LAS FAJAS LUMBARES Y EL DOLOR DE ESPALDA

Seguramente seas una de tantas personas con problemas de espalda que encuentran alivio en el uso de las fajas lumbares. Sin embargo, antes y durante su uso, debes tener en cuenta algunas consideraciones importantes, para no abusar de ellas evitando riesgos innecesarios y manteniendo la salud de tu columna.

 

¿Qué es una faja lumbar?

La faja lumbar es una prenda interior elástica que, de un modo similar a los corsés, ciñe la zona lumbar de la espalda a través de la compresión. Es un tipo de producto que se encuentra habitualmente en farmacias y ortopedias. Los médicos suelen recomendar el uso temporal de este tipo de artículo ortopédico en aquellos casos de fases agudas de dolor de espalda, sobre todo espalda lumbar.

En estos casos, parte de la musculatura de la espalda se encuentra atrofiada a causa de una contractura. Esta contractura disminuye la capacidad de los músculos de soportar equilibradamente el peso del cuerpo y de mantener la posición natural de la columna vertebral. Consecuencia de este desequilibrio, se produce una sobrecarga de parte de la musculatura de la espalda, que acaba empeorando el dolor lumbar.

El uso de una faja lumbar permite que la musculatura afectada no realice su esfuerzo de sujeción normal, lo que alivia el dolor de forma casi inmediata.

 

Usos alternativos de la faja

La evidencia científica disponible solo aconseja el uso de corsés o cinturones lumbares en episodios de dolor agudo. Sin embargo, también pueden utilizarse en casos de:

  • Personas que no sufren problemas de columna, pero que de forma puntual han de realizar un esfuerzo excesivo para su espalda, como levantar una gran cantidad de peso.
  • En ancianos con dolor agudo o crónico, en los que la falta de musculatura les impide realizar vida normal.
  • En casos de escoliosis progresiva en niños o adolescentes en crecimiento, en los que el ejercicio no resulta suficiente para detener el progreso de la curvatura de su espalda.

En cualquier caso, cuanto menos tiempo se use la faja mejor. Es mejor usarla sólo en aquellas circunstancias que supongan un mayor riesgo para la espalda, pero siempre durante pocos días.

 

Riesgos y contraindicaciones

Las fajas lumbares pueden ser útiles como parte de un tratamiento para aliviar un episodio de dolor agudo lumbar, ya que proporcionan sujeción y estabilidad a la zona lumbar. Sin embargo, su uso prolongado puede convertirse en un riesgo.

Debido al efecto de la faja, la musculatura responsable de la sujeción de la columna deja de hacer su trabajo, y se atrofia aún más, generando mayor debilidad en la zona lumbar. Además puede dar lugar a otro tipo de efectos colaterales como afecciones de la piel, debido a la fricción o al calor que generan, problemas digestivos o de circulación sanguínea ya que producen aumento de la presión sanguínea y predispone en la formación de hernias inguinales y varicosidades en los testículos.

El uso de la faja puede dar lugar a que la persona ejecute un sobreesfuerzo puntual, pudiendo repercutir sobre su sistema cardiovascular.

Por estas razones, si bien la faja lumbar puede ser útil para aliviar el dolor lumbar durante los primeros días, debe retirarse lo antes posible para evitar la pérdida de tono muscular de la columna y otro tipo de consecuencias molestas. Su uso debe ser temporal, y siempre y cuando no se sufran de otro tipo de afecciones que puedan verse agravadas por su utilización.

 

Evidencia científica

En el estudio más grande de su clase que se haya hecho, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y el Instituto Nacional para la Seguridad y la Salud Ocupacional (NIOSH), ambos de los Estados Unidos, no encontraron ninguna evidencia que las fajas lumbares reduzcan las lesiones o el dolor de espalda en los trabajadores que levantan o mueven mercancía. Por lo tanto no son consideradas como un equipo de protección, además, las fajas no mitigan los peligros a los que se ven expuestos los trabajadores por realizar repetidamente acciones tales como: levantar, empujar, transportar, torcer, flexionar o extender la columna.

 

Conclusiones 

No existe fundamento científico-técnico para  recomendar el uso de faja lumbar como elemento “preventivo” de las lesiones de espalda.

Si algún trabajador ha recibido la recomendación de usar faja lumbar por una patología previa, cabe pensar que ese trabajador no debería realizar tareas con esfuerzo sobre la zona lumbar.

El uso de faja lumbar puede convertirse en un riesgo, si a partir de su uso se genera en el trabajador una sensación de “falsa seguridad”, la que lo lleva a exceder sus límites normales de trabajo.

Lo que si ha quedado demostrado una y otra vez, por diversos estudios, es la importancia de contar con una faja muscular abdominal fuerte, que de soporte a la musculatura de tu espalda.  Al mejorar la capacidad de los músculos que estabilizan la columna se reducen significativamente los dolores lumbares y los episodios de dolor.

 

Bibliografía

  • Mollá, B. R., & Genovés, J. S. (2005). Evidencias en el tratamiento no farmacológico de las lumbalgias. FMC-Formación Médica Continuada en Atención Primaria, 12(5), 325-330.
  • Durán, S., & Alonso, F. (2007). Dolor lumbar: enfoque basado en la evidencia. Iatreia, 20(2), 144-159.
  • Acedevo, Miguel. “Ergos 04: Acerca de las fajas lumbares”. 13 de Octubre de 2013.

 

 

 

 

Rocio Haro

Graduada en fisioterapia

Colegiada nº: 7736

Lesiones musculares más frecuentes

Lesiones musculares más frecuentes

 

La musculatura supone el 45% del peso corporal. La unidad básica del músculo o célula es la fibra muscular. Las fibras musculares están recubiertas por un tejido llamado endomisio, junto al que se encuentran las células satélite encargadas de la regeneración muscular.

 

Las características de cada vientre muscular vienen dadas por la orientación y las dimensiones de las fibras y los fascículos que lo componen. La fuerza de contracción de un músculo depende de su sección transversal. La velocidad y la capacidad de acortamiento es proporcional a la longitud de sus fibras.

 

Los músculos cuyas fibras se disponen de forma oblicua (músculos penniformes) tienen mayor fuerza.

 

La contracción muscular

            La contracción muscular se inicia con la llegada a través de una célula nerviosa de un impulso eléctrico a la placa motora (zona de unión del sistema nervioso con el músculo) activando las fibras musculares y provocando cambios eléctricos y químicos en la placa motora.

 

El número de fibras es variable en función de cada placa motora. Por ejemplo, el gemelo llega a tener más de 1.000 fibras musculares por placa motora, mientras que los músculos de los ojos apenas tienen 10 fibras. Depende de la precisión de contracción que necesite cada músculo.

 

Tipos de fibras musculares

            Existen varios tipos de células musculares:

Las fibras de tipo I o rojas: tienen un alto número de mitocondrias, mucha mioglobina y un capilar por cada fibra muscular. Son muy resistentes a la fatiga y de contracción lenta.

 

Las fibras de tipo II  o blancas: tienen pocas mitocondrias, apenas tienen mioglobina, poseen menos capilares y mayor contenido de glucógeno. Son fibras de contracción rápida y menor resistencia a la fatiga.

Dentro de las fibras tipo II hay 3 variantes:

  • Fibras tipo II A: intermedias entre las rojas y las blancas. Con entrenamiento pueden reclutarse fibras tipo IIA a expensas de las tipo I o a la inversa.
  • Fibras tipo II B: blancas íntegras.
  • Fibras tipo II C: abundantes en el recién nacido y se van perdiendo con la edad, por lo que se consideran inmaduras.

 

Lesiones musculares

En una lesión muscular, las fibras irrecuperables son eliminadas por los macrófagos.

Ante una lesión, hay una doble respuesta reparadora. Una de ellas consiste en que las células satélite se transforman en mioblastos que se fusionan unos con otros para formar musculares.

 

La segunda respuesta reparadora consiste en la creación de tejido conjuntivo de cicatrización no especializado en las zonas donde han sido eliminadas las fibras dañadas. Esta segunda respuesta es la más frecuente. Solo se se produce regeneración de las fibras en músculos y lesiones pequeñas.

 

Pueden producirse lesiones por mecanismos indirectos como esguinces o roturas musculares totales o parciales. La ruptura suele asentarse cerca de la unión del vientre muscular con el tendón ya que es la zona más débil. La zona menos común es la unión tendón-hueso o el propio tendón.

 

Las agujetas son toxinas de la contracción muscular. Aumentan la presión intramuscular. Se dan cuando se producen cambios estructurales reversibles.

En ocasiones, se percibe un aumento de los niveles de creatinina, de ácido láctico y se eliminan por la orina. No se sabe cual es la causa de las agujetas, aunque pueden prevenirse con un entrenamiento progresivo de la capacidad de trabajo de un músculo para que el metabolismo de las células que lo forman no se altere cuando se someta al ejercicio físico.

 

Los calambres son contracciones mantenidas muy dolorosas que se presentan habitualmente en los gemelos, isquiotibiales y abdominales. Se atribuyen a unos potenciales nerviosos originados en la fibra nerviosa motora en el trayecto intramuscular y se asocian a deshidratación y falta de sodio.

 

Las contracturas musculares es una contracción duradera o permanente de un músculo o grupo muscular. Es frecuente que aparezca después de un esfuerzo o mala postura. Se caracteriza por una tensión en la zona, dolor y alteración del funcionamiento normal del músculo.

Las causas de las contracturas son:

-El mantenimiento de una postura inadecuada.

-Al hacer un esfuerzo.

-Deshidratación, falta de magnesio y potasio.

-El estrés emocional puede causar rigidez cervical y tensión muscular.

Es la lesión del músculo más frecuente y la causa principal de consulta al fisioterapeuta.

Él es el especialista sanitario del músculo. Te ayudará a descubrir de qué tipo de contractura se trata y cuál es el mejor método de tratamiento para aliviar el dolor y llegar a la recuperación.

 

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

Marina-fisioterapeuta-trainerclub

Creados para el movimiento

El movimiento es vida y así ha sido desde hace millones de años. De hecho, el movimiento ha ayudado a preservar la vida en el planeta.

 

Nuestros antepasados necesitaban recorrer muchos kilómetros para encontrar alimentos y tenían que emigrar constantemente para sobrevivir. Pero en la época moderna nos hemos movido cada vez menos dando lugar a más enfermedades.

 

Fuimos diseñados para el movimiento. Cada célula de nuestro cuerpo debe moverse para llevar a cabo sus funciones y conservar la vida. Nuestro cuerpo sufre con la falta de movimiento, es algo antinatural.

 

Diariamente realizamos miles de movimientos en nuestras actividades, pero ¿alguna vez has pensado sobre la importancia del movimiento? El ser humano ha sido diseñado para moverse, moverse para satisfacer las necesidades de la vida y si analizamos nuestro cuerpo, entenderemos que no estamos hechos para estar quietos pues todas las partes de nuestro cuerpo intervienen en el movimiento.

 

El esqueleto está formado por huesos y articulaciones necesarios para desplazarnos.

 

Huesos y articulaciones: las articulaciones son la unión de 2 huesos o más y tienen la función de hacer posible el movimiento. Si nuestro brazo estuviese unido de forma fija al antebrazo, ¿cómo podríamos llevarnos algo a la boca? Y esto es solo una actividad.

 

Músculos: los huesos y articulaciones no pueden generar movimiento por sí solos, deben tener un componente motor que con su acción produzca movimiento: los músculos.

 

El Sistema Nervioso: es el encargado de avisar al músculo de que debe contraerse. Los nervios transmiten la información desde nuestro cerebro a todas las partes de nuestro cuerpo.

 

El ser humano está diseñado por un proceso de muchos millones de años para moverse. Siempre lo hemos hecho. Hasta hace unos años que nos hemos sentado en una silla…

 

Marina-fisioterapeuta-trainerclub

 

ACNÉ Y ALIMENTACIÓN (1ª PARTE – ALIMENTOS QUE INFLUYEN EN LA APARICIÓN DEL ACNÉ)

Durante mucho tiempo, los dermatólogos han negado rotundamente la vinculación entre la dieta y el acné, sin embargo, hoy día existen razones científicamente plausibles para creer que la nutrición puede afectar al acné.

En este artículo vamos a analizar los alimentos que, hasta el momento, se han vinculado con la aparición de esta afección de la piel.

 

¿QUÉ PRODUCE EL ACNÉ?

El acné es una condición inflamatoria crónica de la piel, que se caracteriza por la formación de comedones, pápulas, pústulas, nódulos y cicatrices. Estas lesiones se suelen localizar en el rostro y en los hombros, aunque pueden extenderse a otras partes del cuerpo.

En dermatología, generalmente se acepta que los principales factores causantes del acné son:

  • El exceso de sebo como consecuencia de una acción hormonal (hiperseborrea).
  • La proliferación acelerada de las células de la piel (hiperqueratinización).
  • Las bacterias. A causa del exceso de sebo y de la hiperqueratinización se crea un ambiente que favorece la proliferación de algunas bacterias integrantes de la flora cutánea.

 

LÁCTEOS

Los lácteos son, probablemente, el grupo de alimentos que más se ha estudiado en relación con el acné. Numerosos estudios han encontrado una relación positiva entre el consumo de lácteos y la incidencia de esta patología en los Estados Unidos:

  • En un cuestionario de frecuencia de alimentos que involucró a 47.355 jóvenes de secundaria, se encontró una asociación positiva entre la ingesta de lácteos y el acné. La relación fue más fuerte para la leche desnatada, seguida de la leche entera y otros productos lácteos como queso cotagge. (1)
  • Un estudio prospectivo de cohortes que siguió durante 4 años a un grupo de 4.273 adolescentes, encontró también una asociación positiva entre la leche desnatada y el acné a través de un cuestionario de alimentos. (2)
  • Otro cuestionario longitudinal en el que participaron 6.094 chicas adolescentes, encontró una asociación positiva entre el acné y el consumo de leche tanto entera como baja en grasa y desnatada. (3)

Más recientemente, se han publicado otros estudios realizados fuera de Estados Unidos:

  • En un estudio de casos y controles en el que participaron 88 pacientes de Malasia (la mitad de los cuales tenían acné), se les solicitó a los participantes que registraran sus alimentos durante 3 días seguidos. Los investigadores encontraron una relación entre la mayor ingesta de lácteos y el acné, en particular leche y helado. (4)
  • Otro estudio de casos y controles realizado en Italia con 563 pacientes entre 11 y 24 años (205 con acné moderado o severo, y 358 con acné leve o nulo), encontró también una asociación entre la mayor ingesta de lácteos y la aparición de acné. La asociación fue más fuerte para la leche desnatada.

Existen varias hipótesis sobre por qué los lácteos producen acné:

  1. Por un lado, está la hipótesis de que la leche contiene componentes hormonales en cantidades suficientes para producir efectos en las hormonas endógenas de los consumidores. Como ya vimos en el artículo sobre la leche, esta contiene hormonas y moléculas bioactivas tales como precursores de andrógenos, algunos de los cuales han sido relacionados con la comedogénesis.

Esta hipótesis ha sido puesta en entredicho debido a que, la mayoría de los estudios muestran una correlación más fuerte con la leche desnatada que con la entera. Sin embargo, la mayoría de las hormonas presentes en la leche, se encuentran en la parte grasa de la misma.

  1. Otra hipótesis se apoya en que la leche produce un aumento en la insulina y el factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1). Estos han sido relacionados con el acné dado que aumentan la producción de sebo y la proliferación de queratinocitos, es decir, aceleran el crecimiento de las células de la piel, favoreciendo su acumulación. (7, 8, 9, 10)

De acuerdo con estas hipótesis, en 2009, un artículo publicado en la revista Dermato-Endocrinology, sugería que “la producción de sebo puede estar influenciada por andrógenos y mediadores hormonales, como la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG) y el factor de crecimiento insulínico tipo I (IGF-I), todos los cuales pueden estar influenciados por factores dietéticos”. (6)

 

ALIMENTOS CON ALTA CARGA GLÚCÉMICA

Se ha observado que el acné es una patología con unas tasas de incidencia considerablemente más bajas en las sociedades no occidentales, motivo por el cual, la “dieta occidental” también se ha investigado como una posible causa de acné. (12)

Normalmente, la dieta occidental se corresponde a una dieta de alta carga glucémica, y precisamente la insulina y el índice glucémico alto, son quizás los dos factores más asociados científica y clínicamente con el acné.

¿Por qué?

De forma simplificada, esto se debe a que los alimentos con mayor carga glucémica tienen un mayor impacto en los niveles de azúcar en sangre. Mayores niveles de glucosa en sangre, requieren que el cuerpo produzca más insulina y esta, está relacionada con una mayor actividad de los sebocitos, es decir, mayor producción de grasa…¿recordáis? Uno de los 3 principales factores causantes del acné, el exceso de sebo. Por lo tanto, evitar alimentos con altas cargas glucémicas debería reducir los niveles de insulina y disminuir el acné:

  • Un estudio que incluyó a 31 participantes masculinos con acné entre 15 y 25 años, encontró que una dieta con un bajo índice glucémico redujo el recuento total de acné en un 59% después de 12 semanas. (14)
  • Un estudio realizado con 43 participantes masculinos con acné, encontró que tras 12 semanas con una dieta de baja carga glucémica, el recuento total de lesiones de acné había disminuido más en el grupo experimental en comparación con el grupo control. (16)

Los estudios realizados encontraron que la dieta de baja carga glucémica aumentó la sensibilidad a la insulina, provocando que el organismo no necesitase generar más insulina para mantener los niveles de glucosa bajo control.

Por otra parte, en los participantes de los estudios se encontraron también niveles más bajos de andrógenos, una hormona sexual masculina que se relaciona con la producción de sebo y la formación de comedones.

Por último, se encontró que la dieta de baja carga glucémica también aumentó los niveles de SHBG, una proteína reguladora de las hormonas sexuales.

 

ALIMENTOS RICOS EN OMEGA 6

Otro aspecto diferenciador de las dietas occidentales frente a las de las poblaciones no industrializadas, es la relación de ácidos grasos omega-6 a omega-3, siendo en una dieta occidental típica de 10:1 – 20:1 frente a la relación 3:1 – 2:1 de las dietas no occidentales.

Los ácidos grasos omega 3 y 6 son grasas esenciales que nuestro organismo no puede sintetizar por sí mismo, por lo que debe obtenerlos a través de la alimentación. Ambos tipos de ácidos grasos tienen importantes funciones en la salud de las células. Sin embargo, cuando el omega 6 se consume en exceso, como sucede generalmente hoy día en las dietas occidentalizadas, este tipo de ácido graso tiene efectos proinflamatorios y se ha relacionado con el desarrollo de acné inflamatorio. (17)

Por otro lado, la ingesta de altos niveles de ácidos grasos omega-3 se asocia con una disminución de los factores inflamatorios. De hecho, los estudios han demostrado que una proporción de omega 6 a omega 3 de 2-4:1 es beneficiosa para muchas enfermedades como artritis reumatoide, asma, cáncer colorrectal, etc. (18, 19, 20)

 

COCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

Hasta la fecha, las investigaciones no pueden probar que la dieta sea la causa del acné, sin embargo, si que se ha demostrado que la alimentación puede influir, en mayor o menor medida, en los principales factores causantes del mismo: el exceso de sebo, las hormonas y la hiperproliferación de las células de la piel.

Es difícil cuantificar hasta que punto se puede mejorar esta condición mediante una intervención dietética, sin embargo, merece la pena seguir ciertas recomendaciones alimenticias que no suponen ningún riesgo para la salud, sino que por el contrario, tienen probados beneficios y pueden resultar favorables en la mejora de esta patología, como son:

  • Reducir la ingesta de azúcares y cereales procesados como dulces, zumos comerciales, pastas, panes, cereales refinados y otros derivados por su impacto sobre la insulina.
  • Priorizar la ingesta de vegetales, frutas frescas, legumbres y cereales integrales de alta densidad nutricional.
  • Aumentar la ingesta de alimentos naturalmente ricos en omega 3 como son pescados grasos (caballa, salmón, atún, sardinas, anchoas, trucha…), nueces, semillas de chía y lino, etc.
  • Limitar la ingesta de alimentos procesados elaborados con grasas vegetales ricas en omega 6 como fritos, snacks salados, precocinados…

Más adelante, analizaremos ciertos nutrientes que han demostrado tener efectos beneficiosos en la mejora del acné y cómo incluirlos en nuestra alimentación.

Thais-dietista-trainerclub

 

 

 

 

Thais Aranda

Dietista

 

BIBLIOGRAFÍA:

  1. High school dietary dairy intake and teenage acne. Clement A. Adebamowo, Donna Spiegelman, F. William Danby, A. Lindsay Frazier, Walter C. Willett, Michelle D. Holmes. J Am Acad Dermatol. 2005 Feb; 52(2): 207–214. doi: 10.1016/j.jaad.2004.08.007
  2. Milk consumption and acne in teenaged boys. Clement A. Adebamowo, Donna Spiegelman, Catherine S. Berkey, F. William Danby, Helaine H. Rockett, Graham A. Colditz, Walter C. Willett, Michelle D. Holmes. J Am Acad Dermatol. 2008 May; 58(5): 787–793. Published online 2008 Jan 14. doi: 10.1016/j.jaad.2007.08.049
  3. Milk consumption and acne in adolescent girls. Clement A. Adebamowo, Donna Spiegelman, Catherine S. Berkey, F. William Danby, Helaine H. Rockett, Graham A. Colditz, Walter C. Willett, Michelle D. Holmes. Dermatol Online J. 2006 May 30; 12(4): 1. Published online 2006 May 30.
  4. High glycemic load diet, milk and ice cream consumption are related to acne vulgaris in Malaysian young adults: a case control study. Noor Hasnani Ismail, Zahara Abdul Manaf, Noor Zalmy Azizan. BMC Dermatol. 2012; 12: 13. Published online 2012 Aug 16. doi: 10.1186/1471-5945-12-13
  5. Family history, body mass index, selected dietary factors, menstrual history, and risk of moderate to severe acne in adolescents and young adults. Anna Di Landro, Simone Cazzaniga, Fabio Parazzini, Vito Ingordo, Francesco Cusano, Laura Atzori, Francesco Tripodi Cutrì, Maria Letizia Musumeci, Cornelia Zinetti, Enrico Pezzarossa, et al. J Am Acad Dermatol. 2012 Dec; 67(6): 1129–1135. Published online 2012 Mar 3. doi: 10.1016/j.jaad.2012.02.018
  6. The relationship of diet and acne: A review. Apostolos Pappas. Dermatoendocrinol. 2009 Sep-Oct; 1(5): 262–267.
  7. The human sebocyte culture model provides new insights into development and management of seborrhoea and acne. C. C. Zouboulis, L. Xia, H. Akamatsu, H. Seltmann, M. Fritsch, S. Hornemann, R. Rühl, W. Chen, H. Nau, C. E. Orfanos. Dermatology. 1998; 196(1): 21–31.
  8. Insulin-like growth factor-1 induces lipid production in human SEB-1 sebocytes via sterol response element-binding protein-1. Terry M. Smith, Zhaoyuan Cong, Kathryn L. Gilliland, Gary A. Clawson, Diane M. Thiboutot. J Invest Dermatol. 2006 Jun; 126(6): 1226–1232. doi: 10.1038/sj.jid.5700278
  9. Correlation between serum levels of insulin-like growth factor 1, dehydroepiandrosterone sulfate, and dihydrotestosterone and acne lesion counts in adult women. Mark Cappel, David Mauger, Diane Thiboutot. Arch Dermatol. 2005 Mar; 141(3): 333–338. doi: 10.1001/archderm.141.3.333
  10. Role of insulin, insulin-like growth factor-1, hyperglycaemic food and milk consumption in the pathogenesis of acne vulgaris. Bodo C. Melnik, Gerd Schmitz. Exp Dermatol. 2009 Oct; 18(10): 833–841. Published online 2009 Aug 25. doi: 10.1111/j.1600-0625.2009.00924.x
  11. Evidence for acne-promoting effects of milk and other insulinotropic dairy products. Bodo C. Melnik. Nestle Nutr Workshop Ser Pediatr Program. 2011; 67: 131–145. Published online 2011 Feb 16. doi: 10.1159/000325580
  12. Acne vulgaris: a disease of Western civilization. Loren Cordain, Staffan Lindeberg, Magdalena Hurtado, Kim Hill, S. Boyd Eaton, Jennie Brand-Miller. Arch Dermatol. 2002 Dec; 138(12): 1584–1590.
  13. A low-glycemic-load diet improves symptoms in acne vulgaris patients: a randomized controlled trial. Robyn N. Smith, Neil J. Mann, Anna Braue, Henna Mäkeläinen, George A. Varigos. Am J Clin Nutr. 2007 Jul; 86(1): 107–115.

HERNIA DISCAL LUMBAR: ¿tratamiento fisioterápico o tratamiento quirúrgico?

La hernia discal lumbar pertenece al conjunto de patologías de la columna vertebral, un mal endémico que afecta al 80% de la población en general a lo largo de su vida; y donde el 35 % de estos pacientes desarrollarán un dolor lumbociático (1).

Múltiples son los factores que aumenta la probabilidad de sufrir una hernia discal, como así diversa es la sintomatología. Por ejemplo, las malas posiciones y hábitos adoptados a lo largo del día: estar excesivas horas sentado, agacharse o inclinarse sin flexionar las rodillas, realizar repetidos movimientos de rotación de tronco (cadena de montaje), trabajos donde se requiere levantar objetos pesados y adoptar posturas fatales (flexión de tronco + rotación de tronco + inclinación hacia un lado del tronco), y la exposición repetida a vibraciones (3).

El paciente que acude a consulta con un diagnóstico médico de hernia discal lumbar, suele seguir un tratamiento conservador al comienzo de la patología.  Dicho tratamiento está formado por:

 

  • Tratamientofarmacológico. Compuesto por relajantes musculares, antiinflamatorios y analgésicos no estiroideos (2).
  • Reposo. Se recomienda al paciente un reposo relativo y la abolición de actividades intensas que puedan aumentar la sintomatología.
  • Órtesis. Como las fajas lumbares que ayudan a distribuir la tensión del peso del torso y a evitar el crecimiento de la hernia discal.
  • Fisioterapia. Parte fundamental del tratamiento conservador, ayuda a disminuir la sintomatología y evita el posible avance de la hernia discal, o la aparición de una nueva. Numerosas son las técnicas usadas para disminuir la clínica del paciente:
  • Terapia manual.
  • Cinesiterapia e hidrocinesiterapia.
  • Vendaje neuromuscular.
  • Técnicas de neurodinamia.
  • Ejercicio físico personalizado.

Si por desgracia la sintomatología no se reduce con el tratamiento conservador, existen más opciones para el tratamiento de una hernia discal:

  • Ozonoterapia. Se ha mostrado como una técnica alternativa y efectiva para el tratamiento de las hernias discales lumbares, así lo muestra el estudio de Calunga Fernández J.L et al, en él se muestra mejoría de la sintomatología y de las pruebas de imagen.
  • Tratamiento quirúrgico. Si no se detiene la sintomatología del paciente con ninguna técnica o tratamiento anterior, e incluso se agrava aún más, se recurre a este último recurso. Los factores a tener en cuenta para recurrir ella son:
  • Fallo del tratamiento conservador.
  • Lumbociática recurrente que impide realizar vida habitual.
  • Hernia discal en un canal estenótico.
  • Recurrencia de déficit neurológico.
  • Dolor extremo.
  • Síndrome de cola de caballo.
  • Déficit motor progresivo.

 

Sin embargo, la tendencia en los últimos años ha sido recurrir a la cirugía de forma temprana, aun no habiendo evidencia científica que defienda su uso en vez del tratamiento conservador, como se observa en el estudio de Robaina-Padrón J.F.

Dicho estudio revela que se realizan y se han realizado operaciones quirúrgicas para el tratamiento de hernias discales lumbares, usando instrumentalización, sin que exista a día de hoy evidencia científica que respalde su uso (4). El estudio de Robaina-Padrón, sugiere una fuerte correlación entre los autores de los artículos en las revistas, las presentaciones en congresos y las empresas fabricantes de material. Afirma que existe un conflicto de interés ya que dichas empresas remuneran económicamente a los autores, dicha afirmación se encuentra en el estudio de Shah et al (5).

¿Se puede evitar la cirugía?

La evidencia científica actual dice que sí, McCulloch et al encontraron en su estudio que más del 90% de los pacientes con hernia discal lumbar mejoraron con el tratamiento conservador, mientras que solo el 2-4% precisaron cirugía.

Cuando se revisa la literatura actual publicada sobre los criterios quirúrgicos de la hernia discal lumbar y sus resultados, surgen gran cantidad de controversias, preguntas y preocupaciones. Por ejemplo, ¿se debe someter a un paciente al riesgo quirúrgico, si evolutivamente se encontrarán iguales resultados que en los que no han sido operados?

Hay muchos estudios que han venido a confirmar que no hay que operar siempre, pues dicen que después de cinco años, entre una hernia operada o una hernia no operada el resultado es muy similar y para obtener un resultado similar, pues es mejor no operarse.

Los problemas actuales más importantes son: cuándo operar, a cuál paciente y qué técnica utilizar. En los pacientes jóvenes se debe aplicar preferentemente las técnicas de mínimo acceso, cuando la hernia discal no presenta lesiones asociadas.

Los factores que se tienen en cuenta a la hora de evitar la intervención quirúrgica y que son tendencia mundial son:

  • Alto porcentaje de evoluciones fallidas, más del 30%.
  • Complicaciones asociadas a la cirugía.
  • Los malos resultados obtenidos en pacientes reintervenidos principalmente por fibrosis.
  • Aparición de nuevos medicamentos y más potentes en el mercado.
  • Desarrollo, auge y mayor investigación en el mundo fisioterápico.
  • Demostración de la desaparición de la hernia discal de forma espontánea.

Publicaciones nacionales e internacionales cuestionan los resultados y las indicaciones de la cirugía instrumentada en patologías degenerativas de la columna lumbar. La International Association for the Study of Pain publicó dos artículos donde se evidencia que el ejercicio dirigido y los tratamientos cognitivos obtienen mejores resultados que la instrumentalización vertebral en las hernias discales lumbares (6,7).

Conclusión

Según la evidencia científica actual el tratamiento conservador, donde está incluida la fisioterapia, es efectivo e indicado en primera instancia para esta patología. Si la sintomatología no se reduce y el resto de tratamientos se han agotado, se precisa el uso de cirugía.

Rocío Haro

Fisioterapeuta

Colegiada nº 7736

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA:

  1. Savitz MH. Lumbar disc disease: controversies in Neurosurgery. M Sinai J Med 199158(2):95-6.
  2. García de Frutos A, Esteban Navarro P.L, Poggio Cano D, García Ramiro S. Hernia discal lumbar. LMH. 2005; LXIX (1575): 607-12.
  3. Johnson MG, Errico TJ. Hernia de los discos lumbares. OKU Actualizaciones en cirugía ortopédica y Traumatología. Columna 2. Barcelona: Ars Médica; 2003. p. 353-63.
  4.  Lieberman, I.: Disc bulge bubble: Spine economics 101. Spine Journal 2004; 4: 609-613. 20. Muto, M., Andreula, C., Leonardi, M.: Treatment of herniated lumbar disc by intradiscal and intraforaminal oxigen-ozone inyection. Journal of Neuroradiology 2004; 31: 183-189.
  5. Shah, R.: Industry support and correlation to study outcome for papers published in Spine. Spine 2005; 30: 1099-1104.
  6. Brox, J., Reikeras, O., Nygaard, O., et al.: Lumbar instrumented fusion campared with cognitive intervention and exersices in patients with chronic back pain after previous surgery fos disc herniation: A prospective randomized controlled study. Pain 2006; 122: 145-155.
  7. Polomano, R., Marcotte, P., Farrar, J.: Spinal fusion and cognitive intervention? In search of the answers. Pain 2006; 122: 4-5.

LA DIETA OKINAWA

LA DIETA DE OKINAWA

 

Conocer otras formas de alimentación diferentes de la convencional, nos puede abrir interesantes posibilidades, hacer nuestra dieta más variada y nutritiva y descubrir nuevos alimentos y recetas que nos permitan salir de la monotonía. En este caso, os queremos mostrar una dieta muy peculiar, proveniente de una región de Japón llamada Okinawa, pero antes de explicaros en qué consiste, vamos a ver porqué esta dieta merece especial atención.

EL ESTUDIO DE LA LONGEVIDAD:

Okinawa es una isla de Japón que presenta una de las tasas de mortalidad más bajas del mundo. Entre los habitantes de esta isla, existe un número inusual de centenarios, que sorprendentemente, presentan un estado de salud extraordinariamente bueno a pesar de su avanzada edad.

En general, las tasas de prevalencia de cáncer, demencia y enfermedades cardiovasculares de los habitantes de Okinawa son muy inferiores a las del resto del mundo.

 

En 1975, un grupo de investigadores dirigido por el Dr. Makoto Suzuki, comenzó un estudio financiado por el Ministerio de Salud de Japón con el objetivo de descubrir los factores responsables de la extraordinaria longevidad de los habitantes de la isla.

Después de examinar a más de 900 centenarios y numerosos ancianos de setenta, ochenta y noventa años de Okinawa, descubrieron que existían tanto factores genéticos, como no genéticos, que influían en este fenómeno. Entre los factores no genéticos, destacan los hábitos alimenticios, la actividad física y los aspectos psicológicos y sociales.

En este artículo vamos a conocer las peculiaridades de la alimentación de Okinawa y cómo ésta influye en la extraordinaria longevidad de sus habitantes.

LA ALIMENTACIÓN EN OKINAWA:

Existen dos factores claves en la alimentación: qué comemos y cómo lo comemos. Aunque en nuestra cultura estamos acostumbrados a dar únicamente importancia a los alimentos en sí, el cómo ingerimos esos alimentos, también tiene una importante influencia en nuestra salud: la forma de prepararlos, el tiempo que nos tomamos en ingerirlos, incluso nuestro estado mental cuando realizamos dicha ingesta son importantes.

En Okinawa, destacan tres aspectos en este sentido:

“HARA HACHI BU”:

Esta expresión (“Hara Hachi Bu”), representa la filosofía de los japoneses a la hora de comer, significa parar de comer antes de sentirse lleno, o comer hasta sentirse lleno sólo al 80%.

Los Okinawenses consideran que no comer hasta estar lleno es la mejor forma de mantenerse saludables y en su peso. Para lograr esto, comen lentamente, masticando bien los alimentos, y prestando atención al momento de la comida, pudiendo observar de esta forma, cuándo están lo suficientemente llenos.

En nuestra sociedad, cada vez es más común comer frente al televisor, mientras se usa el teléfono móvil o haciendo otras tareas a la vez. Esto nos lleva en muchas ocasiones a comer más de lo necesario, comiendo simplemente hasta acabar todo el plato, sin detenernos a observar cuándo estamos realmente saciados.

La ciencia explica cómo esta filosofía a la hora de comer, puede beneficiar nuestra salud mediante la teoría de los radicales libres. Esta teoría postula que el daño de los radicales libres, generado principalmente por el metabolismo de los alimentos, daña las moléculas vitales del cuerpo (tejido, ADN, etc.). Este daño se acumula con el tiempo hasta que, como un coche viejo, nos derrumbamos. Es por ello que se considera que la restricción calórica, es decir, la limitación de la ingesta energética, puede prolongar la esperanza de vida.

Diversos estudios demuestran como la restricción calórica reduce el colesterol, la glucosa en ayuno y la presión sanguínea. Algunos consideran esto como un biomarcador del envejecimiento, puesto que existe una correlación entre estos marcadores y el riesgo de enfermedades asociadas al envejecimiento.

No obstante, aunque el estudio de los habitantes de Okinawa muestra que estos presentan unos niveles de radicales libres en la sangre más bajos de lo habitual, aún se desconoce si esto es debido a la restricción calórica que mantienen durante la gran parte de su vida o a factores genéticos.

 

 

“KUTEN GWA”:

Significa comer en pequeñas porciones. La costumbre de los habitantes de Okinawa es comer varios platos variados, con pequeñas cantidades de alimentos y llenos de colorido.

Para ello utilizan siempre alimentos frescos y prefieren preparaciones suaves que permitan preservar sus nutrientes.

Esta costumbre proporciona una alimentación con un variado aporte de nutrientes en cada comida.

 

“NUCHI GUSUI”:

Quiere decir comer pensando que los alimentos tienen propiedades curativas. De este modo, los Okinawenses comen con conciencia de cada alimento que consumen, para nutrir cada célula de su cuerpo y no solo para satisfacer su paladar o estómago.

La cultura de Okinawa mantiene viva esta costumbre respetando una serie de requisitos a la hora de elegir su comida: que sea natural, que sea local, y que sea de temporada. De esta forma, consideran que podrán aprovechar todas sus propiedades curativas.

 

 

 

 

 

LA DIETA:

Traditional Okinawan diet food pyramid

 

El estudio realizado por el Dr. Mokoto Suzuki y los hermanos Craig y Bradley Wilcox, dio lugar al libro “The Okinawa Diet Plan”, un libro donde daban las claves de la alimentación de los habitantes de Okinawa.

Vamos a ver, analizando cada grupo de alimentos, qué comen los okinawenses:

 

  1. LEGUMBRES Y CEREALES:

Los principales cereales que consumen son: arroz integral, arroz blanco, fideos de soba (alforfón o trigo sarraceno), fideos de arroz y seitán (gluten de trigo).

A excepción del seitán, los cereales que consumen en su mayoría los okinawenses tienen una característica común: son libres de gluten.

Respecto a las legumbres destacan el tofu, miso y salsa de soja. Esta última en pequeñas cantidades.

Una característica muy destacable de su alimentación es que consumen derivados de la soja diariamente. En concreto, los okinawenses consumen más tofu que cualquier otra cultura en el mundo, incluso más que en el resto de países asiáticos.

Uno de los aspectos estudiados por el Dr. Suzuki y su equipo, ha sido el del envejecimiento de la mujer en Okinawa, ya que estas, tienden a experimentar la menopausia de una forma natural y con menos complicaciones de las habituales. En el estudio de Okinawa, se relaciona este aspecto con las grandes cantidades de estrógenos vegetales (flavonoides y lignanos) que se consumen en esta isla, tanto a través de la soja como del lino y otros granos y vegetales.

 

 

 

  1. VEGETALES:

Son el grupo de alimentos más consumido en la dieta, tanto en crudo, como cocinados de diferentes formas. Destaca el gran consumo de batatas moradas (ube) que se da en la isla. Este tipo de batata, es conocida por su altísimo contenido en antioxidantes.

También consumen mucho Goya, una especie de pepinos amargos a los que se les atribuye propiedades reguladoras del azúcar en sangre.

Otros vegetales muy consumidos son: raíz de taro, hechima (una especie de pepino tropical), okra, zanahorias de Okinawa (largas y de color amarillo claro), ajo, tomate, handama (una verdura frondosa con hojas verdes y moradas), shima rakkyo (similar a una chalota), cebollas y hojas de ensalada.

Además, destaca su alto consumo de algas, especialmente Kombu y mozuku. Una peculiaridad del alga kombu es que posee un alto contenido en yodo.

 

  1. FRUTAS:

Las frutas son consumidas a diario, entre 2 y 4 piezas diarias, locales y de temporada.

Las más consumidas son:

  • Piña de bogor.
  • Shikwasa, también llamado mandarina de Taiwan. Se trata de un cítrico muy popular rico en nobiletina, un flavonoide con interesantes propiedades para la salud debido a sus propiedades antiinflamatorias.
  • Mango.
  • Papaya
  • Maracuyá.
  • Guayaba
  • Un fruto que destaca por ser una de las fuentes más ricas de vitamina C.

 

  1. CARNE Y PESCADO:

La dieta tradicional de los Okinawenses es en un 98% vegetariana, ya que, aunque consumían alimentos de origen animal, fundamentalmente pescado, utilizaban porciones muy pequeñas de los mismos.

La carne es reservada para ocasiones especiales y no se consume en la dieta diaria habitual. El tipo de carne que se consume es principalmente la de cerdo, utilizando todas las partes del animal, incluidos los órganos internos. Consumir carne de ternera es una tendencia nueva en la isla.

Respecto al pescado, el gurukun, el atún y el mero se consumen en la actualidad con más frecuencia, aunque en la cocina tradicional de Okinawa se usaban cantidades muy pequeñas de pescado (menos de la mitad de una porción por día).

 

  1. LACTEOS Y HUEVOS:

Los lácteos no se consumen en la dieta tradicional de Okinawa, en la que la principal fuente de calcio son los vegetales. Los huevos por su parte, tienen una representación de menos del 1% del total calórico de la dieta.

 

PIRÁMIDE DE DENSIDAD CALÓRICA:

Acorde con la filosofía de los japoneses a la hora de comer, la Dieta de Okinawa presenta una pirámide de alimentación basada en la densidad calórica de los alimentos, de forma que los alimentos se presentan según el número de calorías por gramo que proporcionan. De este modo, se dividen en pesos pluma, ligeros, medios o pesos pesados.

Esta forma de alimentación permite comer en abundancia, sin consumir muchas calorías.

 

Thais Aranda

Dietista

Thais-dietista-trainerclub

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

www.okicent.org

www.okinawa-diet.com

The Okinawa Diet Plan’s Food List and Menu Recipes Are Wrong

Willcox, DC, Willcox, BJ, Todoriki, H. et al. Biogerontology (2006) 7: 173. doi.org/10.1007/s10522-006-9008-z

Han X, Ren J. Caloric restriction and heart function: is there a sensible link? Acta Pharmacologica Sinica. 2010;31(9):1111-1117. doi:10.1038/aps.2010.146.

A comparison of hip fracture incidence among native Japanese, Japanese Americans, and American Caucasians. P. D. Ross, H. Norimatsu, J. W. Davis, K. Yano, R. D. Wasnich, S. Fujiwara, Y. Hosoda, L. J. Melton, 3rd. Am J Epidemiol. 1991 Apr 15; 133(8): 801–809.

Okinawa, la filosofía de la salud…

Willcox DC, Scapagnini G, Willcox BJ. Healthy aging diets other than the Mediterranean: A Focus on the Okinawan Diet. Mechanisms of ageing and development. 2014;136-137:148-162. doi:10.1016/j.mad.2014.01.002.

Willcox BJ, Willcox DC. Caloric Restriction, CR Mimetics, and Healthy Aging in Okinawa: Controversies and Clinical Implications. Current opinion in clinical nutrition and metabolic care. 2014;17(1):51-58. doi:10.1097/MCO.0000000000000019.

CONTACTA CON NOSOTROS

Información importante sobre Cookies:

Este sitio web utiliza cookies propias para ofrecer un mejor servicio. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Encontrará más información en nuestra Política de Cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies