ACNÉ Y ALIMENTACIÓN (2ª PARTE – EL PAPEL DE LA ALIMENTACIÓN EN EL TRATAMIENTO DEL ACNÉ)

Son muchas las personas que acuden a internet en busca de información sobre cómo tratar su acné, y a menudo damos con remedios inútiles que en el mejor de los casos sólo consiguen hacernos gastar tiempo y dinero, sino es que empeoran el problema.

Tratar el acné no es algo sencillo, y es fundamental en primer lugar, conocer las causas que lo originan: desórdenes hormonales, problemas alimenticios, inadecuada higiene o productos, etc. Pero, independientemente de cuál sea esta causa y el tratamiento que el especialista nos indique para abordarla, la alimentación puede jugar un papel a favor a la hora de mejorar esta condición.

Si aún no has leído la primera parte de este artículo (alimentos que influyen en la aparición del acné), te recomendamos que lo hagas primeramente, ya que ahí conocerás, en primer lugar, en qué consiste realmente esta afección y posibles hábitos alimenticios que la empeoran. En este artículo vamos a analizar algunos nutrientes con probadas evidencias científicas a la hora de mejorar el acné.

 

RELACIÓN ADECUADA DE ÁCIDOS GRASOS OMEGA 3 Y 6:

Como vimos en la parte 1 de este artículo, el desequilibrio entre los ácidos grasos omega 3 y 6 que se da hoy día en las dietas occidentalizadas es un aspecto que se ha relacionado con el desarrollo del acné inflamatorio. Por tanto, es de imaginar que mantener una relación adecuada en la ingesta de ácidos grasos omega 3 y 6 (en torno a 1-4:1) puede mejorar esta condición.

Además, la investigación ha demostrado que algunas afecciones de la piel como el eccema, el acné y la psoriasis están relacionados con anormalidades en el metabolismo de los ácidos grasos esenciales (1). Por ejemplo, se ha demostrado que los pacientes con acné tienen bajos niveles de ácido linoleico en los lípidos de la superficie de la piel, un ácido graso omega 6 esencial y componente estructural de las ceramidas de la piel (2).

  • En este estudio realizado con mujeres (3), se encontró que la suplementación con 2,2g de aceite de linaza o de borraja durante 12 semanas tenía beneficios para la piel. En concreto, la hidratación de la piel aumentó significativamente, la pérdida de agua transepidérmica disminuyó y se observaron mejoras importantes en la formación de escamas, rugosidad y enrojecimiento. Esto es debido a que el aceite de borraja tiene altos niveles de ácido linoleico y gamma-linolénico, y el aceite de linaza tiene altos niveles de ácido alfa-linolénico y ácido linoleico, y como hemos visto anteriormente, las personas propensas al acné son deficientes en estos ácidos grasos específicos.

FUENTES DE OMEGA 3:

Algunas fuenas fuentes dietéticas de omega 3 son:

  • Nueces
  • Semillas de chía
  • Aceite de hígado de bacalao
  • Yemas de huevo
  • Pescados grasos (caballa, salmón, atún, sardinas, anchoas, trucha…)
  • Aceite de lino
  • Carne de vacuno
  • Semillas de lino y cáñamo

 

VITAMINAS A Y D:

Las vitaminas A y D también realizan funciones de gran importancia para la salud de la piel.

¿Recordáis que uno de los factores causantes del acné era la hiperqueratinización?, pues bien, los estudios han demostrado que estas vitaminas tienen “efectos antiproliferativos” en la piel. (4, 5, 6), es decir, que frenan el crecimiento acelerado de las células de la piel.

Además, las vitaminas A y D son el primer grupo de sustancias que han demostrado actuar como hormonas cutáneas, ayudando a regular los defectos en la biología de las células de la piel.

Es por ello que la vitamina A y sus metabolitos naturales han sido aprobados como medicamentos para el tratamiento tópico y sistémico de acné leve a moderado y severo, el envejecimiento cutáneo biológico, y el sarcoma de Kaposi entre otras afecciones. Del mismo modo, debido a su actividad sobre el crecimiento de los queratinocitos, los análogos de la vitamina D son utilizados para el tratamiento de la psoriasis (7).

Por otra parte, se ha demostrado que un déficit de vitamina A, afecta dramáticamente la biología cutánea, ya que la piel seca, el cabello seco y las uñas quebradizas, se encuentran entre las primeras manifestaciones de la deficiencia de esta vitamina (8). Esto es perjudicial para el acné, ya que la piel seca es menos capaz de curarse a sí misma.

Por el contrario, los niveles altos de vitamina A en el organismo han sido asociados con un pH más bajo y un menor contenido de sebo en la piel, ambos, factores que ayudan a reducir el acné (9).

FUENTES DE VITAMINA A Y D:

La principal forma de obtención de vitamina D es a través del Sol, ya que nuestro organismo la sintetiza en la piel a través de la luz solar. En la alimentación, esta vitamina se obtiene principalmente mediante el consumo de peces como salmón, caballa, sardinas…

Respecto a la vitamina A, cabe destacar que el retinol (vitamina A), los carotenoides (provitamina A) y los retinoides (metabolitos de la vitamina A) se absorben mejor con la ingesta paralela de aceites vegetales. (10, 11, 12)

Algunas buenas fuentes dietéticas de vitamina A son:

  • Hígado de vaca
  • Aceite de Ghee
  • Hígado de pollo
  • Aceite de hígado de bacalao
  • Yema de huevo
  • Salmón

Respecto a los carotenos, estos se encuentran principalmente en alimentos vegetales como las zanahorias, grelos, repollo, berro, espinacas, pimiento rojo, tomates, etc.

 

VITAMINA E:

La vitamina E, es otra de las principales vitaminas liposolubles que se encuentran en la piel, especialmente en el estrato córneo facial.

Existen evidencias de que la vitamina E se suministra a la piel mediante la secreción de las glándulas sebáceas. Este mecanismo puede servir para proteger los lípidos de la superficie de la piel y el estrato córneo superior de la oxidación nociva (13), lo que podría reducir el acné inflamatorio, debido a que la oxidación de los lípidos favorece el estado inflamatorio de la enfermedad.

Bien, ya sabemos que la vitamina E actúa como antioxidante y que su aumento en el sebo humano puede reducir el acné inflamatorio. La pregunta es ¿conseguiremos mayores niveles de vitamina E en la piel mediante la suplementación dietética de la misma? la investigación ha demostrado que si (14).  Como vemos en este estudio, tras 14-21 días de suplementación con acetato de tocoferol, 24 voluntarios aumentaron sus niveles de vitamina E en el sebo de la piel.

 

ZINC:

Las primeras manifestaciones del déficit de zinc son problemas de la piel como dermatitis, alopecia, acné, eccema, sequedad y escamación (15), lo que ya nos puede dar una idea acerca de la importancia de este mineral en la salud de la piel.

Sin embargo, y aunque el zinc se ha usado ampliamente tanto tópica como sistémicamente para el tratamiento del acné vulgar, el tratamiento con zinc oral presenta ciertas complicaciones como náuseas, vómitos y diarreas con frecuencia (16, 17).

En los estudios realizados hasta el momento, se ha encontrado que el uso de zinc oral es más útil para el tratamiento del acné severo que moderado, del mismo modo, el gluconato de zinc oral se ha encontrado útil en el manejo del acné inflamatorio (18, 19)

El mecanismo exacto del zinc en el tratamiento del acné sigue aun sin estar claro. Se considera que actúa directamente sobre el equilibrio inflamatorio microbiano y facilita la absorción de antibióticos cuando se usa en combinación con estos. Otro posible beneficio del zinc en el tratamiento del acné es la supresión de la producción de sebo por su actividad antiandrogénica (20).

A día de hoy, se necesita más evidencia clínica y experimental para determinar la eficacia de este modo de tratamiento. Solo después de realizar estudios adecuados sobre su eficacia y seguridad, se pueden formular las pautas o recomendaciones de tratamiento con de zinc. 

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Thais Aranda

Dietista – Nutricionista

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Essential fatty acids in clinical dermatology. Horrobin DF1. J Am Acad Dermatol. 1989 Jun;20(6):1045-53.
  2. Essential fatty acids and acne. Downing DT, et al. J Am Acad Dermatol. 1986 Feb;14(2 Pt 1):221-5.
  3. Intervention with flaxseed and borage oil supplements modulates skin condition in women. De Spirt S, et al. Br J Nutr. 2009 Feb;101(3):440-5. doi: 10.1017/S0007114508020321. Epub 2008 Sep 2.
  4. Antiproliferative effect of vitamin A and D analogues on adult human keratinocytes in vitro. S. Popadic, Z. Ramic, L. Medenica, M. Mostarica Stojkovic, V. Trajković, D. Popadic. Skin Pharmacol Physiol. 2008; 21(4): 227–234. Published online 2008 May 29. doi: 10.1159/000135639
  5. Ligand Activation of Peroxisome Proliferator-Activated Receptor-β/δ Inhibits Cell Proliferation in Human HaCaT Keratinocytes. Michael G. Borland, Jennifer E. Foreman, Elizabeth E. Girroir, Reza Zolfaghari, Arun K. Sharma, Shantu Amin, Frank J. Gonzalez, A. Catharine Ross, Jeffrey M. Peters. Mol Pharmacol. Author manuscript; available in PMC 2009 Nov 1. Published in final edited form as: Mol Pharmacol. 2008 Nov; 74(5): 1429–1442. Published online 2008 Aug 7. doi: 10.1124/mol.108.050609
  6. Retinoic acid increases aquaporin 3 expression in normal human skin. Gaelle Bellemère, Otto Von Stetten, Thierry Oddos. J Invest Dermatol. 2008 Mar; 128(3): 542–548. Published online 2007 Oct 18. doi: 10.1038/sj.jid.5701047
  7. Vitamins as hormones. J. Reichrath, B. Lehmann, C. Carlberg, J. Varani, C. C. Zouboulis Horm Metab Res. 2007 Feb; 39(2): 71–84. doi: 10.1055/s-2007-958715.
  8. The relationship of diet and acne: A review. Apostolos Pappas. Dermatoendocrinol. 2009 Sep-Oct; 1(5): 262–267.
  9. Human skin condition and its associations with nutrient concentrations in serum and diet. Boelsma E, et al. Am J Clin Nutr. 2003 Feb;77(2):348-55.
  10. Influence of dietary fat on beta-carotene absorption and bioconversion into vitamin A. Judy D. Ribaya-Mercado. Nutr Rev. 2002 Apr; 60(4): 104–110.
  11. Mechanisms of digestion and absorption of dietary vitamin A. Earl H. Harrison. Annu Rev Nutr. 2005; 25: 87–103. doi: 10.1146/annurev.nutr.25.050304.092614
  12. Carotenoid absorption from salad and salsa by humans is enhanced by the addition of avocado or avocado oil. Nuray Z. Unlu, Torsten Bohn, Steven K. Clinton, Steven J. Schwartz. J Nutr. 2005 Mar; 135(3): 431–436.
  13. Sebaceous gland secretion is a major physiologic route of vitamin E delivery to skin. J. J. Thiele, S. U. Weber, L. Packer. J Invest Dermatol. 1999 Dec; 113(6): 1006–1010. doi: 10.1046/j.1523-1747.1999.00794.x
  14. Oral supplementation with all-Rac- and RRR-alpha-tocopherol increases vitamin E levels in human sebum after a latency period of 14-21 days. Swarna Ekanayake-Mudiyanselage, Klaus Kraemer, Jens J. Thiele. Ann N Y Acad Sci. 2004 Dec; 1031: 184–194. doi: 10.1196/annals.1331.017
  15. The Role of the Slc39a Family of Zinc Transporters in Zinc Homeostasis in Skin. Bin BH, Hojyo S, Seo J, Hara T, Takagishi T, Mishima K, Fukada T. Nutrients. 2018 Feb 16;10(2). pii: E219. doi: 10.3390/nu10020219.
  16. Zinc sulfate in acne vulgaris. V. M. Weimar, S. C. Puhl, W. H. Smith, J. E. tenBroeke. Arch Dermatol. 1978 Dec; 114(12): 1776–1778.
  17. Unacceptable side-effects of oral zinc sulphate in the treatment of acne vulgaris. W. J. Cunliffe. Br J Dermatol. 1979 Sep; 101(3): 363.
  18. Multicenter randomized comparative double-blind controlled clinical trial of the safety and efficacy of zinc gluconate versus minocycline hydrochloride in the treatment of inflammatory acne vulgaris. B. Dreno, D. Moyse, M. Alirezai, P. Amblard, N. Auffret, C. Beylot, I. Bodokh, M. Chivot, F. Daniel, P. Humbert, et al. Dermatology. 2001; 203(2): 135–140.
  19. Efficacy and safety study of two zinc gluconate regimens in the treatment of inflammatory acne. J. Meynadier. Eur J Dermatol. 2000 Jun; 10(4): 269–273.
  20. Zinc Therapy in Dermatology: A Review. Mrinal Gupta, Vikram K. Mahajan, Karaninder S. Mehta, Pushpinder S. Chauhan. Dermatol Res Pract. 2014; 2014: 709152. Published online 2014 Jul 10. doi: 10.1155/2014/709152

ACNÉ Y ALIMENTACIÓN (1ª PARTE – ALIMENTOS QUE INFLUYEN EN LA APARICIÓN DEL ACNÉ)

Durante mucho tiempo, los dermatólogos han negado rotundamente la vinculación entre la dieta y el acné, sin embargo, hoy día existen razones científicamente plausibles para creer que la nutrición puede afectar al acné.

En este artículo vamos a analizar los alimentos que, hasta el momento, se han vinculado con la aparición de esta afección de la piel.

 

¿QUÉ PRODUCE EL ACNÉ?

El acné es una condición inflamatoria crónica de la piel, que se caracteriza por la formación de comedones, pápulas, pústulas, nódulos y cicatrices. Estas lesiones se suelen localizar en el rostro y en los hombros, aunque pueden extenderse a otras partes del cuerpo.

En dermatología, generalmente se acepta que los principales factores causantes del acné son:

  • El exceso de sebo como consecuencia de una acción hormonal (hiperseborrea).
  • La proliferación acelerada de las células de la piel (hiperqueratinización).
  • Las bacterias. A causa del exceso de sebo y de la hiperqueratinización se crea un ambiente que favorece la proliferación de algunas bacterias integrantes de la flora cutánea.

 

LÁCTEOS

Los lácteos son, probablemente, el grupo de alimentos que más se ha estudiado en relación con el acné. Numerosos estudios han encontrado una relación positiva entre el consumo de lácteos y la incidencia de esta patología en los Estados Unidos:

  • En un cuestionario de frecuencia de alimentos que involucró a 47.355 jóvenes de secundaria, se encontró una asociación positiva entre la ingesta de lácteos y el acné. La relación fue más fuerte para la leche desnatada, seguida de la leche entera y otros productos lácteos como queso cotagge. (1)
  • Un estudio prospectivo de cohortes que siguió durante 4 años a un grupo de 4.273 adolescentes, encontró también una asociación positiva entre la leche desnatada y el acné a través de un cuestionario de alimentos. (2)
  • Otro cuestionario longitudinal en el que participaron 6.094 chicas adolescentes, encontró una asociación positiva entre el acné y el consumo de leche tanto entera como baja en grasa y desnatada. (3)

Más recientemente, se han publicado otros estudios realizados fuera de Estados Unidos:

  • En un estudio de casos y controles en el que participaron 88 pacientes de Malasia (la mitad de los cuales tenían acné), se les solicitó a los participantes que registraran sus alimentos durante 3 días seguidos. Los investigadores encontraron una relación entre la mayor ingesta de lácteos y el acné, en particular leche y helado. (4)
  • Otro estudio de casos y controles realizado en Italia con 563 pacientes entre 11 y 24 años (205 con acné moderado o severo, y 358 con acné leve o nulo), encontró también una asociación entre la mayor ingesta de lácteos y la aparición de acné. La asociación fue más fuerte para la leche desnatada.

Existen varias hipótesis sobre por qué los lácteos producen acné:

  1. Por un lado, está la hipótesis de que la leche contiene componentes hormonales en cantidades suficientes para producir efectos en las hormonas endógenas de los consumidores. Como ya vimos en el artículo sobre la leche, esta contiene hormonas y moléculas bioactivas tales como precursores de andrógenos, algunos de los cuales han sido relacionados con la comedogénesis.

Esta hipótesis ha sido puesta en entredicho debido a que, la mayoría de los estudios muestran una correlación más fuerte con la leche desnatada que con la entera. Sin embargo, la mayoría de las hormonas presentes en la leche, se encuentran en la parte grasa de la misma.

  1. Otra hipótesis se apoya en que la leche produce un aumento en la insulina y el factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1). Estos han sido relacionados con el acné dado que aumentan la producción de sebo y la proliferación de queratinocitos, es decir, aceleran el crecimiento de las células de la piel, favoreciendo su acumulación. (7, 8, 9, 10)

De acuerdo con estas hipótesis, en 2009, un artículo publicado en la revista Dermato-Endocrinology, sugería que “la producción de sebo puede estar influenciada por andrógenos y mediadores hormonales, como la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG) y el factor de crecimiento insulínico tipo I (IGF-I), todos los cuales pueden estar influenciados por factores dietéticos”. (6)

 

ALIMENTOS CON ALTA CARGA GLÚCÉMICA

Se ha observado que el acné es una patología con unas tasas de incidencia considerablemente más bajas en las sociedades no occidentales, motivo por el cual, la “dieta occidental” también se ha investigado como una posible causa de acné. (12)

Normalmente, la dieta occidental se corresponde a una dieta de alta carga glucémica, y precisamente la insulina y el índice glucémico alto, son quizás los dos factores más asociados científica y clínicamente con el acné.

¿Por qué?

De forma simplificada, esto se debe a que los alimentos con mayor carga glucémica tienen un mayor impacto en los niveles de azúcar en sangre. Mayores niveles de glucosa en sangre, requieren que el cuerpo produzca más insulina y esta, está relacionada con una mayor actividad de los sebocitos, es decir, mayor producción de grasa…¿recordáis? Uno de los 3 principales factores causantes del acné, el exceso de sebo. Por lo tanto, evitar alimentos con altas cargas glucémicas debería reducir los niveles de insulina y disminuir el acné:

  • Un estudio que incluyó a 31 participantes masculinos con acné entre 15 y 25 años, encontró que una dieta con un bajo índice glucémico redujo el recuento total de acné en un 59% después de 12 semanas. (14)
  • Un estudio realizado con 43 participantes masculinos con acné, encontró que tras 12 semanas con una dieta de baja carga glucémica, el recuento total de lesiones de acné había disminuido más en el grupo experimental en comparación con el grupo control. (16)

Los estudios realizados encontraron que la dieta de baja carga glucémica aumentó la sensibilidad a la insulina, provocando que el organismo no necesitase generar más insulina para mantener los niveles de glucosa bajo control.

Por otra parte, en los participantes de los estudios se encontraron también niveles más bajos de andrógenos, una hormona sexual masculina que se relaciona con la producción de sebo y la formación de comedones.

Por último, se encontró que la dieta de baja carga glucémica también aumentó los niveles de SHBG, una proteína reguladora de las hormonas sexuales.

 

ALIMENTOS RICOS EN OMEGA 6

Otro aspecto diferenciador de las dietas occidentales frente a las de las poblaciones no industrializadas, es la relación de ácidos grasos omega-6 a omega-3, siendo en una dieta occidental típica de 10:1 – 20:1 frente a la relación 3:1 – 2:1 de las dietas no occidentales.

Los ácidos grasos omega 3 y 6 son grasas esenciales que nuestro organismo no puede sintetizar por sí mismo, por lo que debe obtenerlos a través de la alimentación. Ambos tipos de ácidos grasos tienen importantes funciones en la salud de las células. Sin embargo, cuando el omega 6 se consume en exceso, como sucede generalmente hoy día en las dietas occidentalizadas, este tipo de ácido graso tiene efectos proinflamatorios y se ha relacionado con el desarrollo de acné inflamatorio. (17)

Por otro lado, la ingesta de altos niveles de ácidos grasos omega-3 se asocia con una disminución de los factores inflamatorios. De hecho, los estudios han demostrado que una proporción de omega 6 a omega 3 de 2-4:1 es beneficiosa para muchas enfermedades como artritis reumatoide, asma, cáncer colorrectal, etc. (18, 19, 20)

 

COCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

Hasta la fecha, las investigaciones no pueden probar que la dieta sea la causa del acné, sin embargo, si que se ha demostrado que la alimentación puede influir, en mayor o menor medida, en los principales factores causantes del mismo: el exceso de sebo, las hormonas y la hiperproliferación de las células de la piel.

Es difícil cuantificar hasta que punto se puede mejorar esta condición mediante una intervención dietética, sin embargo, merece la pena seguir ciertas recomendaciones alimenticias que no suponen ningún riesgo para la salud, sino que por el contrario, tienen probados beneficios y pueden resultar favorables en la mejora de esta patología, como son:

  • Reducir la ingesta de azúcares y cereales procesados como dulces, zumos comerciales, pastas, panes, cereales refinados y otros derivados por su impacto sobre la insulina.
  • Priorizar la ingesta de vegetales, frutas frescas, legumbres y cereales integrales de alta densidad nutricional.
  • Aumentar la ingesta de alimentos naturalmente ricos en omega 3 como son pescados grasos (caballa, salmón, atún, sardinas, anchoas, trucha…), nueces, semillas de chía y lino, etc.
  • Limitar la ingesta de alimentos procesados elaborados con grasas vegetales ricas en omega 6 como fritos, snacks salados, precocinados…

Más adelante, analizaremos ciertos nutrientes que han demostrado tener efectos beneficiosos en la mejora del acné y cómo incluirlos en nuestra alimentación.

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Thais Aranda

Dietista

 

BIBLIOGRAFÍA:

  1. High school dietary dairy intake and teenage acne. Clement A. Adebamowo, Donna Spiegelman, F. William Danby, A. Lindsay Frazier, Walter C. Willett, Michelle D. Holmes. J Am Acad Dermatol. 2005 Feb; 52(2): 207–214. doi: 10.1016/j.jaad.2004.08.007
  2. Milk consumption and acne in teenaged boys. Clement A. Adebamowo, Donna Spiegelman, Catherine S. Berkey, F. William Danby, Helaine H. Rockett, Graham A. Colditz, Walter C. Willett, Michelle D. Holmes. J Am Acad Dermatol. 2008 May; 58(5): 787–793. Published online 2008 Jan 14. doi: 10.1016/j.jaad.2007.08.049
  3. Milk consumption and acne in adolescent girls. Clement A. Adebamowo, Donna Spiegelman, Catherine S. Berkey, F. William Danby, Helaine H. Rockett, Graham A. Colditz, Walter C. Willett, Michelle D. Holmes. Dermatol Online J. 2006 May 30; 12(4): 1. Published online 2006 May 30.
  4. High glycemic load diet, milk and ice cream consumption are related to acne vulgaris in Malaysian young adults: a case control study. Noor Hasnani Ismail, Zahara Abdul Manaf, Noor Zalmy Azizan. BMC Dermatol. 2012; 12: 13. Published online 2012 Aug 16. doi: 10.1186/1471-5945-12-13
  5. Family history, body mass index, selected dietary factors, menstrual history, and risk of moderate to severe acne in adolescents and young adults. Anna Di Landro, Simone Cazzaniga, Fabio Parazzini, Vito Ingordo, Francesco Cusano, Laura Atzori, Francesco Tripodi Cutrì, Maria Letizia Musumeci, Cornelia Zinetti, Enrico Pezzarossa, et al. J Am Acad Dermatol. 2012 Dec; 67(6): 1129–1135. Published online 2012 Mar 3. doi: 10.1016/j.jaad.2012.02.018
  6. The relationship of diet and acne: A review. Apostolos Pappas. Dermatoendocrinol. 2009 Sep-Oct; 1(5): 262–267.
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  9. Correlation between serum levels of insulin-like growth factor 1, dehydroepiandrosterone sulfate, and dihydrotestosterone and acne lesion counts in adult women. Mark Cappel, David Mauger, Diane Thiboutot. Arch Dermatol. 2005 Mar; 141(3): 333–338. doi: 10.1001/archderm.141.3.333
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