Tratamiento fisioterápico de la artrosis de rodilla o gonartrosis

La gonartrosis o artrosis de rodilla consiste en la artrosis (enfermedad degenerativa articular) localizada en la articulación de la rodilla. Se caracteriza por una pérdida progresiva del cartílago articular y por cambios en los márgenes articulares y en el hueso subcondral.

La sintomatología incluye:

  • dolor articular de evolución lenta.
  • Rigidez articular.
  • Limitación de la movilidad.
  • Sinovitis secundaria.

Dentro de la artrosis, la gonartrosis es la que más sintomatología da junto a la artrosis de la columna vertebral.

La artrosis de rodilla consiste en el desgaste difuso del cartílago articular. Este desgaste de la articulación produce dolor en las rodillas, sensación de bloqueo y crepitaciones. La artrosis se trata, por lo general, a través de un tratamiento conservador con:

  • Analgésicos.
  • Control de la actividad física (si puede ser por un especialista de la actividad física).
  • Control del peso.

 

Tratamiento de fisioterapia en la gonartrosis

            Los objetivos del tratamiento para la gonartrosis son los siguientes:

  • Disminuir el dolor y la inflamación.
  • Prevenir la aparición de deformidades y el avance rápido de la enfermedad.
  • Mantener amplitudes de movimiento funcionales.
  • Conservar la fuerza muscular.
  • Desarrollar una marcha funcional.
  • Buscar la independencia en la actividades básicas de la vida diaria.

 

Para ello, los fisioterapeutas utilizamos este tipo de técnicas:

Técnicas analgésicas:

            Brindarán al paciente una mayor calidad de vida por la disminución del dolor.

Entre las técnicas analgésicas tenemos:

  • Termoterapia y crioterapia: empleo de calor y frío respectivamente para obtener beneficios en el organismo. Además de disminuir el dolor también disminuyen la inflamación (edema) y los espasmos musculares.
  • Electroterapia: las distintas corrientes se pueden utilizar con fin analgésico y destacan las TENS, interferenciales y diadinámicas.
  • Terapia manual: masajes, técnicas de rearmonización articular, ténicas de decoaptación articular (osteopatía), movilización neuromeningea,… se utilizan con la finalidad de disminuir el dolor. Cada profesional va a elegir entre todas, las técnicas que conoce y en las que se ha formado y aquellas que se adapten mejor a la situación de cada paciente.
  • Educación en el uso de ayudas técnicas: incluirá consejos sobre el uso de bastones, andadores, rodilleras y órtesis, medias elásticas y vendajes funcionales. Se debe informar sobre las ayudas técnicas que mejor se pueden adaptar a la persona.

 

            Técnicas para la mejora de la funcionalidad

 

            El ejercicio terapéutico es la herramienta más utilizada y con mejores resultados en la artrosis de rodilla. Es el componente por excelencia de la fisioterapia para la rodilla: si en alguna articulación o región es esencial el ejercicio terapéutico (además del tratamiento manual) es en la rodilla.

El ejercicio terapéutico incide directa e indirectamente sobre la gonartrosis y/o mejorando la estabilidad, equilibrio de los grupos musculares, fortalecimiento y mejora de la marcha. Las técnicas serán adaptadas a la situación del paciente. Se realizarán de manera suave  y preferentemente en descarga, intentando integrar la rodilla en el esquema motor del miembro inferior.

La musculatura a tener en cuenta será: cuádriceps, isquiotibiales, tríceps sural, tensor de la fascia lata y los músculos de la cadera.

Prestaremos especial atención a la rótula y a las deformidades de la rodilla.

Además para que el tratamiento de fisioterapia tenga mayor éxito deberíamos tener en cuenta:

  • Valorar la importancia de la colaboración del paciente.
  • Tener en cuenta las características de las articulaciones de carga y cómo le afecta la artrosis.
  • Controlar las contracciones isométricas en distintas posiciones.
  • Saber realizar correctamente los ejercicios terapéuticos.
  • Relacionar las molestias con la actividad/sobrecarga.
  • Conocer las posturas no generadoras de flexos.
  • Conocer las técnicas analgésicas domiciliarias.
  • Dominar patrones de marcha ergonómicos con o sin ayudas técnicas.

 

Consejos generales para el paciente con artrosis de rodilla

  • Perder peso en caso de sobrepeso.
  • Adaptar la actividad física.
  • Establecer un plan de ejercicios (por un fisioterapeuta o entrenador personal).

 

Todo ello para retrasar todo lo posible la sustitución de la articulación por una prótesis.

 

 

 

Marina-fisioterapeuta-trainerclub

 

 

 

 

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

 

¡¡15 COSAS QUE NO SABIAS SOBRE EL DOLOR DE ESPALDA!!

  1. El dolor de espalda es común y normal

El 80% de las personas experimentarán un episodio de dolor de espalda durante su vida. Tener dolor de espalda es como estar cansado o estar triste; no gusta, pero ocurre a casi todo el mundo en algún momento. Lo que no es común, sin embargo, es no recuperarse de ese dolor.

La mayor parte del dolor de espalda de carácter agudo aparece como resultado de simples tensiones o torsiones y el pronóstico es excelente. Durante las dos primeras semanas del episodio de dolor agudo, la mayoría de las personas nos comunicarán que sus síntomas han mejorado de forma importante y casi el 85% del total estarán recuperadas completamente en 3 meses. Sólo un pequeño número de personas desarrollan problemas discapacitantes persistentes.

 

  1. Las pruebas de imagen se necesitan en muy pocas ocasiones

Con frecuencia, tanto los profesionales de la salud como la población en general piensan en hacer pruebas de imagen “por si acaso” hubiera algún problema  serio relacionado con el dolor del paciente. Sin embargo, toda la evidencia científica sugiere  que las pruebas de imagen sólo muestran algo relevante en una pequeñísima minoría de pacientes con dolor de espalda (<5%).

Un profesional sanitario (p.ej., un fisioterapeuta) durante una consulta breve sería capaz de identificar si la prueba de imagen es realmente necesaria en función de los síntomas de esa persona y su historia clínica

 

  1. La interpretación de las pruebas de imagen se debería hacer teniendo en cuenta esta advertencia sanitaria

Tendemos a pensar que tener una prueba de imagen lo suficientemente buena de una columna será de gran ayuda para solucionar el problema del dolor de espalda. Sin embargo, a día de hoy sabemos que la mayoría de las veces éste no es el caso.

Cuando a los pacientes se les realizan pruebas de imagen para el dolor de espalda, la mayor parte de las veces las imágenes muestran cosas que se relacionan vagamente con el dolor. De hecho, hay estudios que han demostrado que incluso la gente que no tiene dolor de espalda tiene discos abombados (52% de las personas), discos degenerados o negros (90%), hernias de disco (28%) y cambios artrósicos visibles (38%).

Desafortunadamente, muchas veces se les dice a las personas con dolor de espalda que estos cambios son muestra de que su espalda está dañada, y esto puede llevarles a experimentar mayor miedo, angustia y evitación de las actividades. La realidad es que la mayoría de estos cambios que se ven en las imágenes son casi como la calvicie – una señal de que la edad y la genética no tiene por qué ser dolorosa.

 

  1. El dolor de espalda no se debe a que haya algo fuera de lugar

No hay pruebas de que el dolor de espalda sea causa de que un hueso o articulación en la espalda se haya salido de su sitio, o de que tu pelvis esté desalineada. En la mayor parte de los pacientes con dolor de espalda, las pruebas de imagen no muestran discos, huesos o articulaciones “salidas”.

 

  1. El reposo en la cama no ayuda

En los primeros días tras la lesión inicial, evitar actividades que agraven la situación puede ayudar a aliviar el dolor, al igual que ocurre con el dolor que se experimenta en cualquier otra parte del cuerpo (como por ejemplo, en un esguince de tobillo).

Sin embargo, existe evidencia científica muy fuerte que nos dice que mantenerse activos y retomar las actividades habituales de forma gradual, incluyendo el trabajo y las aficiones, es importante para ayudar en la recuperación.

Por el contrario, mantener el reposo en cama de forma prolongada no ayuda, y se asocia con mayores niveles de dolor, mayor discapacidad, peor recuperación y mayor absentismo laboral. De hecho, parece que cuanto más tiempo es el reposo en cama del paciente, peor se vuelve su dolor.

 

  1. Más dolor de espalda no significa mayor daño

Esto puede parecer extraño, pero hoy en día sabemos que más dolor no siempre significa mayor gravedad de la lesión. Es más, dos personas con la misma lesión pueden experimentar diferentes niveles de dolor. El grado de dolor que sienten puede variar conforme a numerosos factores, como la situación en la que ha ocurrido el dolor, las experiencias previas de dolor, el estado de ánimo, el miedo, la forma física, los niveles de estrés y el tipo de afrontamiento. Por ejemplo, un atleta o un soldado pueden no experimentar mucho dolor tras una lesión hasta que no se ven en un escenario menos demandante.

Es más, nuestro sistema nervioso tiene la capacidad de regular cuánto dolor percibe una persona en cada momento.  Si una persona tiene dolor de espalda puede que su sistema nervioso se haya vuelto muy sensible, y que esto sea causa de que esté experimentando dolor, incluso cuando la lesión inicial se haya curado. Esto quiere decir que la persona siente más dolor cuando se mueve o trata de hacer algo, aunque no está lesionando su espalda.

Una vez que la persona que tiene dolor de espalda es capaz de distinguir entre el “dolor” que perciben y cualquier preocupación sobre el “daño” que puede estar ocurriendo en su espalda, su participación en el tratamiento es más fácil.

 

  1. Rara vez se necesita cirugía

Sólo una muy pequeña proporción de pacientes con dolor de espalda necesitan cirugía. La mayor parte de los pacientes con dolor de espalda son capaces de manejar su dolor manteniéndose activos, desarrollando una mejor comprensión de lo que significa el dolor, y por la identificación de factores que están relacionados con el mismo. Esto debe ayudarles a continuar con sus actividades condiciones, sin tener que recurrir a la cirugía.

De media, los resultados de la cirugía de columna no son mejores a medio y largo plazo que las intervenciones conservadoras no quirúrgicas, como el ejercicio.

 

  1. Las mochilas son seguras- no hay que preocuparse por ellas

Muchas personas creen que los niños que llevan mochilas pesadas pueden sufrir dolor de espalda. Sin embargo, estudios de investigación no han encontrado relaciones en este sentido y manifiestan que no hay diferencias en el peso de las mochilas entre los niños que desarrollan y no desarrollan dolor de espalda.

Sin embargo, si un niño – o sus padres- creen que la mochilas que cargan es muy pesada, es más probable que desarrolle dolor de espalda, lo que destaca la importancia del miedo en el desarrollo del dolor de espalda. Siendo conscientes de la inactividad y la obesidad de los niños, cargar con una mochila puede ser en verdad una forma simple y saludable de que el niño haga algo de ejercicio.

 

  1. La postura perfecta al sentarse no existe

¿Deberíamos sentarnos todos derechos? Al contrario de la creencia popular, no hay una postura estática y específica estando sentado que haya demostrado prevenir o disminuir el dolor de espalda. Cada forma de sentarse se adapta a cada persona: algunas personas refieren más dolor estando sentados rectos, otros estando encorvados. Por eso mientras que estar encorvado tiene peor reputación, no hay evidencia científica que lo apoye. De hecho, muchas personas con dolor de espalda pueden adoptar posturas muy rígidas (por ejemplo, sentarse extremadamente rectos) con pequeñas variaciones.

La capacidad para cambiar la postura, en vez de mantener la misma, junto con aprender a moverse de forma segura, relajada y de diferentes formas es importante para las personas con dolor de espalda.

 

  1. Levantar pesos y agacharse es seguro

Con frecuencia, las personas con dolor de espalda creen  que  actividades como levantar pesos, agacharse y girar el tronco son peligrosas y deberían evitarse. Sin embargo, al contrario de la creencia popular, hasta la fecha las investigaciones no han encontrado una asociación consistente entre ninguno de estos factores y el dolor de espalda.

Desde luego, una persona puede cargar su espalda si levanta algo en posturas raras o si el peso es mayor del que podría levantar. De igual manera, si la persona tiene dolor de espalda, estas actividades pueden ser más dolorosas que de costumbre. Esto, sin embargo, no significa que la actividad sea peligrosa o que deba evitarse.

Aunque se puede producir un incidente levantando peso o agachándose y esto puede provocar dolor de espalda en un primer momento, tanto agacharse como coger peso son gestos normales. Por ello, se deben practicar para ayudar a fortalecer la espalda, al igual que se practica el retorno a la carrera y al deporte tras un esguince de tobillo.

 

  1. Evitar actividades y moverse con cuidado no ayudan a largo plazo

Es habitual, especialmente durante los primeros días del dolor de espalda, que tu manera de moverte se altere de forma importante. Es igual que la cojera tras un esguince de tobillo, que se resuelve a medida que el dolor va desapareciendo. Aunque al principio pueda ser duro, volver a hacer actividades con la espalda que pueden ser dolorosas o que provocan miedo, es importante. Muchas personas, tras un episodio de dolor de espalda, empiezan a moverse diferente debido al miedo al dolor o a creer que una determinada actividad es peligrosa. Esa alteración del movimiento puede no ser saludable a largo plazo y de hecho, puede incluso incrementar la carga en tu espalda.

 

  1. La falta de sueño influye en el dolor de espalda

Cuando alguien tiene dolor, dormir bien puede ser difícil. Sin embargo, funciona en ambos sentidos ya que perturbaciones del sueño pueden desencadenar problemas de espalda en el futuro. De la misma manera que la falta de sueño nos puede generar más estrés, dolor de cabeza, cansancio o tristeza, también puede causar o prolongar el dolor de espalda. Por ello, mejorar las rutinas de sueño y los hábitos puede ser de ayuda para disminuir el dolor.

  1. El estrés, el bajo ánimo y la preocupación influyen en el dolor de espalda

Cómo nos sentimos puede influir en la cantidad de dolor que percibimos. El dolor de espalda puede desencadenarse tras cambios en los niveles de estrés, ansiedad o cambios de ánimo.

Al igual que estos factores se relacionan con otras presentaciones clínicas como el herpes labial, el síndrome del colon irritable y la fatiga; también tienen una gran influencia en el dolor de espalda. Por ello, manejar nuestro estrés, el ánimo y los niveles de ansiedad a través de actividades que nos gusten y mediante la relajación puede ser realmente beneficioso y puede ayudar en el dolor de espalda.

 

  1. El ejercicio es bueno y seguro = el ejercicio seguro, es bueno

Mucha gente con dolor tiene miedo de realizar ejercicio y lo evita ya que piensan que puede causarle más complicaciones. ¡Pero no es cierto! Sabemos que el ejercicio de forma regular ayuda a mantenernos en forma y saludables. Es más, disminuye el dolor y el malestar. El ejercicio relaja la tensión muscular, ayuda al estado de ánimo y refuerza el sistema inmune cuando se empieza de forma gradual.

Todas las formas de ejercicio son beneficiosas, sin que existan grandes diferencias en su efectividad- así que escoge una que te guste, que puedas realizar y que con la que estés cómodo.

Caminar, usar las escaleras, pedalear, correr, trotar y estirarse son todas adecuadas y ayudan a relajar toda la tensión muscular de tu cuerpo.

Si tienes dolor, empezar a realizar ejercicio puede ser duro. Los músculos que no se usan perciben más dolor que los músculos sanos. Por lo tanto, si sientes dolor tras el ejercicio, esto no indica que te hayas lesionado.

 

  1. El dolor de espalda persistente PUEDE mejorar

Ya que el dolor de espalda se asocia a muchos factores que varían entre individuos, los tratamientos dirigidos a los factores más relevantes en cada individuo pueden ser efectivos. No encontrar alivio tras múltiples tratamientos diferentes es muy frustrante y puede hacer que las personas pierdan la esperanza.

Sin embargo, esto es muy común ya que la mayoría de los tratamientos se dirigen sólo a un factor, por ejemplo alguien va a que le den un masaje por su dolor muscular pero no se tratan sus posibles alteraciones del sueño, su estado físico o el nivel de estrés.

Saber identificar los diferentes factores implicados en cada individuo y tratar de abordarlos, puede disminuir significativamente el dolor y hacer que las personas pueden vivir una vida más feliz y más sana.

 

Después de todo esto, si tiene alguna duda ¡consúltenos!

 

 

Bibliografia

Artículo original de Mary O’Keeffe (University of Limerick), Dr Kieran O’Sullivan (University of Limerick), Dr Derek Griffin (Tralee Physiotherapy Clinic), con el título 15 things you didn’t know about back pain

El dolor de espalda es tan prevalente que cuesta en Irlanda más que el tratamiento para el cáncer y la diabetes juntos, pero existen todavía muchos mitos respecto a esta condición. Preguntamos a algunos expertos irlandeses para que arrojen algo de luz a esta situación tan común como lo es el dolor de espalda. La mayor parte de los costes están relacionados con el tratamiento de personas que presentan dolor continuado. (…)

 

 

 

 

Rocío Haro

Graduada en fisioterapia

Colegiada nº: 7736

LAS FAJAS LUMBARES Y EL DOLOR DE ESPALDA

Seguramente seas una de tantas personas con problemas de espalda que encuentran alivio en el uso de las fajas lumbares. Sin embargo, antes y durante su uso, debes tener en cuenta algunas consideraciones importantes, para no abusar de ellas evitando riesgos innecesarios y manteniendo la salud de tu columna.

 

¿Qué es una faja lumbar?

La faja lumbar es una prenda interior elástica que, de un modo similar a los corsés, ciñe la zona lumbar de la espalda a través de la compresión. Es un tipo de producto que se encuentra habitualmente en farmacias y ortopedias. Los médicos suelen recomendar el uso temporal de este tipo de artículo ortopédico en aquellos casos de fases agudas de dolor de espalda, sobre todo espalda lumbar.

En estos casos, parte de la musculatura de la espalda se encuentra atrofiada a causa de una contractura. Esta contractura disminuye la capacidad de los músculos de soportar equilibradamente el peso del cuerpo y de mantener la posición natural de la columna vertebral. Consecuencia de este desequilibrio, se produce una sobrecarga de parte de la musculatura de la espalda, que acaba empeorando el dolor lumbar.

El uso de una faja lumbar permite que la musculatura afectada no realice su esfuerzo de sujeción normal, lo que alivia el dolor de forma casi inmediata.

 

Usos alternativos de la faja

La evidencia científica disponible solo aconseja el uso de corsés o cinturones lumbares en episodios de dolor agudo. Sin embargo, también pueden utilizarse en casos de:

  • Personas que no sufren problemas de columna, pero que de forma puntual han de realizar un esfuerzo excesivo para su espalda, como levantar una gran cantidad de peso.
  • En ancianos con dolor agudo o crónico, en los que la falta de musculatura les impide realizar vida normal.
  • En casos de escoliosis progresiva en niños o adolescentes en crecimiento, en los que el ejercicio no resulta suficiente para detener el progreso de la curvatura de su espalda.

En cualquier caso, cuanto menos tiempo se use la faja mejor. Es mejor usarla sólo en aquellas circunstancias que supongan un mayor riesgo para la espalda, pero siempre durante pocos días.

 

Riesgos y contraindicaciones

Las fajas lumbares pueden ser útiles como parte de un tratamiento para aliviar un episodio de dolor agudo lumbar, ya que proporcionan sujeción y estabilidad a la zona lumbar. Sin embargo, su uso prolongado puede convertirse en un riesgo.

Debido al efecto de la faja, la musculatura responsable de la sujeción de la columna deja de hacer su trabajo, y se atrofia aún más, generando mayor debilidad en la zona lumbar. Además puede dar lugar a otro tipo de efectos colaterales como afecciones de la piel, debido a la fricción o al calor que generan, problemas digestivos o de circulación sanguínea ya que producen aumento de la presión sanguínea y predispone en la formación de hernias inguinales y varicosidades en los testículos.

El uso de la faja puede dar lugar a que la persona ejecute un sobreesfuerzo puntual, pudiendo repercutir sobre su sistema cardiovascular.

Por estas razones, si bien la faja lumbar puede ser útil para aliviar el dolor lumbar durante los primeros días, debe retirarse lo antes posible para evitar la pérdida de tono muscular de la columna y otro tipo de consecuencias molestas. Su uso debe ser temporal, y siempre y cuando no se sufran de otro tipo de afecciones que puedan verse agravadas por su utilización.

 

Evidencia científica

En el estudio más grande de su clase que se haya hecho, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y el Instituto Nacional para la Seguridad y la Salud Ocupacional (NIOSH), ambos de los Estados Unidos, no encontraron ninguna evidencia que las fajas lumbares reduzcan las lesiones o el dolor de espalda en los trabajadores que levantan o mueven mercancía. Por lo tanto no son consideradas como un equipo de protección, además, las fajas no mitigan los peligros a los que se ven expuestos los trabajadores por realizar repetidamente acciones tales como: levantar, empujar, transportar, torcer, flexionar o extender la columna.

 

Conclusiones 

No existe fundamento científico-técnico para  recomendar el uso de faja lumbar como elemento “preventivo” de las lesiones de espalda.

Si algún trabajador ha recibido la recomendación de usar faja lumbar por una patología previa, cabe pensar que ese trabajador no debería realizar tareas con esfuerzo sobre la zona lumbar.

El uso de faja lumbar puede convertirse en un riesgo, si a partir de su uso se genera en el trabajador una sensación de “falsa seguridad”, la que lo lleva a exceder sus límites normales de trabajo.

Lo que si ha quedado demostrado una y otra vez, por diversos estudios, es la importancia de contar con una faja muscular abdominal fuerte, que de soporte a la musculatura de tu espalda.  Al mejorar la capacidad de los músculos que estabilizan la columna se reducen significativamente los dolores lumbares y los episodios de dolor.

 

Bibliografía

  • Mollá, B. R., & Genovés, J. S. (2005). Evidencias en el tratamiento no farmacológico de las lumbalgias. FMC-Formación Médica Continuada en Atención Primaria, 12(5), 325-330.
  • Durán, S., & Alonso, F. (2007). Dolor lumbar: enfoque basado en la evidencia. Iatreia, 20(2), 144-159.
  • Acedevo, Miguel. “Ergos 04: Acerca de las fajas lumbares”. 13 de Octubre de 2013.

 

 

 

 

Rocio Haro

Graduada en fisioterapia

Colegiada nº: 7736

Lesiones musculares más frecuentes

Lesiones musculares más frecuentes

 

La musculatura supone el 45% del peso corporal. La unidad básica del músculo o célula es la fibra muscular. Las fibras musculares están recubiertas por un tejido llamado endomisio, junto al que se encuentran las células satélite encargadas de la regeneración muscular.

 

Las características de cada vientre muscular vienen dadas por la orientación y las dimensiones de las fibras y los fascículos que lo componen. La fuerza de contracción de un músculo depende de su sección transversal. La velocidad y la capacidad de acortamiento es proporcional a la longitud de sus fibras.

 

Los músculos cuyas fibras se disponen de forma oblicua (músculos penniformes) tienen mayor fuerza.

 

La contracción muscular

            La contracción muscular se inicia con la llegada a través de una célula nerviosa de un impulso eléctrico a la placa motora (zona de unión del sistema nervioso con el músculo) activando las fibras musculares y provocando cambios eléctricos y químicos en la placa motora.

 

El número de fibras es variable en función de cada placa motora. Por ejemplo, el gemelo llega a tener más de 1.000 fibras musculares por placa motora, mientras que los músculos de los ojos apenas tienen 10 fibras. Depende de la precisión de contracción que necesite cada músculo.

 

Tipos de fibras musculares

            Existen varios tipos de células musculares:

Las fibras de tipo I o rojas: tienen un alto número de mitocondrias, mucha mioglobina y un capilar por cada fibra muscular. Son muy resistentes a la fatiga y de contracción lenta.

 

Las fibras de tipo II  o blancas: tienen pocas mitocondrias, apenas tienen mioglobina, poseen menos capilares y mayor contenido de glucógeno. Son fibras de contracción rápida y menor resistencia a la fatiga.

Dentro de las fibras tipo II hay 3 variantes:

  • Fibras tipo II A: intermedias entre las rojas y las blancas. Con entrenamiento pueden reclutarse fibras tipo IIA a expensas de las tipo I o a la inversa.
  • Fibras tipo II B: blancas íntegras.
  • Fibras tipo II C: abundantes en el recién nacido y se van perdiendo con la edad, por lo que se consideran inmaduras.

 

Lesiones musculares

En una lesión muscular, las fibras irrecuperables son eliminadas por los macrófagos.

Ante una lesión, hay una doble respuesta reparadora. Una de ellas consiste en que las células satélite se transforman en mioblastos que se fusionan unos con otros para formar musculares.

 

La segunda respuesta reparadora consiste en la creación de tejido conjuntivo de cicatrización no especializado en las zonas donde han sido eliminadas las fibras dañadas. Esta segunda respuesta es la más frecuente. Solo se se produce regeneración de las fibras en músculos y lesiones pequeñas.

 

Pueden producirse lesiones por mecanismos indirectos como esguinces o roturas musculares totales o parciales. La ruptura suele asentarse cerca de la unión del vientre muscular con el tendón ya que es la zona más débil. La zona menos común es la unión tendón-hueso o el propio tendón.

 

Las agujetas son toxinas de la contracción muscular. Aumentan la presión intramuscular. Se dan cuando se producen cambios estructurales reversibles.

En ocasiones, se percibe un aumento de los niveles de creatinina, de ácido láctico y se eliminan por la orina. No se sabe cual es la causa de las agujetas, aunque pueden prevenirse con un entrenamiento progresivo de la capacidad de trabajo de un músculo para que el metabolismo de las células que lo forman no se altere cuando se someta al ejercicio físico.

 

Los calambres son contracciones mantenidas muy dolorosas que se presentan habitualmente en los gemelos, isquiotibiales y abdominales. Se atribuyen a unos potenciales nerviosos originados en la fibra nerviosa motora en el trayecto intramuscular y se asocian a deshidratación y falta de sodio.

 

Las contracturas musculares es una contracción duradera o permanente de un músculo o grupo muscular. Es frecuente que aparezca después de un esfuerzo o mala postura. Se caracteriza por una tensión en la zona, dolor y alteración del funcionamiento normal del músculo.

Las causas de las contracturas son:

-El mantenimiento de una postura inadecuada.

-Al hacer un esfuerzo.

-Deshidratación, falta de magnesio y potasio.

-El estrés emocional puede causar rigidez cervical y tensión muscular.

Es la lesión del músculo más frecuente y la causa principal de consulta al fisioterapeuta.

Él es el especialista sanitario del músculo. Te ayudará a descubrir de qué tipo de contractura se trata y cuál es el mejor método de tratamiento para aliviar el dolor y llegar a la recuperación.

 

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

Marina-fisioterapeuta-trainerclub

DIFERENCIAS ENTRE FISIOTERAPUETA, OSTEOPATA, QUIROPRACTICO Y MASAJISTA

A la hora de elegir quién es la o el especialista indicado que puede ayudarnos a calmar un dolor o un malestar en nuestro cuerpo, existe la duda de realizar una cita con un fisioterapeuta, un osteópata, un quiropráctico o un masajista. La diferencia en cada área es evidente, sobre todo si eres un/a profesional que trabaja en alguna de ellas; sin embargo algunos pacientes tienen desconocimiento o no están bien informados.  De hecho, no es raro que una sola clínica o profesional ofrezca varios de estos tratamientos combinados, de forma que no es siempre fácil distinguir unos de otros. Por eso vamos a ver sus principales diferencias.

 

Fisioterapia, una disciplina médica

 

Lo primero que debes tener claro es que solo el fisioterapeuta tiene una formación oficial y reconocida, y por tanto puedes pedir que te muestre su título universitario. En España, Fisioterapia es un grado de cuatro años y gracias a sus buenas salidas laborales, uno de los que tiene las notas de acceso más altas año tras año.

Hay muchas definiciones para determinar qué es un fisioterapeuta, una de ellas la dio la  Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1958. Según la OMS, la fisioterapia es “la ciencia del tratamiento a través de: medios físicos, ejercicio terapéutico, masoterapia y electroterapia. Además, la fisioterapia incluye la ejecución de pruebas eléctricas y manuales para determinar el valor de la afectación y fuerza muscular, pruebas para determinar las capacidades funcionales, la amplitud del movimiento articular y medidas de la capacidad vital, así como ayudas diagnósticas para el control de la evolución”.

¿Qué quiere decir esto? Pues que el fisioterapeuta está capacitado para aplicar todas estas terapias: no sólo damos masajes sino que podemos aplicar técnicas válidas y necesarias en áreas tan específicas como la neurología o la respiratoria, pasando por cardiología y sin olvidar nunca el sistema músculo-esquelético, sobre todo con ejercicio terapéutico y medios físicos. Además de tener la capacidad de realizar nuestro propio diagnóstico fisioterapéutico.

 

Quiropraxia, una pseudoterapia

 

La quiropraxia es una disciplina pseudocientífica en la que se tratan trastornos especialmente los relacionados con el sistema nervioso, manipulando el sistema músculo-esquelético pero centrándose principalmente en la columna vertebral. El tratamiento quiropráctico es recomendado a pacientes que sufren dolores en la espalda, por eso que varias personas que tienen problemas en la columna, asisten a estos especialistas, sin embargo si son problemas que necesitan un tratamiento profundo a largo plazo, por ejemplo la escoliosis, se debe tratar con fisioterapeutas.

La quiropraxia no está reconocida en España como una disciplina médica oficial y por tanto su enseñanza no está reglada. No hay estudios que demuestren su eficacia, y de hecho es una pseudoterapia peligrosa porque la manipulación de la columna vertebral puede causar lesiones de gravedad: hay muchos casos registrados de dolores, accidentes cerebrovasculares, náuseas, mareos y problemas de visión entre otros asociados a visitas a un quiropráctico.

 

 

Osteopatía

 

La osteopatía es una disciplina pseudocientífica que apuesta por tratar todo tipo de patologías y dolencias locomotores, viscerales y nerviosos a través de la manipulación de huesos, músculos y articulaciones.

Su creador fue el médico estadounidense Andrew Taylor Still, un tipo muy aficionado a la mecánica que entendía el cuerpo humano como si fuese una máquina: todas las partes del cuerpo estaban unidas por la capa de tejido conectivo y por eso se podían alterar manipulando las articulaciones. Para él, cualquier problema que tuviese el cuerpo se debía a un desajuste de sus piezas y por eso bastaba con manipularlas adecuadamente para solucionarlo.

Masajistas o quiromasajistas

En el caso de los masajistas su actividad está mucho más centrada en el placer y la relajación, están especializados en reducir el estrés muscular, bajar la presión sanguínea y eliminar toxinas. No pueden prestar un servicio terapéutico y no están capacitados para tratar al paciente y aplicarle técnicas de masaje o las tecnologías necesarias para lograr una pronta y efectiva recuperación. Algunos masajistas tienen nociones médicas pero su labor principal es proporcionar momentos de relajación.

 

¿Dónde está el problema?: las maniobras pueden ser tan eficaces como cualquier otra.

El problema no es la técnica sino que, en España, dichas áreas de conocimiento -quiropraxia y osteopatía- son propias del fisioterapeuta, el único que legalmente puede practicarlas.

“La legislación española (Real Decreto 1001/2002) establece que son funciones de los fisioterapeutas, entre otras, el establecimiento y la aplicación de cuantos medios físicos puedan ser utilizados con efectos terapéuticos en los tratamientos… y la realización de actos y tratamientos de masaje, osteopatía, quiropraxia, técnicas terapéuticas reflejas y demás terapia manuales específicas, alternativas o complementarias afines al campo de la fisioterapia” puntualizaba el presidente del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España, Miguel Villafaina, para la revista del colegio valenciano.

La osteopatía y la quiropraxia están reconocidas por la OMS como medicina tradicional complementaria y valora que deben ser profesionales sanitarios titulados y regulados quienes las apliquen. Esa es la diferencia, en España se consideran conocimientos propios de la fisioterapia y la formación para ejercerlas solo pueden impartirla legalmente en las facultades de Fisioterapia o en los cursos oficiales de postgrados.

El artículo 27.1 de la Constitución reconoce la libertad de enseñanza, lo que facilita que, al margen de la formación oficial, puedan existir otros tipos de formación reguladas. Éstas, al no estar reconocidas oficialmente, carecen de cualquier posibilidad de habilitación profesional, por mucho nombre que tenga la entidad que las imparte. De aquí nacen los osteópatas sin ser fisioterapeutas, los quiroprácticos sin ser fisioterapeutas, los masajistas y los quiromasajistas.

En el caso de los masajistas es parecido, no es una enseñanza universitaria y sólo el fisioterapeuta puede aplicar el masaje terapéutico. Un masaje relajante podría aplicarlo un masajista pero sus conocimientos del sistema músculo-esquelético siempre serán menores que los de un fisioterapeuta.

En conclusión, no descalifico las técnicas empleadas en la osteopatía o la quiropraxia, todo lo contrario, las valoro como útiles, como una herramienta más a la hora de tratar al paciente. Tampoco considero que una técnica sea más válida que otra, siempre dependerá del estado del paciente, ya que cada uno es único y así debe ser su tratamiento. Lo único que puntualizo es que, a la hora de elegir en manos de quién dejamos nuestra salud, debemos asegurarnos de que ese quiropráctico o ese osteópata antes de tratarnos ha cursado la carrera de fisioterapeuta y está habilitado legalmente para aplicarnos la terapia que considere oportuna.

Si tiene alguna duda o consulta, desde Trainerclub estamos a su disposición para resolverlas y ayudarle en lo que nos sea posible. Busque la profesionalidad y personalización.

 

 

 

 

 

 

Rocio Haro

Graduada en fisioterapia

 

Bibliografía

– Policy statement: Description of physical therapy

– https://www.cfisiomad.org/pages/informacion_fisioterapia.aspx

– General Osteopathic Council

– https://catalogosvirtuales.com/fisioterapia-mayo-2014/#20

 

Creados para el movimiento

El movimiento es vida y así ha sido desde hace millones de años. De hecho, el movimiento ha ayudado a preservar la vida en el planeta.

 

Nuestros antepasados necesitaban recorrer muchos kilómetros para encontrar alimentos y tenían que emigrar constantemente para sobrevivir. Pero en la época moderna nos hemos movido cada vez menos dando lugar a más enfermedades.

 

Fuimos diseñados para el movimiento. Cada célula de nuestro cuerpo debe moverse para llevar a cabo sus funciones y conservar la vida. Nuestro cuerpo sufre con la falta de movimiento, es algo antinatural.

 

Diariamente realizamos miles de movimientos en nuestras actividades, pero ¿alguna vez has pensado sobre la importancia del movimiento? El ser humano ha sido diseñado para moverse, moverse para satisfacer las necesidades de la vida y si analizamos nuestro cuerpo, entenderemos que no estamos hechos para estar quietos pues todas las partes de nuestro cuerpo intervienen en el movimiento.

 

El esqueleto está formado por huesos y articulaciones necesarios para desplazarnos.

 

Huesos y articulaciones: las articulaciones son la unión de 2 huesos o más y tienen la función de hacer posible el movimiento. Si nuestro brazo estuviese unido de forma fija al antebrazo, ¿cómo podríamos llevarnos algo a la boca? Y esto es solo una actividad.

 

Músculos: los huesos y articulaciones no pueden generar movimiento por sí solos, deben tener un componente motor que con su acción produzca movimiento: los músculos.

 

El Sistema Nervioso: es el encargado de avisar al músculo de que debe contraerse. Los nervios transmiten la información desde nuestro cerebro a todas las partes de nuestro cuerpo.

 

El ser humano está diseñado por un proceso de muchos millones de años para moverse. Siempre lo hemos hecho. Hasta hace unos años que nos hemos sentado en una silla…

 

Marina-fisioterapeuta-trainerclub

 

CONTACTA CON NOSOTROS

Información importante sobre Cookies:

Este sitio web utiliza cookies propias para ofrecer un mejor servicio. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Encontrará más información en nuestra Política de Cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies