La Natación también lesiona

La natación es un deporte muy recomendado por diferentes profesionales. Puede ser beneficioso para la rehabilitación de muchas lesiones por su trabajo muscular con reducción de cargas debido al efecto de estar sumergido, pero tanto la natación amateur sin buena técnica como la de competición tiene unas consecuencias en las que es conveniente tener en cuenta la fisioterapia como prevención.

La natación es un deporte duro que requiere mucho recorrido de entrenamiento y un gran número de sesiones semanales, lo que lleva a lesiones cuando el nadador sobrepasa su umbral de resistencia muscular o mantiene un defecto técnico de forma continuada que conlleve un sufrimiento articular mantenido. Las patologías más frecuente que vemos en las consultas de fisioterapia en pacientes nadadores son:

 

  1. Hombro del nadador:

Debido a un continuo esfuerzo en todos los estilos de natación. El esfuerzo de arrastre y empuje en rangos máxima de flexión y abducción del hombro puede llevar a una inestabilidad clínica de la articulación. La inestabilidad es causada por los elementos activos y pasivos del hombro, como los ligamentos o los músculos del manguito rotador. La incapacidad de estos elementos puede llevar a lesiones más complejas como luxaciones o subluxaciones repetidas y dañar las estructuras del complejo articular del hombro.

 

  1. Cervicalgias:

La repetida rotación de la cabeza o su extensión forzada a la hora de tomar aire cuando nadamos, puede provocar dolor cervical en los nadadores, especialmente cuando no realizan la técnica correctamente o tienen ,por ejemplo, una falta de movilidad en las vértebras dorsales altas y ésta ocasiona una hipermovilidad cervical.

 

  1. Disfunciones lumbares:

La zona lumbar es una zona que suele provocar dolor en todas las personas de forma general, pero de forma especial, en los nadadores, los problemas lumbares pueden deberse al acortamiento de los músculos extensores lumbares, que conllevan a la retracción de los mismos, un sobreesfuerzo de la musculatura glútea que active los puntos gatillo y menos frecuente, en caso de los nadadores, una inestabilidad lumbo-pélvica.

 

  1. Rodilla del bracista:

La rodilla no es una de las partes que más sufre en la natación, salvo en el estilo de braza. En este estilo, la patada conlleva una rotación externa de la tibia con respecto al fémur y un empuje desde los pies del agua. Esto puede provocar un bostezo articular que termine dañando el compartimento interno de la rodilla con sus respectivos elementos.

 

Además, en la recuperación de lesiones musculares, la resistencia que ofrece el agua es demasiado fuerte para ciertos músculos si se hace en el momento inadecuado.

 

Son muchas las lesiones que el deporte competitivo puede acarrear, pero siempre es más sano y mejor que no practicar ninguno. Una buena técnica y un buen entrenamiento es esencial para prevenir las lesiones en la natación. Y si añadimos el consejo de un/a fisioterapeuta puede asegurarte una práctica competitiva o lúdica con menos riesgos. Si ya es tarde y la lesión está instaurada ponte en manos de un fisioterapeuta. ¡Él te podrá ayudar!

 

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

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SDRC. Síndrome doloroso regional complejo

¿Qué es el Síndrome Doloroso Regional Complejo?

 

La Distrofia Simpático Refleja (DSR) y la Causalgia son términos antiguos que hoy reciben el nombre de Síndrome Doloroso Regional Complejo (SDRC). Son trastornos dolorosos complejos que se desarrollan como consecuencia de traumatismos que afectan a los miembros.

 

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, en 1994, lo definió como un conjunto de síntomas dolorosos que aparecen en una región después de una lesión en las zonas más distales de las extremidades superiores e inferiores. Estos síntomas son anormales y exagerados en magnitud y duración, y retrasan la evolución esperada por el incidente originario. Ocasiona un deterioro de la movilidad articular importante.

 

La principal causa del Síndrome Doloroso Regional Complejo es que el Sistema Simpático (SS) del Sistema Nervioso Vegetativo queda activado de forma anormal, produciendo sustancias que activan los nociceptores y perpetúan el dolor, a la vez que se producen trastornos vasomotores permanentes.

El Sistema Nervioso Vegetativo controla acciones involuntarias (vasos sanguíneos, músculos y glándulas) regulando procesos vitales y homeostasis.

Se divide en Sistema Simpático y Sistema Parasimpático. El Simpático nos prepara para la acción a través de respuestas hormonales: situaciones de lucha y huida, aumento de la frecuencia cardiaca, dilatación de bronquios y pupilas,  aumento de sudoración y disminución de la orina (estímulo a la glándulas suprarrenales).

El Parasimpático regula la digestión y descanso (sueño). El Parasimpático inhibe las funciones del Simpático para que haya un equilibrio entre ellos y este equilibrio falta cuando hay un SDRC porque el Simpático está activo y el Parasimpático no puede controlarlo.

 

Diagnóstico: el dolor es un síntoma clave y es quemante, espontáneo y ante estímulos que normalmente no lo causarían (alodinia). También existe sudoración excesiva, cambios en la coloración (violácea), cambios en la textura de la piel, aumento del vello, pérdida de la movilidad y respuestas emocionales alteradas.

Hace tiempo era conocido como Síndrome hombro-mano, distrofia de Sudeck, distrofia simpático-refleja, vasoespasmo traumático y dolor mantenido por el Simpático.

 

Clasificación del SDRC

            Tipo I (Distrofia Simpático Refleja):

-Síntomas después de un traumatismo o quemadura.

-Dolor espontáneo con o sin alodinia.

-Edema moderado o severo.

-Exceso de sudoración y vello.

-No existe lesión nerviosa.

Tipo II (Causalgia):

-Síntomas después de una lesión nerviosa.

-No se limitan a territorio del nervio lesionado.

-Gran edema.

-Exceso de sudoración y vello.

 

Tratamiento de fisioterapia

 

            Es un trastorno progresivo salvo que se intervenga de forma precoz. Lo ideal es prevenirlo ante cualquier situación que pueda provocarlo  (traumatismo o inmovilización prolongada).

El fisioterapeuta debe aconsejar al paciente que movilice el miembro afectado sin comprometer la integridad de la zona lesionada y su recuperación. Además el tratamiento de fisioterapia estará encaminado a reducir el edema y a detectar la posible aparición de este síndrome.

Pautas a seguir en el tratamiento:

  1. Disminución del dolor y control del edema.
  2. Aumento de la movilidad para garantizar el rango articular, el movimiento del tendón y del nervio.
  3. Mejorar el trabajo muscular.
  4. Mejorar la circulación en general.
  5. Trabajo de la sensibilidad de la zona.
  6. Educación al paciente sobre lo que debe y no debe hacer.
  7. Respetar el umbral del dolor.
  8. Integración del miembro en las actividades de la vida diaria en la medida en la que sea posible.

 

Los SDRC son relativamente frecuentes en las lesiones y cirugías de la mano y la detección temprana y el apoyo médico son fundamentales para una mejor evolución. Para ello, su fisioterapeuta le podrá ayudar.

 

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

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CAPSULITIS ADHESIVA. ¿QUÉ ES?

HOMBRO CONGELADO O CAPSULITIS ADHESIVA, ¿QUÉ ES?

La articulación del hombro es una articulación compleja debido a que tiene gran movilidad e  inestabilidad. La estabilidad articular depende de su musculatura, lo que hace que sea una articulación que presenta mucha patología.

 

El hombro congelado o capsulitis adhesiva es la patología caracterizada por la aparición de adherencias y fibrosis en la cápsula articular del hombro. La cápsula es la envoltura de tejido blando que rodea la articulación del hombro. Para que haya una buena movilidad en el hombro es necesario que  la cápsula sea flexible.

 

En la capsulitis adhesiva, la cápsula empieza a engrosarse, sobre todo, en la parte inferior. La creación de adherencias tiene un componente inflamatorio pero también autoinmune o sistémico. Las personas con trastornos de tiroides y diabetes son más propensos a sufrir hombro congelado. Además está muy relacionado con personas introvertidas y tendencia depresiva.

 

Suele ocurrir entre las edades de 45 a 60 años y es más frecuente en mujeres que en hombres. Puede ser secundaria a un traumatismo pero no es lo habitual.

 

Síntomas de la capsulitis adhesiva:

 

            Los síntomas más comunes de la capsulitis adhesiva son el dolor y la disminución de la movilidad articular. La cantidad de dolor y pérdida de movilidad depende de la etapa de la patología en que se encuentre el paciente. El fisioterapeuta debe hacer un diagnóstico diferencial tras un examen palpatorio y de movilidad para descartar sobre todo la frecuente tendinopatía del supraespinoso.

 

1ª etapa o de congelación: caracterizada por dolor intenso y disminución de la movilidad. Esta fase puede durar de 3 a 9 meses. El dolor es importante, tanto en reposo como en movimiento. El dolor se nota especificamente por la noche y puede interrumpir el sueño. Debido a que el dolor es tan grande, limita las actividades de la vida diaria.

 

2ª etapa o congelado: se caracteriza por bastante menos dolor pero con gran restricción de la movilidad. Puede durar de 3 a 6 meses. La falta de movilidad es lo más característico. El dolor se presenta con el movimiento.

 

3ª etapa o de descongelación: se caracteriza por un retorno progresivo de la movilidad normal. La duración de esta fase es variable, siendo el total de las 3 fases unos 24 meses aproximadamente. Se caracteriza por poco dolor y rango de movilidad cerca de la normalidad.

 

TRATAMIENTO DEL HOMBRO CONGELADO

 

            En el tratamiento de esta patología, la fisioterapia tiene un papel relevante. El objetivo del tratamiento dependerá de la etapa en la que se encuentre.

En la 1ª etapa, la disminución del dolor es el objetivo principal. El uso de antiinflamatorios (recomendados por su médico)  y la crioterapia puede ayudar a reducir el dolor y la inflamación. La electroterapia y terapia manual también es eficaz contra el dolor. Realizar ejercicios terapéuticos recomendados por su fisioterapeuta pueden ayudar para disminuir la pérdida de movilidad, pero el dolor intenso que sufre el paciente limitará la eficacia de estos ejercicios. Estos ejercicios deberían hacerse también en casa ya que no es suficiente hacerlo con el/la fisioterapeuta.

Durante las otras dos etapas, los estiramientos y movilizaciones del hombro son muy beneficiosos para recuperar la movilidad del hombro. Para ello, la articulación debería ser movilizada más allá del punto de resistencia y esto se traduce en que los estiramientos pueden ser dolorosos por lo que el hielo después estaría recomendado.

En determinados casos, el fisioterapeuta puede aconsejarle una manipulación bajo anestesia para que el dolor no impida ganar movilidad. Mediante una manipulación rápida y corta se consigue que la articulación se mueva dentro de su rango fisiológico bajo el efecto de la anestesia. El objetivo es romper las adherencias de la cápsula articular. Esta opción debería estar consensuada entre los profesionales implicados en el tratamiento y con el paciente.

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

marina

Contracturas musculares. Todo lo que debes saber

 

Todos nos hemos quejado alguna vez de uno o varios nudos en la espalda. Estos nudos son contracturas musculares. Se le llama nudo porque muchas veces son palpables a través de la piel como unos bultos dolorosos.

Pero, ¿qué es una contractura muscular?

Es una contracción mantenida, exagerada e involuntaria de las fibras que forman el músculo.

Puede ocurrir en cualquier músculo y, por lo general, se refiere una tensión en la zona.

En ocasiones se puede palpar a través de la piel como si fuera un bulto o zona endurecida que produce dolor local y altera el funcionamiento normal del músculo. A veces, el dolor se puede irradiar hacia otra zona, producir dolores de cabeza, mareos, hormigueos o sensación de adormecimiento en las extremidades.

¿Por qué aparecen las contracturas? Por varias causas:

* Porque el músculo esté débil y no tiene la fuerza necesaria para realizar la actividad que vayamos a realizar: esfuerzos repetitivos o puntuales, sedentarismo,…

* Por posturas repetitivas, forzadas y mantenidas por largo tiempo. Por ejemplo: sujetar el teléfono entre la oreja y el hombro, estudiar con la cabeza muy flexionada, estar mirando el móvil todo el día.

* Por estiramiento brusco de un grupo muscular, el músculo como defensa para evitar una rotura de sus fibras se contrae bruscamente.

* El frío puede provocar una contracción defensiva que mantenida en el tiempo puede producir una contractura.

* Mala alimentación e hidratación, que a lo largo produce un cúmulo de toxinas y mal funcionamiento de ciertos órganos.

* Ciertas emociones como el estrés y la ansiedad liberan una serie de elementos químicos que llevan al músculo a un estado de contracción mantenida.

 

¿Cómo se forman las contracturas musculares?

Cuando realizamos un esfuerzo físico, una serie de deshechos metabólicos se van acumulando dentro de la fibra muscular, lo que hace que la sangre no llegue de manera adecuada.

Al no haber irrigación suficiente, los deshechos de las fibras musculares no son capaces de eliminarse y, por lo tanto, cada vez es mayor el cúmulo de toxinas.

Esta acumulación irrita las terminaciones nerviosas provocando dolor localizado e irradiado y como consecuencia aumentará el tono muscular.

Este tono aumentado de manera continua es lo que llamamos contractura: el músculo estará más tenso (duro) y, por lo tanto, su capacidad de movimiento será menor.

 

¿Cómo evitar las contracturas?

* Calentando adecuadamente para preparar al músculo antes de un esfuerzo, actividad física, entrenamiento o práctica deportiva. Lo ideal es que este calentamiento y actividad física sean dirigidos por un profesional de la actividad física.

* Ir aumentando progresivamente la intensidad y cargas en los ejercicios.

* Evitar movimientos repetitivos.

* Estiramientos antes, durante y después (de diferente duración) de las actividades laborales o deportivas, para mejorar la flexibilidad muscular y facilitar la recuperación del músculo tras la actividad.

* Evitar posturas incorrectas mantenidas en el tiempo. Sería oportuno cambiar de postura y hacer estiramientos a lo largo de la jornada laboral.

 

¿Qué hago cuando ya tengo la contractura?

Cuando ya tenemos la contractura muscular no nos queda otro remedio que tratarla. Lo mejor es ir al médico o fisioterapeuta para que evalúen si el dolor es de tipo muscular ocasionado por una contractura o no.

 

Acude a un profesional especialmente si:

* La contractura impide el movimiento o las actividades de la vida diaria.

* Además del dolor sientes pinchazos o sensación de descarga eléctrica, hormigueos o adormecimiento de una extremidad ( puede indicar compromiso nervioso).

* No puedes dormir o descansar debido a la contractura.

* No cede el dolor en más de una semana.

 

El médico podrá recetar antiinflamatorios y miorelajantes con el objetivo de relajar la musculatura reduciendo la contracción, pero estos fármacos no tratan la contractura. Suelen prescribirse en casos en los que el dolor es muy fuerte.

 

Las contracturas son la principal causa de consulta en fisioterapia. El fisioterapeuta dispone de una serie de herramientas para solucionar esta disfunción. La duración del tratamiento variará según la gravedad de la contractura. Estas herramientas son:

* Calor: con efecto analgésico y relajante. Electroterapia en general.

* Inhibición muscular: relaja el músculo y disminuye el dolor.

* Estiramientos: la flexibilidad previene las contracturas y además ayuda a que desaparezcan en el tratamiento.

* Osteopatía.

* Vendaje neuromuscular.

* Tratamientos de puntos gatillo miofasciales con técnicas manuales o punción seca.

* Técnicas de liberación miofascial.

 

En conclusión, las contracturas musculares son muy frecuentes en todas las personas pero se pueden prevenir con los consejos anteriormente descritos. Siempre que sea necesario, el fisioterapeuta es el profesional más capacitado para ayudarte a solucionarlas. ¡Ponte en sus manos!

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

marina

¿ALGUNA VEZ TE HAS LEVANTADO CON EL CUELLO BLOQUEADO Y CON FUERTE DOLOR? TORTÍCOLIS A FONDO

La tortícolis o cuello doblado “Tortus collum” es una contracción muscular mantenida de los músculos del cuello. Se le llama también cervicalgia aguda y puede estar acompañada de una irritación nerviosa y de un bloqueo a nivel cervical. El músculo con mayor protagonismo es el esternocleidomastoideo, aunque también suelen afectarse el angular de la escápula y los escalenos. Estos hacen que la cabeza se incline hacia un lado y el mentón mire hacia el lado contrario.

 

Síntomas:

  • Dolor agudo e intenso con una incapacidad para poder mover en todas las direcciones la cabeza.
  • Cefaleas y mareos.
  • Irradiación del dolor hacia el brazo y hacia la nuca.
  • Los músculos del cuello presentan rigidez y, como consecuencia, una posición anómala de la cabeza.

Tipos de tortícolis

  • Tortícolis común: causada por movimientos bruscos o malas posturas, por ejemplo, al dormir, o por utilizar el teléfono durante tiempo prolongado. También puede ser por ansiedad o estrés, lesión traumática como latigazo cervical en un accidente de coche o tras una infección bacteriana o vírica como en la meningitis.
  • Tortícolis idiopática: sin causa conocida.
  • Tortícolis congénita: la que se presenta al nacer por una mala posición en el útero durante el crecimiento o por una lesión en la musculatura del cuello o en el riego sanguíneo del cuello.
  • Tortícolis espasmódica psicógena: crisis espasmódicas acompañadas de fuertes dolores. Está relacionada con fatiga y estrés.

En este tipo, cuando el dolor es el el lado izquierdo se puede relacionar con estrés en el estómago, producido por el trabajo y la incapacidad de desconectar de él. También se relaciona con la vesícula biliar y con disgustos o situaciones  de desbordamiento.

Cuando el dolor es en lado derecho se puede relacionar con hígado y situaciones de enfado y frustración.

 

 

Tratamiento de fisioterapia

Es el más idóneo para la tortícolis y va a depender de sus causas pero de forma general se recomienda reposo, analgésicos e incluso relajantes musculares si es muy agudo (recomendados por el médico). El fisioterapeuta utilizará las técnicas con las que  haya obtenido mejores resultados o las más idóneas para cada caso.

  • Calor local.
  • Ultrasonidos para bajar la inflamación.
  • Inhibición de la musculatura.
  • Movilizaciones pasivas.
  • Estiramientos.
  • Osteopatía para las disfunciones vertebrales.

La combinación de varias siempre obtendrá mejores resultados.

Cuando se trata de una tortícolis congénita lo que buscamos es estirar el músculo acortado mediante estiramientos y posiciones pasivas mientras son bebés o niños pequeños. Suelen tener buenos resultados si se comienza a los 3 meses de vida. La cirugía se planteará siempre que el tratamiento de fisioterapia no sea efectivo y  se realizará en edad preescolar.

La toxina botulínica es inyectada con éxito en dosis muy pequeñas en la tortícolis espasmódica para combatir las contracciones involuntarias de la musculatura del cuello. Se utiliza en adultos y niños mayores de 12 años.

 

El collarín, ¿puede ayudar a la tortícolis?

No es recomendable usar collarín en caso de tortícolis aunque hay artículos que sí lo recomiendan. El uso prolongado produce debilidad muscular y con ello un efecto perjudicial. Es cierto que el collarín brinda apoyo e inmovilidad de la cabeza. Pero para casos extremos en los que haya incapacidad para aguantar el propio peso de la cabeza. En este caso, sería recomendable acostarse boca arriba con un cojín debajo del cuello para hacerla descansar. Los collarines solo serían recomendables  en caso de tener que viajar en coche.

 

En conclusión, lo más acertado si sufre una tortícolis será ponerse en manos de un fisioterapeuta.

 

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

marina

PÁDEL Y FISIOTERAPIA. UNA ASOCIACIÓN INDISPENSABLE

El pádel es el deporte que mayor crecimiento ha tenido en la última década en países como Brasil, Argentina y España. Esta afirmación está avalada por los datos:

  • Aumento masivo de licencias federativas: incremento de 101% de licencias de jugadores en España desde 1998 hasta 2011.
  • Es el segundo deporte más practicado en Argentina (hasta 4 millones de personas lo practican).

Este gran auge puede estar debido a que es un deporte atractivo para cualquier público debido al tamaño característico de la pista, por tener una exigencia física moderada y accesible para todos.

 

Factores que influyen en la incidencia de lesiones en el pádel

            Factores extrínsecos (exposición a factores de riesgo):

  • Características fisiológicas y psicológicas.
  • Biomecánica.
  • Falta de concentración.
  • Edad.
  • Deterioro del cuerpo.
  • Historial de lesiones y recuperación inadecuada.
  • Falta de preparación física.
  • Sobreentrenamiento y fatiga.
  • Alimentación.
  • Realización de conductas de riesgo.
  • Falta de calentamiento.
  • Motivación, estrés y ansiedad.

Factores intrínsecos (predisposición del deportista):

  • Deficiencias de las condiciones ambientales.
  • Tipo y estado del pavimento deportivo.
  • Juego intenso.
  • Equipamiento.

 

Lesiones más frecuentes en el pádel

            Según un estudio epidemiológico de las lesiones en España, el pádel es el 6º deporte con mayor número de lesionados (el fútbol ocupa el primer puesto, seguido del fútbol sala, tenis, atletismo y baloncesto). Además es el 2º deporte que más porcentaje de rehabilitación necesita.

Los movimientos y desplazamientos más frecuentes en el pádel pueden indicar la forma lesiva en el pie; concretamente en la articulación del tobillo.

Hay autores que señalan que en su experiencia clínica, las 3 lesiones que más suceden en el pádel son los esguiences de tobillo (27% de las lesiones), microrrupturas de gemelos (18%) y las sesamoiditis y fascitis plantares (18%).

Más del 50% de los jugadores que se inician en el pádel afirman haber subido alguna lesión deportiva practicando este deporte.

Siguiendo estudios e investigaciones, las 9 lesiones más frecuentes en el pádel son:

  1. Esguince de tobillo: el ligamento lateral externo es el más afectado. Está formado por ligamento peroneo astragalino anterior, peroneo calcáneo y peroneo astragalino posterior. Según las estructuras dañadas existen tres grados de esguinces.
  2. Rotura de gemelo interno: se da tras realizar una arrancada o sprint inesperado y violento. El gemelo se contrae bruscamente y puede romperse parcial o totalmente.
  1. Lesiones de los ligamentos de rodilla(cruzados y laterales): es importante un diagnóstico precoz. Puede existir una distensión o una rotura parcial o total del mismo.

Los programas preventivos de rodilla se han basado en el desarrollo de habilidades motrices básicas, trabajo de fuerza compensatorio de tren inferior y ejercicios de estabilidad y propiocepción.

  1. Lumbalgias: en este deporte la columna y especialmente las lumbares se mueven continuamente en todos los planos (flexión, extensión, rotación y lateroflexión). Cuando estos movimientos ponen en demasiada tensión esta zona puede dar lugar a lesiones.

Existen estudios que muestran cómo los jugadores saludables y sin lesiones tienen fuerza simétrica en las dos direcciones de las rotaciones lumbares.

  1. Tendinopatías del manguito de los rotadores: inflamación (tendinitis) o degeneración (tendinosis) de los tendones del complejo articular del hombro.
  2. Epicondilitis/epitrocleítis: la epicondilitis es la más frecuente.

La causa principal es la acumulación de microtraumatismos y movimientos repetitivos del codo. Varios factores de riesgo son una mala técnica de golpeo, empuñadura incorrecta, punto de impacto o golpe retrasado, golpeo con el codo flexionado y un mal uso del material.

  1. Fractura de escafoides: el escafoides es un huesecillo que está en la muñeca. Soporta microtraumatismos constantes en jugadores de pádel. Si existe fractura los síntomas son: dolor intenso que persiste al apoyar la muñeca (flexión dorsal) y al movilizar hacia extensión.
  2. Lesiones oculares.
  3. Fascitis plantar.

           Ante cualquier lesión, se debe visitar a un fisioterapeuta titulado para evitar complicaciones y recuperar la lesión lo antes posible.

 

Para entender mejor estas lesiones y recuperarlas con mayor éxito, hemos estudiado los principales gestos deportivos del pádel. Ponemos como ejemplo el remate:

Remate: es uno de los golpes más importantes del pádel. En determinadas ocasiones del juego o dependiendo de su ejecución, puede condicionar el estilo de juego de un jugador de pádel. El remate implica un movimiento coordinado del brazo-pala de pádel por encima de la cabeza del jugador en el que todo el cuerpo acompaña al movimiento:

1ª fase: consiste en un movimiento de rotación externa y desplazamiento posterior del hombro que hace que la cabeza humeral se desplace hacia adelante y choque contra los ligamentos que protegen la articulación del hombro.

La columna lumbar se encuentra muy arqueada (hiperlordosis) para acabar en una flexión brusca, lo que puede ocasionar lumbalgias.

2ª fase: a continuación se golpea la bola y el hombro se desplaza de forma brusca hacia adelante, quedando en ligera rotación interna. Aquí, los tendones del manguito de los rotadores pueden verse elongados pudiendo ocasionar una bursitis, tendinitis o incluso roturas parciales en las fases crónicas de la tendinopatía del supraespinoso o infraespinoso principalmente. Estos músculos trabajan en la elevación y separación del brazo y su lesión interfiere en la realización del movimiento del hombro por encima de la cabeza.

3ª fase: tras el impacto de la raqueta con la bola, el hombro se va desacelerando y el tronco se desplaza hacia adelante, por la inercia del movimiento. En este gesto, la articulación que une la clavícula con el hombro (articulación acromio-clavicular) se encuentra forzada pudiendo aparecer dolor en la zona.

 

Rodilla y tobillo

     Se pueden lesionar en pádel como en cualquier deporte de salto y carrera. Los apoyos tan fuertes, con acelerones y frenazos bruscos, con cambios de dirección constantes pueden derivar en tendinopatías crónicas de la pata de ganso, bíceps femoral o tendón del cuádriceps.

La tendinosis del tendón rotuliano o “rodilla del saltador” consiste en la inflamación (solo en la primera fase) o degeneración (fases crónicas) de la unión del tendón rotuliano con el polo inferior de la rótula y pueden contribuir a ella factores como las alteraciones del alineamiento del aparto extensor (rótula alta, baja y con hiperpresión lateral) y las alteraciones de los pies.

El dolor de las tendinitis puede aparecer después del entrenamiento o de los partidos. En otras ocasiones aparece durante y después de la actividad  o en las formas más graves antes y durante la misma, inpidiendo al deportista rendir al máximo nivel o incluso, seguir en la pista de pádel.

Estas lesiones pueden requerir diferentes formas de tratamiento, entre los cuales destaca y es esencial la fisioterapia. Es imprescindible realizar un estudio del aparato locomotor, que incluya el apoyo plantar en las diferentes posiciones y gestos en el pádel, corrigiendo en caso necesario cualquier desequilibrio del mismo, mediante la elaboración de plantillas personalizadas  que mejoran la estabilidad en los desplazamientos y optimizan el impulso del jugador.

 

Ejercicios de prevención de las diversas lesiones (anteriormente descritas):

  • Ejercicio para prevenir esguinces de tobillo: (foto)

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  • Ejercicio funcional para prevenir lesiones de miembro superior con goma elástica: (foto).

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  • Estiramiento de tendón de Aquiles y gemelos: (foto).

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  • Ejercicios para prevenir lesiones de tendón rotuliano, cuádriceps e isquiotibiales: (foto).

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  • Ejercicios de CORE para prevenir lumbalgias: (foto).


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Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

marina

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