Artrosis cervical

La cervicoartrosis es un problema médico diario: es extremadamente frecuente a partir de los 40 años que se convierte casi en “fisiológica” a medida que se avanza en edad (el 80% de los individuos presenta una artrosis cervical después de los 80 años).

La máxima movilidad del raquis cervical radica en el segmento inferior, es decir, en los discos C5-C6 y C6-C7. Esto explica la frecuencia de la artrosis a este nivel, debido a la doble carga dinámica que posee.

Signos radiológicos

  • Al principio hay un pinzamiento discal que afecta a los tres últimos discos con alteraciones estáticas y disarmonía de la curvatura y de los desniveles vertebrales (se observa en la radiografía de perfil.
  • En fases más avanzadas: osteofitos , condensación ósea de las plataformas y desbordamiento lateral por artrosis interapofisaria posterior (placa de frente). En la placa de perfil: pinzamientos discales (desde C5 a C7) con esclerosis de las plataformas, osteofitos anteriores y anomalías de curvatura (deslizamientos vertebrales, raquis en gran S).

En las placas oblicuas: estrechamiento de los agujeros de conjunción “en ojo de cerradura”.

No hay ningún paralelismo entre la importancia de los signos radiológicos y los signos clínicos. Algunas artrosis cervicales importantes pueden ser clínicamente mudas.

 

Manifestaciones clínicas

  1. Algias cervicales (de forma crónica o aguda)
  • Crónica: dolor de cuello y nuca de comienzo progresivo, espontáneo o después de un esfuerzo. Son:

Permanentes o intermitentes, apareciendo con el desentumecimiento o con ciertos movimientos de la vida diaria o profesional.

De intensidad moderada, los enfermos hablan de sensación de “arena en el cuello”.

Generalmente, el dolor predomina en un lado, desde el que pueden irradiar hacia el occipucio o región supraescapular.

Impotencia funcional debido al dolor.

El examen clínico suele ser pobre, ciñéndose al descubrimiento de una ligera limitación de los movimientos extremos, particularmente de la rotación o inclinación.

La evolución de las cervicalgias crónicas es caprichosa: junto a periodos prolongados de calma sobrevienen etapas de dolores persistentes enmascarados por crisis agudas o aparición de cervicobraquialgias.

  • Agudas: en forma de tortícolis.

Dolor muy intenso con bloqueo cervical.

Importantes contracturas y desviación antiálgica.

Aparece después de un esfuerzo, exposición al frío o cuando se ha mantenido una mala postura durante largo tiempo.

Enmascara el curso del dolor crónico y precede a la neuralgia cervicobraquial.

La neuralgia cervicobraquial puede ser uno de los primeros signos de la cervicoartrosis o como complicación de una historia antigua. Se caracteriza por un dolor muy intenso de carácter radicular hacia el brazo.

  1. Algias dorsales y torácicas: debidas a la artrosis cervical.
  2. Cefaleas: las de origen cervical son de predominancia matutina, uni o bilaterales. Irradiación temporal o frontal, supra o retroorbitaria. Dolor a la movilización del raquis con antecedentes de neuralgia cervicobraquial. Sin signos neurológicos.
  3. Síndromes dolorosos del miembro superior asociados a la cervicoartrosis:

-Parestesias: hormigueos dolorosos de la mano y dedos que suelen despertar en la 2ª mitad de la noche.

Epicondilalgia:   por una tendinitis de los músculos epicondíleos. Puede ser debida a una neuralgia cervicobraquial.

-Hombro doloroso: en su forma simple( tendinitis del supraespinoso o del bíceps) o en su forma anquilosante ( hombro congelado o capsulitis adhesiva).

-Distrofia Simpático Refleja.

 

Tratamiento de fisioterapia en la cervicoartrosis: es fundamental para que los pacientes puedan obtener una mejor calidad de vida. Los objetivos son:

  • Aliviar el dolor (en ocasiones desaparece por un tiempo).
  • Prevenir mayor lesión de las articulaciones afectadas.
  • Mejorar la movilidad.
  • Mejorar el tono muscular.
  • Corrección postural.

El tratamiento de fisioterapia en las crisis agudas  consiste en:

  • Reposo relativo durante unos días.
  • El uso del collarín puede resultar beneficioso en estas crisis pero durante poco tiempo (recomendado por el fisioterapeuta).
  • Consejos posturales incluso al dormir.
  • Tracción cervical.
  • Masaje suave descontacturante.

Cuando la fase aguda ha pasado: técnicas de movilización pasiva, consejos ergonómicos, programa de ejercicios para casa, calor local, masaje en cuello y hombros y electroterapia.

Cuando la artrosis es más crónica: tracción axial intermitente, técnicas de movilización pasiva, ejercicios activos y de corrección postural, termoterapia, electroterapia analgésica, masaje o inhibición muscular, manipulaciones cervicales con precaución y siempre que no esté contraindicado, ejercicios de PNF (facilitación neuromuscular propioceptiva).

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

Marina-fisioterapeuta-trainerclub

 

 

 

Bibiografía:

“Patología de la columna vertebral”, Mª Concepción Perez Alcaina, Jose Mª Lozano Fernández, Gloria Ruiz Arango, Juan Anula Martínez.

 

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