CONSERVAS DE PESCADO

Atún, bonito, melva, caballa…hoy día podemos encontrar en los supermercados una gran variedad de pescados enlatados, una forma rápida y económica de consumir pescado y que, para muchos, constituye la principal fuente de pescado en su alimentación. En el artículo de hoy vamos a analizar la calidad de dichos productos.

 

CALIDAD DE LOS PESCADOS EN CONSERVA:

Independientemente de la calidad del pescado de partida empleado en su fabricación, los productos enlatados sufren una serie de alteraciones en su proceso de elaboración que afectan a la calidad del producto final.

1. Flujograma del proceso industrial de la conserva de atún

Como podemos observar en el flujograma anterior, cuando se precisa una conservación a largo plazo como es el caso de los pescados enlatados, es necesario recurrir al proceso de esterilización comercial de los mismos. Esta operación consiste en someter a los alimentos una vez ya introducidos en el recipiente cerrado, a los efectos del calor proporcionado por un autoclave. En este proceso, se alcanzan temperaturas superiores a los 100 °C, que han de ser mantenidas el tiempo suficiente para destruir casi totalidad de los microorganismos, no sólo en sus formas vegetativas, sino también sus esporas, lo que garantiza la calidad higiénica del alimento y permite su almacenado a largo plazo. Sin embargo, como consecuencia de este proceso, también pueden darse modificaciones en la composición química y la estructura física de los alimentos.

En concreto, en el caso de las especies marinas, la acción del calor y la presencia de determinados catalizadores pueden favorecer la oxidación de lípidos por vía no enzimática. La alteración de los Ácidos Grasos Poliinsaturados presentes en el pescado, puede llevar a la formación de cantidades importantes de productos de oxidación primaria y secundaria, de manera que se produzca pardeamiento, compuestos fluorescentes, malos aromas y pérdidas de nutrientes esenciales.

Otros cambios observados durante el proceso tecnológico de las conservas de pescado, son: desnaturalización de las proteínas, deshidratación del músculo, incremento del pH, NBTV (nitrógeno básico volátil total,) trimetilamina e histamina.

Respecto a la desnaturalización parcial o total de las proteínas, esta conlleva generalmente un aumento de la digestibilidad de las mismas, pero también una disminución de la calidad nutritiva, principalmente por la pérdida del valor biológico, por alteración o disminución de la biodisponibilidad de algunos aminoácidos esenciales.

Por lo tanto, se puede concluir que los procesos tecnológicos aplicados en el proceso de elaboración de las conservas de pescado, afectan de forma significativa a la calidad del producto final, afectando negativamente a muchos nutrientes, en particular, a los AGPI, las vitaminas termolábiles, y al valor biológico de las proteínas.

 

CONSERVAS EN ACEITE DE OLIVA:

Cuando hablamos de pescados en conserva, es de mencionar los distintos medios de cobertura que pueden utilizarse en la elaboración de los mismos, siendo especialmente destacable el uso de aceite de oliva para ello.

En lo que respecta a la oxidación de los lípidos, se ha comprobado que el empleo de medios de cobertura con alto contenido en antioxidantes naturales, como es el caso del aceite de oliva virgen extra, conlleva productos enlatados con menor grado de oxidación (Medina et al., 1998).

Sin embargo, el aceite de oliva utilizado para la elaboración de muchas conservas, no es virgen extra, sino aceite de oliva que ha sido sometido a un proceso de refinado.

El refinado consiste en una serie de procesos a los que se someten los aceites que no cumplen la normativa. Su finalidad es eliminar fundamentalmente los ácidos grasos libres, colorantes, trazas de metales, pesticidas, etc. que puedan contener, pero también se pierden en este proceso una gran cantidad de compuestos fenólicos y vitaminas que proporcionan al aceite de oliva su capacidad antioxidante.

Por otra parte, las conservas de pescado son productos elaborados para una conservación a largo plazo, por lo que no debemos olvidar la pérdida gradual de calidad del aceite durante el almacenamiento.

 

CONCLUSIONES:

Los pescados en conserva pueden resultar una opción muy tentadora debido a su disponibilidad, facilidad de consumo y menor coste que el pescado fresco. Sin embargo, cuando el consumo de pescado se sustenta principalmente en este tipo de productos, debemos tener en cuenta las pérdidas de calidad nutritiva que se dan durante su proceso de elaboración.

Del mismo modo, no podemos equiparar la calidad del aceite de oliva virgen extra, con el aceite de oliva contenido en los productos en conserva, especialmente cuando se trata de aceites refinados, de una calidad mucho menor.

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Thais Aranda

Dietista

 

BIBLIOGRAFIA:

Cambios físicos-químicos y microbiológicos observados durante el proceso tecnológico de la conserva de atún. Yunilde del Valle Márquez Figueroa, Ana Mercedes Cabello, Luz Bettina Villalobos , Gracia Guevara, Bertha Elena Figuera García y Osmicar Manuel Vallenilla González. Zootecnia Tropical 24(1):17-29. 2006.

Efecto de las alteraciones lipídicas sobre la calidad del pescado procesado Por Santiago P. Aubourg Instituto de Investigaciones Marinas (CSIC). Grasas y Aceites Vol. 50. Fase. 3 (1999), 218-224.

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