Tratamiento fisioterápico de la artrosis de rodilla o gonartrosis

La gonartrosis o artrosis de rodilla consiste en la artrosis (enfermedad degenerativa articular) localizada en la articulación de la rodilla. Se caracteriza por una pérdida progresiva del cartílago articular y por cambios en los márgenes articulares y en el hueso subcondral.

La sintomatología incluye:

  • dolor articular de evolución lenta.
  • Rigidez articular.
  • Limitación de la movilidad.
  • Sinovitis secundaria.

Dentro de la artrosis, la gonartrosis es la que más sintomatología da junto a la artrosis de la columna vertebral.

La artrosis de rodilla consiste en el desgaste difuso del cartílago articular. Este desgaste de la articulación produce dolor en las rodillas, sensación de bloqueo y crepitaciones. La artrosis se trata, por lo general, a través de un tratamiento conservador con:

  • Analgésicos.
  • Control de la actividad física (si puede ser por un especialista de la actividad física).
  • Control del peso.

 

Tratamiento de fisioterapia en la gonartrosis

            Los objetivos del tratamiento para la gonartrosis son los siguientes:

  • Disminuir el dolor y la inflamación.
  • Prevenir la aparición de deformidades y el avance rápido de la enfermedad.
  • Mantener amplitudes de movimiento funcionales.
  • Conservar la fuerza muscular.
  • Desarrollar una marcha funcional.
  • Buscar la independencia en la actividades básicas de la vida diaria.

 

Para ello, los fisioterapeutas utilizamos este tipo de técnicas:

Técnicas analgésicas:

            Brindarán al paciente una mayor calidad de vida por la disminución del dolor.

Entre las técnicas analgésicas tenemos:

  • Termoterapia y crioterapia: empleo de calor y frío respectivamente para obtener beneficios en el organismo. Además de disminuir el dolor también disminuyen la inflamación (edema) y los espasmos musculares.
  • Electroterapia: las distintas corrientes se pueden utilizar con fin analgésico y destacan las TENS, interferenciales y diadinámicas.
  • Terapia manual: masajes, técnicas de rearmonización articular, ténicas de decoaptación articular (osteopatía), movilización neuromeningea,… se utilizan con la finalidad de disminuir el dolor. Cada profesional va a elegir entre todas, las técnicas que conoce y en las que se ha formado y aquellas que se adapten mejor a la situación de cada paciente.
  • Educación en el uso de ayudas técnicas: incluirá consejos sobre el uso de bastones, andadores, rodilleras y órtesis, medias elásticas y vendajes funcionales. Se debe informar sobre las ayudas técnicas que mejor se pueden adaptar a la persona.

 

            Técnicas para la mejora de la funcionalidad

 

            El ejercicio terapéutico es la herramienta más utilizada y con mejores resultados en la artrosis de rodilla. Es el componente por excelencia de la fisioterapia para la rodilla: si en alguna articulación o región es esencial el ejercicio terapéutico (además del tratamiento manual) es en la rodilla.

El ejercicio terapéutico incide directa e indirectamente sobre la gonartrosis y/o mejorando la estabilidad, equilibrio de los grupos musculares, fortalecimiento y mejora de la marcha. Las técnicas serán adaptadas a la situación del paciente. Se realizarán de manera suave  y preferentemente en descarga, intentando integrar la rodilla en el esquema motor del miembro inferior.

La musculatura a tener en cuenta será: cuádriceps, isquiotibiales, tríceps sural, tensor de la fascia lata y los músculos de la cadera.

Prestaremos especial atención a la rótula y a las deformidades de la rodilla.

Además para que el tratamiento de fisioterapia tenga mayor éxito deberíamos tener en cuenta:

  • Valorar la importancia de la colaboración del paciente.
  • Tener en cuenta las características de las articulaciones de carga y cómo le afecta la artrosis.
  • Controlar las contracciones isométricas en distintas posiciones.
  • Saber realizar correctamente los ejercicios terapéuticos.
  • Relacionar las molestias con la actividad/sobrecarga.
  • Conocer las posturas no generadoras de flexos.
  • Conocer las técnicas analgésicas domiciliarias.
  • Dominar patrones de marcha ergonómicos con o sin ayudas técnicas.

 

Consejos generales para el paciente con artrosis de rodilla

  • Perder peso en caso de sobrepeso.
  • Adaptar la actividad física.
  • Establecer un plan de ejercicios (por un fisioterapeuta o entrenador personal).

 

Todo ello para retrasar todo lo posible la sustitución de la articulación por una prótesis.

 

 

 

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Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

 

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