

Fundamentos sobre el stretching o estiramiento

 

Cuando preguntamos: ¿por qué nos estiramos? Casi todo el mundo responde: para estar más flexibles y así evitar que aparezca dolor en alguna parte de nuestro cuerpo o que nos lesionemos. Esta cualidad se aprecia valorando la amplitud de nuestros movimientos.

Sin embargo, antes de realizar un estiramiento deberíamos tener en cuenta estas leyes básicas o fundamentos:

 

Velocidad del estiramiento

El músculo es una estructura viscoelástica y con características especiales que va a responder contrayéndose  ante estímulos bruscos o muy fuertes. Por esta razón, la velocidad a la que se realizan los estiramientos debe ser lenta con el fin de evitar una contracción protectora de la musculatura que queremos estirar. Si surgiera esta contracción de protección, el tono muscular  aumentaría; es contrario al fin que buscamos. Cuanto más lento sea el estiramiento menos contracción refleja va a realizar el músculo, y por tanto, más efectivo será.

 

Intensidad de un estiramiento

Siempre debería ser progresiva buscando aumentar la longitud y variar la estructura del músculo o buscando la relajación muscular y como consecuencia mejorará la movilidad y la postura de la persona.

Por lo tanto, la intensidad va a ser siempre la máxima permitida por el músculo sin que se produzca una contracción refleja de defensa que invalide el estiramiento.

 

Duración del stretching

            Va a ser muy variable dependiendo de la finalidad que busquemos: la relajación muscular o la modificación anatómica del músculo.

Relajación muscular: cuando buscamos este fin el estiramiento debe ser de aproximadamente 1 minuto de duración para que sea efectivo.

Modificación de la estructura: cuando buscamos este objetivo, la elongación del músculo no solo sería de la parte contráctil del músculo sino también de la parte no contráctil. De este forma, los estiramientos precisarán una duración mayor, aproximadamente 5 minutos para que sean efectivos.

 

Frecuencia

            Para que los estiramientos sean efectivos habría que realizarlos con relativa frecuencia y asiduidad. Es importante ser constantes pero no es necesario hacerlo muchas veces al día.

Para conseguir beneficios podríamos pautar los estiramientos dos veces al día: una vez por la mañana al levantarnos, cuando los músculos van a estar más rígidos y va a aumentar su flexibilidad y movilidad para el resto del día. Y otra vez por la noche antes de acostarnos, permitiendo al cerebro integrar durante la noche la información que le hemos dado con el estiramiento.

 

Respiración con el estiramiento

            La respiración influye en la fisiología muscular. Así, en la inspiración se da un aumento del tono muscular y en la espiración disminuye el tono muscular. Por eso, el estiramiento se debe hacer en la espiración aprovechando esta disminución del tono muscular.

Cuando el estiramiento se hace post-contracción, en la inspiración hacemos la contracción isométrica y en la espiración ganaremos longitud aprovechando la relajación muscular post-contracción y la relajación del tono en espiración (doble ventaja).

Compensaciones

            Para evitar compensaciones en el estiramiento, el músculo debería tener un punto fijo y el otro móvil desde el que se haría el estiramiento. Por ejemplo, en el estiramiento del recto anterior,  deberíamos llevar la pelvis en retroversión para hacer punto fijo en el extremo proximal y estiraríamos a partir del extremo distal en la rodillla.

           

            Estiramientos antes o después del ejercicio

            Los estiramientos largos modifican la estructura del músculo. Por lo tanto, no se harán nunca antes del ejercicio ya que después del estiramiento faltará control neuromuscular y con el ejercicio  la posibilidad de lesión será mayor.

Antes del ejercicio físico son recomendables estiramientos cortos de 3-4 segundos como preparación al ejercicio.

Después del ejercicio, son recomendables estiramientos largos para relajar y modificar estructura.

 

Músculos tónicos, músculos fásicos y estiramiento

            Los músculos tónicos tienden a la hipertonía, al acortamiento y es difícil que se relajen. Son músculos tónicos los gemelos, isquiotibiales, pelvitrocantéreos, músculos lumbares, flexores de dedos y bíceps.

Los músculos fásicos tienden a la debilidad y solo se contraen con el movimiento. Son músculos fásicos el cuádriceps (salvo recto anterior), abdominales, extensores del brazo y rotadores externos de hombro.

Los músculos tónicos suelen tener un antagonista fásico, lo que da origen a desequilibrios musculares que pueden ocasionar lesiones. En el tratamiento de esas lesiones, será necesario fortalecer los músculos fásicos y estirar los tónicos para la buena resolución de la lesión.

 

Ésto ha sido una aproximación sencilla y de forma general al stretching. Si tiene alguna duda, consulte a su fisioterapeuta.

 

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

marina

¿Por qué sienten el dolor de manera diferente hombres y mujeres?

El cómo percibamos el dolor depende de múltiples factores. Podemos hablar en términos generales pero cada persona es diferente y siempre existen individualidades.

 

Dolor

El dolor se define como una experiencia sensorial y emocional desagradable que se relaciona con un daño tisular (de los tejidos) real o potencial.

 

El dolor tiene tres componentes o sistemas principales:

  1. Sistema sensorial-discriminativo: hace referencia a la percepción física del dolor, la interpretación que realiza el cerebro de la información que le llega del cuerpo. Es la parte más fisiológica del dolor, en la que la cultura y las ideas preconcebidas no están presentes.
  2. Sistema afectivo-motivacional: es la manera en la que interpretamos el dolor. Está determinado por las experiencias vividas, la educación, la cultura,… es la parte emocional del dolor. Es decir, cómo afecta el dolor a la persona. El dolor no va a afectar a todo el mundo de la misma manera ni va a ocasionar los mismos pensamientos en todas las personas.
  3. Sistema cognitivo-evaluativo: es el sistema de control central. Hace referencia a la manera de enfrentarnos al dolor. Algunas personas acudirán rápidamente al médico o especialista, otras prefieren los remedios naturales, otras adoptan actitud de enfermedad y continúan su vida de la misma manera sin cambiar patrones que puedan influir en el dolor.

 

Factores orgánicos

            Existen diferencias entre la fisiología de un hombre y de una mujer que influyen en la percepción del dolor. Algunos de estos factores son: el desarrollo del sistema musculoesquelético, la evolución antropológica y el sistema metabólico.

 

Factores culturales

            Los factores culturales no influyen en la manera en la que la persona percibe el dolor, pero sí influye en la manera en la que se enfrenta y en la que se interpreta el dolor. Esto es importante para los profesionales de la salud porque no tenemos otra manera de interpretar el dolor que no sea la actitud antiálgica (gestos, postura) y por la información que nos transmite el paciente. Por eso son importantes estos factores culturales.

 

Los hombres y las mujeres somos distintos en infinidad de cosas, también en la forma en que sentimos el dolor. Entre las diferencias, según un estudio con 100 hombres y 100 mujeres, se encuentra  la valoración sobre su estado de salud. La puntuación media de los hombres sobre su estado de salud era mayor que la de las mujeres un punto, aún sabiendo que los hombres suelen morir antes.

Según nuestra evolución antropológica, el hombre estaba destinado a la caza y a la guerra y la mujer a la cría y recolección. Por ello, el hombre posee un sistema endorfínico más potente que la mujer, que lo protege del dolor. Al igual que el sistema adrenal (adrenalina y cortisol) que alivia el dolor cuando un tejido está inflamado. Además el sistema musculoesquelético es más fuerte en hombres que en mujeres.  En cambio, el nivel de alerta interno es mayor en mujeres que en hombres para proteger a sus crías por lo que las mujeres tienen todos los sentidos más desarrollados que los hombres y, por lo tanto, también es mayor su capacidad para sentir y percibir.

Los resultados de todo ésto es que los hombres con más daño sienten menos dolor y las mujeres con menos daño siente más dolor porque su capacidad de sentir el daño es mayor, percibe mejor lo que va mal. No se trata de que las mujeres se quejen más, sino que su capacidad para sentir  lo que no está bien es mayor. Se trata de forma general, pero no en todos los casos es así.

En cuanto al manejo del dolor, la mujer maneja mejor el dolor que el hombre porque estamos más acostumbradas y, por tanto, mejor preparadas psicológicamente para afrontar el dolor. De hecho, la menstruación es mensual y suele ser dolorosa. El hombre maneja peor el dolor porque su fisiología tiende a tapar el dolor y no a manejarlo.

Como consecuencia de todo ello, la mujer tiene una mayor esperanza de vida que el hombre porque al percibir mejor el daño o el dolor puede abordarlo y poner solución.

Todo ésto es una aproximación de forma general a la percepción del dolor y ambas formas de percibirlo son complementarias.

 

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

marina

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