EJERCICICIO Y GRASA LOCALIZADA (II Parte)

En el anterior artículo se analizaba la influencia del ejercicio físico sobre la perdida de grasa localizada principalmente basado en el estudio de Stallknecht y col., (2007), cuya lectura es recomendada para entender la línea de este. Como se comenta al final, el ejercicio físico localizado puede suponer un potente estímulo para promover una cascada de acontecimientos intra-extra celulares que desemboquen en la pérdida de tejido graso.

Durante muchos años la comunidad fitness bombardeo con la idea de que la pérdida de grasa localizada como es el caso del abdomen, donde perder grasa localizada  era cuestión de realizar más y más abdominales (tipo crunch) hasta observar el abdomen totalmente plano o con “six pack”.

Abdominales y perdida de grasa abdominal subcutánea

En 1983, Katch y col. investigaron si un programa de ejercicio basado en abdominales permitía la reducción de grasa abdominal. En este estudio los 13 sujetos hombres participantes realizaron en 27 días un total de …¡¡más de 5000 abdominales tipo Sit Up!!. Con esta gran cantidad de estímulos la pérdida de grasa, según las creencias del fitness estaba asegurada, pero la realidad fue muy distinta. No hubo diferencia entre el grupo control y el grupo experimental.

Imagen 1. Ejercicio Sit Up. Utilizado en el estudio de Katch y col.

Casi 30 años después, Vispute y col. (2013) desarrollaron un estudio con el mismo propósito. En esta ocasión 24 sujetos sedentarios (14 hombres y 10 mujeres), entre 18 y 40 años, fueron asignados aleatoriamente a 1 de los siguientes 2 grupos: grupo de control o grupo de ejercicio abdominal, ambos bajo una dieta isocalórica. El grupo que realizó el entrenamiento realizó 7 ejercicios abdominales, con 2 series de 10 repeticiones durante 5 días/semana en el periodo de 6 semanas. Un total de 4200 abdominales. El resultado es similar al del estudio anterior, no hubo diferencias significativas entre el grupo que realizó el ejercicio abdominal con el grupo control que no entrenó.

Imagen 2. Protocolo de ejercicio abdominal realizado en el estudio de Vispute y col.

Pérdida de grasa localizada y extremidades

El estudio de Stallknecht y col. (2007), mostraba como existía bajo su protocolo de intervención, una reducción de grasa localizada en una extremidad, pero otros estudios señalan lo contrario.

En 2013, Ramirez-Campillo y col., utilizaron un diseño de estudio novedoso para probar la posibilidad de reducción de grasa localizada. En este, los participantes del estudio (7 hombres y 4 mujeres) realizaron prensa de piernas con su pierna no dominante, con alto número de repeticiones  sin entrenar la otra pierna. En total, los sujetos desarrollaron unas 1200 repeticiones con 10-30% de su fuerza máxima en cada sesión de entrenamiento. Con 3 sesiones por semana durante 12 semanas, el total de ejecuciones de prensa a una pierna fue de 43200 repeticiones.

El resultado fue de nuevo similar, la pierna entrenada no perdió más grasa que la pierna no entrenada. De hecho, la pérdida de grasa fue solo significativa en la parte superior del cuerpo. Como muchos de los participantes tenían sobrepeso, esto no fue demasiado sorprendente. Las personas con sobrepeso generalmente pierden la grasa en su tronco,  incluida la grasa visceral que rodea a sus órganos, antes que otras partes del cuerpo. Las mujeres en particular, debido a su distribución genética de grasa en forma de “pera”, tienden a perder más grasa en la parte superior del cuerpo mucho antes que en la parte inferior del cuerpo (Nindl y col., 1985).

Imagen 3. Prensa de pierna unilateral utilizado en el estudio de Ramirez-Campillo y col.

Otro estudio interesante fue el desarrollado por Kostek y col. (2007). En lugar de utilizar la extremidad inferior, la realización de ejercicio de fuerza se desarrolló con el brazo no dominante. Con una muestra mucho mayor que el realizado por Ramirez y col. posteriormente, (104 sujetos; 45 hombres y 59 mujeres). El protocolo tuvo una duración de 12 semanas, con 2 sesiones de entrenamiento semanales donde se realizaron 3 series de 12 repeticiones con un peso equivalente a 65-75% de su repetición máxima hasta la 5ª semana. Las repeticiones disminuyeron a 8 de la semana 6ª a la 10ª y las 2 últimas semanas a 6 repeticiones, aumentando la carga a 75-82% primero y después entre el 83-90% de su repetición máxima. Es decir hubo un incremento de la intensidad basado en el incremento del peso que se debía movilizar ajustando las repeticiones.

El resultado varió en función de la medición. La medición mediante pliegues cutáneos aporto una diferencia significativa en hombres donde se mostraba una reducción de grasa localizada en el brazo que realizó el entrenamiento, sin cambios en las mujeres, pero la valoración mediante resonancia magnética aporto datos más precisos, con una reducción de grasa de forma general y no solo localizada tanto en hombres como mujeres. Otra vez se repite la falta de apoyo sobre la reducción de grasa localizada mediante ejercicio específico como en los estudios vistos hasta ahora.

Imagen 4. Protocolo de ejercicios del estudio de Kostek y col.

La evidencia apoya con mayor masa crítica y literatura científica la imposibilidad de la pérdida de grasa localizada, y que tal pérdida obedece a otro tipo de patrones, como son la reducción de grasa generalizada, la mayor pérdida en el tejido visceral o las diferencias genéticas entre mujeres y hombres debido a su distribución…pero en 2017 Scotto di Palumbo desarrolla un estudio donde se produce de forma evidente tal pérdida de grasa localizada… ¿Cómo lo consigue? ¿Cuál es el protocolo que utiliza? ¿En qué  modelo fisiológico basa su intervención para que tenga resultado?…en la tercera parte de este artículo se expondrán las respuestas.

 

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Ángel Rodríguez

Preparador físicio

Grado en Ciencias de la actividad física y el deporte

Máster en entrenamiento personal

Máster en investigación Actividad física y salud

 

 

 

Referencias

  1. Katch, F. I., Clarkson, P. M., Kroll, W., McBride, T., & Wilcox, A. (1984). Effects of sit up exercise training on adipose cell size and adiposity. Research Quarterly for Exercise and Sport55(3), 242-247.
  2. Vispute, S. S., Smith, J. D., LeCheminant, J. D., & Hurley, K. S. (2011). The effect of abdominal exercise on abdominal fat. The Journal of Strength & Conditioning Research25(9), 2559-2564.
  3. Ramírez-Campillo, R., Andrade, D. C., Campos-Jara, C., Henríquez-Olguín, C., Alvarez-Lepín, C., & Izquierdo, M. (2013). Regional fat changes induced by localized muscle endurance resistance training. The Journal of Strength & Conditioning Research27(8), 2219-2224.
  4. Stallknecht, B., Dela, F., & Helge, J. W. (2007). Are blood flow and lipolysis in subcutaneous adipose tissue influenced by contractions in adjacent muscles in humans?.  American Journal of Physiology-Endocrinology and Metabolism292(2), E394-E399.
  5. Kostek, M. A., Pescatello, L. S., Seip, R. L., Angelopoulos, T. J., Clarkson, P. M., Gordon, P. M., … & Hoffman, E. P. (2007). Subcutaneous fat alterations resulting from an upper-body resistance training program. Medicine & Science in Sports & Exercise39(7), 1177-1185.
  6. Nindl, B. C., Harman, E. A., Marx, J. O., Gotshalk, L. A., Frykman, P. N., Lammi, E., … & Kraemer, W. J. (2000). Regional body composition changes in women after 6 months of periodized physical training. Journal of Applied Physiology88(6), 2251-2259.

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