ANÁLISIS DE LA CARGA EXTERNA CARACTERÍSTICA EN FÚTBOL. PARTE 1/2

 

El fútbol es el deporte más popular en el mundo y lo practican tanto hombres, como mujeres y niños con diferentes niveles de experiencia. La práctica del fútbol depende de una multitud de factores como son la técnica, biomecánica, táctica, áreas mentales y demandas fisiológicas. La información ha sido recabada de diversos artículos científicos y revisiones relacionadas con el tema, todos ellos de actualidad y seleccionando únicamente la información que nos interesa en relación a este tema. En el presente artículo se describen los factores externos más importantes y que mayor influencia tienen en el rendimiento del deportista y que se deberían de tener en cuenta. Se muestran las demandas relacionadas con la distancia total recorrida por los jugadores durante los partidos, la intensidad y velocidad de desplazamiento.

 

INTRODUCCIÓN

En las últimas dos décadas ha existido un interés creciente en el ámbito académico y profesional sobre el análisis de los patrones de movimiento y de las acciones técnico-tácticas que acontecen durante los partidos oficiales de fútbol profesional1-2-3-4-5-6.

El fútbol es un deporte complejo de cooperación-oposición que requiere de una base aeróbica predominante y de un componente anaeróbico determinante en el resultado final. Tanto en la investigación científica como en la práctica del fútbol profesional, el método más utilizado para cuantificar la carga de los jugadores de forma accesible, práctica y no invasiva ha sido la percepción subjetiva del esfuerzo (PSE)7, bien sea en su metodología original o con posteriores modificaciones para las que se han descrito índices de validez superiores8. Además, las demandas fisiológicas varían con el nivel de competición, estilo de juego, nivel del rival, posición en el campo y factores ambientales. Sin olvidar el patrón de ejercicio, que puede describirse como interválico y acíclico, con esfuerzos máximos superpuestos sobre una base de ejercicios de baja o moderada intensidad6.

Debido a la naturaleza intermitente del juego, uno de los indicadores que determinan la intensidad, es la distancia tota recorrida, ésta representa un parámetro insuficiente para entender por completo los requerimientos físicos y por ello, se entiende que la distancia recorrida a alta velocidad parece ser un indicador fiable para el nivel mostrado durante la competición9-10. Además, las demandas físicas están determinadas por la posición de los futbolistas durante el juego.

Es evidente la importancia de una buena preparación física para realizar los gestos técnicos con mayor precisión y eficacia sin que la condición física sea un factor limitante en el rendimiento deportivo. Por ello, la preparación del futbolista puede mejorar tanto su rendimiento individual, el rendimiento del equipo11 y con estos factores, aumentar el espectáculo.

Por otro lado, cabe destacar la relevancia de la realización de una buena planificación en base a los diferentes factores que determinan el rendimiento. Estos factores estarían relacionados con la preparación física, técnica, táctica y psicológica, centrándose el presente estudio en las demandas físicas y en los factores externos que influyen en el rendimiento deportivo10. Por ello, la preparación del futbolista puede mejorar tanto su rendimiento individual, el rendimiento del equipo y con estos factores, aumentar el espectáculo.

En este contexto, el objetivo del presente trabajo será presentar la revisión de la literatura que muestra todo lo referente a las demandas físicas y fisiológicas características en fútbol, tanto en los entrenamientos como durante los partidos.

 

MÉTODO

Se ha utilizado el buscador ISI Web of Knowledge, el cual alberga diferentes bases de datos. Para llevar a cabo la búsqueda, se han solicitado todas las publicaciones existentes que contienen, en inglés y en español, las palabras claves relacionadas con los factores externos, la carga externa y los diferentes métodos que evalúan las demandas físicas en el fútbol.

La selección llevada a cabo para la revisión de literatura fue establecida en base a tres criterios generales como son la calidad, relevancia y actualidad. Fueron excluidos los artículos que no han cumplido dichos criterios. La calidad de los artículos se ha valorado desde la naturaleza científica de la base de datos en la que se ha realizado la búsqueda. Todo artículo que no presentaba un claro diseño o metodología fue excluido. Igualmente, el formato de cada artículo debía responder a criterios científicos estandarizados de carácter empírico, narrativo o argumentativo, con objetivos y metodologías bien definidas y que contuvieran diseños de estudios válidos y reconocidos.

Se ha seguido la estrategia de bola de nieve para intentar encontrar la mayor cantidad de información posible. Respecto a los criterios de inclusión, se utilizaron artículos, revisiones y libros que se ciñeran al tema de estudio en relación a los requerimientos específicos del fútbol y las variables en relación a las lesiones que afectan al rendimiento. Al ser un tema relevante en el ámbito del fútbol, se limitaron los años de búsqueda desde 1990 a 2016 para intentar ofrecer datos actualizados a las demandas actuales.

ANÁLISIS DE LA CARGA EXTERNA CARACTERÍSTICA EN FÚTBOL

Para poder llevar a cabo una intervención apropiada en cualquier modelo de entrenamiento es necesario conocer cuáles son las demandas físicas, fisiológicas o energéticas que requiere la actividad practicada, en este caso el fútbol. Solamente a partir de este conocimiento previo se podrán establecer programas de entrenamiento adecuados para optimizar o regularizar las cualidades condicionales específicas determinantes en el éxito del juego.

Siguiendo a Randers et al.10, las demandas fisiológicas del fútbol están indicadas por las intensidades de ejercicio que se manifiestan en diferentes actividades a lo largo del juego. Para poder evaluar el trabajo de un jugador durante un partido de fútbol y determinar las exigencias energéticas se pueden estudiar una serie de indicadores internos o externos. En los últimos años ha aumentado el interés en este ámbito de estudio con la intención de identificar las demandas requeridas por los futbolistas durante la competición y aplicar los datos encontrados a las sesiones de entrenamiento o protocolos de actuación2.

Son numerosos los estudios que han examinado el rendimiento deportivo a través de los factores externos en diversas ligas profesionales de todo el mundo12-13-14-3-6. A pesar de la plétora de estudios realizados sobre este tema, no existe un criterio definido a la hora de medir las demandas externas que influyen en mayor medida en el rendimiento deportivo, aun así, los parámetros como la distancia total recorrida y particularmente la intensidad a la que se recorre dicha distancia parecen ser indicadores útiles del rendimiento deportivo en fútbol15.

DISTANCIA TOTAL RECORRIDA

Hasta llegar a los sistemas actuales de control y medición de distancias, se ha pasado por varios métodos a lo largo de las últimas décadas16. Según Bosco17, se recorren en un partido de fútbol distancias en torno a los 11 km. Bangsbo, Nørregaard y Thorsoe13 nos hablan de distancias similares, pero observan diferencias entre defensas (10,1 km) y delanteros (10,5 km) y centrocampistas (11, 4 km). Datos que concuerdan con las distancias tomadas mediante el registro directo de los datos mediante un sistema informático (Amisco®), este sistema muestra distancias de 11.240 metros18. Igualmente, estos datos irían en consonancia con los ofrecidos por Di Salvo et al.3 y el sistema Amisco® al analizar a 300 jugadores de élite europeos, encontrando distancias totales recorridas de 11.393 m (+/- 1016).

En la tabla 1 se recopilan todos los datos en relacion a la distancia recorrida agrupando todos los estudios que se han realizado y el método utilizado para contabilizar la distancia recorrida.

 

En el futbol profesional, entre el 1,2% a un 2,4% del total de la distancia cubierta por jugadores es con posesión del balón, con distancias que dependen de las posiciones de juego3. Durante los partidos, los jugadores cubren una distancia media de 191.0 ± 80.3 metros en posesión del balón.

 

La posesión de balón es uno de los factores más importantes en el transcurso de los partidos. Este factor es especialmente relevante debido a que el éxito del equipo es de carácter multifactorial. Los indicadores técnicos (ej. porcentaje total de posesión de balón, pases precisos y cantidad de estos, etc.) van a predecir el éxito tanto o más que los indicadores físicos internos20. La posesión de balón, uno de los indicadores más populares4, ha sido estudiada en diversas ocasiones y se ha mostrado como uno de los aspectos más determinantes en el juego4-21. En relación con la posesión de balón, jugar con rivales de mayor calidad técnica está asociado a la reducción importante del tiempo en posesión del balón4, y por ello, los equipos que tienen menos tiempo el balón tienden a recorrer mayores distancias a mayor intensidad a la hora de intentar recuperar la pelota. Por otro lado, la posesión de balón va a estar determinada por diversos factores como son la localización del partido, la posición en el terreno de juego, el sistema táctico del equipo y el nivel técnico entre otros21.

 

INTENSIDAD Y VELOCIDAD DE DESPLAZAMIENTO DURANTE EL PARTIDO

A continuación, se describen los resultados obtenidos por dos autores en referencia al porcentaje de tiempo de partido realizado a distintas intensidades y a la distancia recorrida durante un partido de fútbol. Según Bosco17, el 70% de la distancia recorrida se realiza andando o a un nivel de esfuerzo bajo, el 20% es hecho a velocidad submáxima, y el 10% restante es realizado a velocidad máxima, si se tradujera en distancias, dependería del puesto específico del futbolista (Tabla 2).

 

Siguiendo a Bradley et al.20, el tipo de liga en la que compiten los jugadores influye en la intensidad a la que se realizan los desplazamientos. En su estudio, en el que se comparan las tres ligas más importantes de Inglaterra (English Premier League, Football League Championship y Football League One), se comprobó cómo los jugadores de las ligas de menor nivel realizaban desplazamientos a mayor velocidad e intensidad que aquellos que juegan en la Premier League. En oposición a estos resultados, se encuentran los hallados por Andersson et al.23 e Ingebrigtsen et al.24, en los que los datos recogidos sobre futbolistas profesionales mostraron valores mayores de intensidad en el desplazamiento en las ligas escandinavas de mayor nivel en contraposición a las intensidades mostradas en las de menor nivel. Estas discrepancias podrían deberse a diversos factores que influyen en esta variable, como puede ser el carácter profesional del futbol de un país respecto al otro20. Algunos de los factores que se asocian a la complejidad del juego y su contribución al aumento del rendimiento podrían ser la capacidad física del futbolista15-25, el nivel técnico26, el sistema táctico utilizado2, el nivel del oponente6, la posesión de balón27, el momento de la temporada5-6, la superficie de juego23 y el contexto y las condiciones meteorológicas28, interactuando y determinando la intensidad de desplazamiento durante los partidos.

 

CONCLUSIONES

Se puede comprobar como en las últimas dos décadas ha habido un notable incremento en la preocupación por entender las demandas que influyen en el futbol y con ello el rendimiento de los jugadores29.

 

Conocer las demandas físicas y fisiológicas permite al cuerpo técnico de un equipo, controlar las cargas de entrenamiento y tener en cuenta las demandas específicas de cada puesto específico dentro del terreno de juego, así como las velocidades que son más determinantes en el resultado final del partido.

Teniendo en cuenta la presente revisión, se puede comprobar la gran influencia que tienen las demandas externas en el rendimiento de los futbolistas. Este estudio presenta como los jugadores se someten a diferentes cargas e intensidades de desplazamiento según su puesto específico dentro del terreno de juego y la influencia de diversos factores externos en su rendimiento. Los datos mostrados podrían estar atribuidos a las modificaciones tácticas que emplea cada equipo. Por otro lado, la elección de la superficie de contacto puede influir directamente en la aparición de lesiones y de manera directa en el rendimiento del futbolista, por lo tanto, es una variable a tener en cuenta a la hora de poder controlar el rendimiento desde los factores externos.

 

 

 

 

Ricardo Martín

Graduado en Ciencias de la Actividad física y del deporte

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Bradley PS, Di Mascio M, Peart D, Olsen P, Sheldon B. High-intensity activity profiles of elite soccer players at different performance levels. The Journal of Strength & Conditioning Research. 2010;24(9):2343-51.
  2. Bradley PS, Carling C, Archer D, Roberts J, Dodds A, Di Mascio M, et al. The effect of playing formation on high-intensity running and technical profiles in English FA Premier League soccer matches. Journal of sports sciences. 2011;29(8):821-30.
  3. Di Salvo V, Baron R, Tschan H, Montero FC, Bachl N, Pigozzi F. Performance characteristics according to playing position in elite soccer. International journal of sports medicine. 2007;28(03):222-7.
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  6. Rampinini E, Coutts AJ, Castagna C, Sassi R, Impellizzeri F. Variation in top level soccer match performance. International journal of sports medicine. 2007;28(12):1018-24.
  7. Borg G. Borg’s perceived exertion and pain scales: Human kinetics; 1998.
  8. Impellizzeri FM, Rampinini E, Coutts AJ, Sassi A, Marcora SM. Use of RPE-based training load in soccer. Medicine and science in sports and exercise. 2004;36(6):1042-7.
  9. Di Salvo V, Gregson W, Atkinson G, Tordoff P, Drust B. Analysis of high intensity activity in Premier League soccer. International journal of sports medicine. 2009;30(03):205-12.
  10. Randers MB, Mujika I, Hewitt A, Santisteban J, Bischoff R, Solano R, et al. Application of four different football match analysis systems: A comparative study. Journal of sports sciences. 2010;28(2):171-82.
  11. Reina-Gómez, A, Hernandez-Mendo, A. Revisión de indicadores de rendimiento en fútbol. Revista Iberoamericana de Ciencias de La Actividad Física y El Deporte, 2012;1(1):1–14.
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  13. Bangsbo J, Nørregaard L, Thorsoe F. Activity profile of competition soccer. Canadian journal of sport sciences= Journal canadien des sciences du sport. 1991;16(2):110-6.
  14. Di Mascio M, Bradley PS. Evaluation of the most intense high-intensity running period in English FA premier league soccer matches. The Journal of Strength & Conditioning Research. 2013;27(4):909-15.
  15. Krustrup P, Mohr M, Amstrup T, Rysgaard T, Johansen J, Steensberg A, et al. The yo-yo intermittent recovery test: physiological response, reliability, and validity. Medicine and science in sports and exercise. 2003;35(4):697-705.
  16. Ballesta-Castells C, Romero JG, García JF, Cruz JA. Métodos actuales de análisis del partido de fútbol/Current Methods of Soccer Match Analysis. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. 2015;60:785-803.
  17. Bosco C, Vila JM. Aspectos fisiológicos de la preparación física del futbolista: Paidotribo; 1991.
  18. Martínez FD, de Suso Janáriz JMG, García JLM. Fútbol: bases científicas para un óptimo rendimiento: Ergon; 2004.
  19. Arjol J. Metodología de la Resistencia en fútbol. Máster Universitario de Preparación Física en Fútbol FEF y UCLM. 2004.
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  21. Lago C, Martín R. Determinants of possession of the ball in soccer. Journal of Sports Sciences. 2007;25(9):969-74.
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  23. Andersson HÅ, Randers MB, Heiner-Møller A, Krustrup P, Mohr M. Elite female soccer players perform more high-intensity running when playing in international games compared with domestic league games. The Journal of Strength & Conditioning Research. 2010;24(4):912-9.
  24. Ingebrigtsen J, Bendiksen M, Randers MB, Castagna C, Krustrup P, Holtermann A. Yo-Yo IR2 testing of elite and sub-elite soccer players: performance, heart rate response and correlations to other interval tests. Journal of sports sciences. 2012;30(13):1337-45.
  25. Krustrup P, Mohr M, Ellingsgaard H, Bangsbo J. Physical demands during an elite female soccer game: importance of training status. Medicine and science in sports and exercise. 2005;37(7):1242.
  26. Bradley PS, Lago-Peñas C, Rey E, Gomez Diaz A. The effect of high and low percentage ball possession on physical and technical profiles in English FA Premier League soccer matches. Journal of Sports Sciences. 2013;31(12):1261-70.
  27. Rampinini E, Impellizzeri FM, Castagna C, Coutts AJ, Wisløff U. Technical performance during soccer matches of the Italian Serie A league: Effect of fatigue and competitive level. Journal of Science and Medicine in Sport. 2009;12(1):227-33.
  28. Mohr M, Nybo L, Grantham J, Racinais S. Physiological responses and physical performance during football in the heat. PLoS one. 2012;7(6):e39202.
  29. Tourny-Chollet C, Leroy D, Beuret-Blanquart F. Isokinetic knee muscle strength of soccer players according to their position. Isokinetics and exercise science. 2000;8(4):187-93.

DEMANDAS FÍSICAS Y FISIOLÓGICAS INTERNAS CARACTERÍSTICAS DEL FÚTBOL

El fútbol es el deporte más popular en el mundo y lo practican tanto hombres, como mujeres y niños/as con diferentes niveles de experiencia. La práctica del fútbol depende de una multitud de factores como son la técnica, biomecánica, táctica, áreas mentales y demandas fisiológicas. El objetivo del presente artículo es la recogida de diversa información acerca de las demandas físicas y fisiológicas en futbolistas de alto nivel, tanto en entrenamientos como en competición. Conocer las demandas características del fútbol, permite al cuerpo técnico de un equipo controlar las cargas de entrenamiento para así, tratar de manipular la carga en función de los objetivos deseados y adecuar la carga de entrenamiento a la que aparece durante la competición.

  1. INTRODUCCIÓN

El estudio sobre los perfiles de esfuerzo y las demandas fisiológicas en los deportes de equipo ha sido especialmente prolífico en las últimas tres décadas, siendo el fútbol uno de los deportes que más interés ha suscitado entre los investigadores en relación al estudio de las demandas solicitadas durante el desarrollo de partidos y entrenamientos. El fútbol es un deporte complejo de cooperación-oposición que requiere de una base aeróbica predominante, de un componente anaeróbico determinante en el resultado final y está caracterizado por periodos cortos de recuperación activa[1].

Tanto en la investigación científica como en la práctica del fútbol profesional, se han utilizado diversos métodos para la cuantificación de la carga tolerada por los jugadores. Uno de los métodos más utilizados debido a su accesibilidad y su implemento no invasivo, ha sido la percepción subjetiva del esfuerzo, bien sea en su metodología tradicional o con posteriores variaciones para las que se han detallado índices de validez superiores[2]. Las demandas físicas solicitadas durante los partidos de fútbol profesional, han sido ampliamente documentadas en los últimos años[3].

En base a lo descrito anteriormente, el fútbol es un deporte complejo de cooperación-oposición que requiere de una base aeróbica predominante y de un componente anaeróbico determinante en el resultado final.3. Las demandas fisiológicas varían con el nivel de competición, estilo de juego, nivel del rival, posición en el campo y factores ambientales. El patrón de ejercicio puede describirse como interválico y acíclico, con esfuerzos máximos superpuestos sobre una base de ejercicios de baja o moderada intensidad[4].

  1. ANÁLISIS DE LAS DEMANDAS FÍSICAS Y FISIOLÓGICAS

Para poder llevar a cabo una intervención apropiada en cualquier modelo de entrenamiento es necesario conocer cuáles son las demandas físicas, fisiológicas o energéticas que requiere la actividad practicada, en este caso el fútbol. Solamente a partir de este conocimiento previo se podrán establecer programas de entrenamiento adecuados para optimizar o regularizar las cualidades condicionales específicas determinantes en el éxito del juego.

Para Reilly y Gilbourne[5], las demandas fisiológicas del fútbol están indicadas por las intensidades de ejercicio que se manifiestan en diferentes actividades a lo largo del juego.

 

[1] KRUSTRUP, P., ZEBIS, M., JENSEN, J. M., & MOHR, M. Game-induced fatigue patterns in elite female soccer. The Journal of Strength & Conditioning Research, 2010, 24(2), pp. 437-441.

[2] IMPELLIZZERI, F.M., RAMPININI, E., COUTTS, A.J., SASSI, A.L., & MARCORA, S. M. Use of RPE-based training load in soccer. Medicine and science in sports and exercise, 2004, 36(6), pp. 1042-1047.

4 TIERNEY, P. J., YOUNG, A., CLARKE, N. D., & DUNCAN, M. J. Match play demands of 11 versus 11 professional football using Global Positioning System tracking: Variations across common playing formations. Human Movement Science, 2016 49, pp. 1-8.

[4] DI SALVO, V., GREGSON, W., ATKINSON, G., TORDOFF, P., & DRUST, B. Analysis of high intensity activity in Premier League soccer. International journal of sports medicine, 2009, 30(3), pp. 205-212.

 

[5] REILLY, T., & GILBOURNE, D. Science and football: a review of applied research in the football codes. Journal of Sports Sciences, 2003, 21(9), pp. 693-705.

 

Para poder evaluar el trabajo de un jugador durante un partido de fútbol y determinar las exigencias energéticas se pueden estudiar una serie de indicadores internos o externos.

Indicadores Internos

Los indicadores internos muestran la respuesta fisiológica del organismo a las tareas solicitadas. Entre las variables fisiológicas mejor estudiadas en el control y cuantificación de las cargas en el fútbol se encuentran la frecuencia cardiaca (FC), el consumo de oxígeno y la concentración de lactato en sangre. Los avances tecnológicos han posibilitado aplicar estas metodologías al control diario de entrenamientos y partidos.

Las demandas fisiológicas del fútbol son de natura­leza intermitente[1]. Debido a la duración de un partido de competición oficial, el fútbol es un depor­te dependiente principalmente del metabolismo aeróbi­co[2]. La intensidad de trabajo media, medida como el porcentaje de la fre­cuencia cardíaca máxima (FCM), está cerca del umbral anaeróbico: normalmente entre el 80-90% FCM[3], aunque con picos de FC que lle­gan al 98%8.

Sin embargo, las acciones más decisivas son cu­biertas por medio del metabolismo anaeróbico: entradas, regates, fintas, forcejeos, cambios de dirección, remates, etc. Se ha mostrado que los jugadores realizan más de 1400 acciones diferentes durante un partido[4], por lo tanto, el patrón acíclico de actividad que caracteriza al fútbol no es compatible con los modelos tradicionales que estudian las demandas de los deportes cíclicos en condiciones de laboratorio10.

Estas acciones más decisivas requieren de una trabajada condición física, para realizar movimientos explosivos, la musculatura principal tiene que estar desarrollada, así como la musculatura compensatoria del movimiento, que impide que haya desequilibrios posturales y previene lesiones proporcionando una mayor eficacia del gesto técnico.

Frecuencia cardíaca.

La FC es uno de los índices más utilizados en el control fisiológico del futbolista, tanto en entrenamientos como en competición. Su accesibilidad y su relación lineal con el consumo de oxígeno hacen que esta variable sea imprescindible para conocer la intensidad del ejercicio. Depende, entre otras cosas, de la edad, por lo que debería tenerse en cuenta este factor para interpretar los resultados. La frecuencia cardíaca media durante un partido puede situarse en torno a los 160 y 175 latidos/min8, (85% de la máxima) aunque habría que tener en cuenta que el jugador suele pasar un tiempo prolongado andando o parado, lo cual baja la media en los resultados de en referencia a la FC y, como se ha mostrado anteriormente, existen diferencias significativas según la posición específica o función del futbolista. En definitiva y según la revisión de varios artículos, la intensidad media del ejercicio realizado por un jugador profesional en un partido de 90 minutos, está en torno al umbral de lactato o en torno al 80-90% de la FCM[5].

 

[1] ZIOGAS, G.G., PATRAS, K.N., STERGIOU, N., & GEORGOULIS, A.D. Velocity at lactate threshold and running economy must also be considered along with maximal oxygen uptake when testing elite soccer players during preseason. The Journal of Strength & Conditioning Research, 2011, 25(2), pp. 414-419.

[2] BANGSBO, J., MOHR, M., & KRUSTRUP, P. Physical and metabolic demands of training and match-play in the elite football player. Journal of sports sciences, 2006, 24(07), pp. 665-674.

[3] HOFF, J. Training and testing physical capacities for elite soccer players. Journal of sports sciences, 2005, 23(6), pp. 573-582.

[4] DRUST, B., ATKINSON, G., & REILLY, T. Future perspectives in the evaluation of the physiological demands of soccer. Sports Medicine, 2007, 37(9), pp. 783-805.

[5] MALLO, J., MENA, E., NEVADO, F., & PAREDES, V. Physical Demands of Top-Class Soccer Friendly Matches in Relation to a Playing Position Using Global Positioning System Technology. Journal of human kinetics, 2015, 47(1), pp. 179-188.

 

 

Concentración de Lactato

La determinación de lactato sanguíneo es una técnica utilizada frecuentemente en la valoración fisiológica de los deportistas, ya que el ácido láctico es un parámetro que tiene una importante relación como indicador de la intensidad del ejercicio y de la participación de la vía anaeróbica láctica.

Bangsbo[1] determina concentraciones de entre 3-5 mmol/l, aunque también describen oscilaciones de entre 2–12 mmol/L, y una disminución de 1 mmol/l de la segunda parte con respecto a la primera.

[1] BANGSBO, J. Requerimientos energéticos en el fútbol. Training Fútbol. 1996, 4, 2-17.

 

Consumo máximo de oxígeno (VO2 máx.)

La mayor parte de las actividades en el fútbol son de moderada-baja intensidad. En este tipo de metabolismo el consumo de oxígeno es el indicador de la intensidad de demanda de energía. El consumo máximo de oxígeno se define como la cantidad máxima de oxígeno que el organismo es capaz de absorber, transportar y consumir por unidad de tiempo. Es muy variable entre los deportistas, depende de la dotación genética, sexo, peso y condición física. La herencia puede condicionar hasta un 70/80% del VO2máx, dependiendo sólo un 20/30% del entrenamiento. Los jugadores de futbol de elite tienen una capacidad alta de consumo máximo de oxígeno, éste puede variar de 57 a 75 mL/kg/min[1].

[1] STØLEN, T., CHAMARI, K., CASTAGNA, C., & WISLØFF, U. Physiology of soccer. Sports medicine, 2005, 35(6), pp. 501-536.

En general, los parámetros indicadores de la condición aeróbica (VO2máx) se sitúan en futbolistas en valores intermedios entre los diversos deportes, en torno a los 56-58 ml·kg/min; por lo que no puede considerarse la condición aeróbica, como un criterio decisivo para la selección de futbolistas; pero es importante su desarrollo (sin perjudicar ni interferir en el desarrollo de otras cualidades) ya que viene a considerarse la base y el sustento de cualquier otra cualidad.

 

 

 

 

 

 

Ricardo Martín

Graduado en Ciencias de la Actividad física y del deporte

ENTRENAMIENTO DE CORE APLICADO A LOS DEPORTES DE CONTACTO: EL FÚTBOL

En muchos deportes, especialmente los deportes de equipo donde hay choques, debido a la naturaleza de estos deportes de contacto, la disputa por el balón durante todo el partido es algo inherente a la actividad (por ejemplo, entradas, duelos físicos, cargas o saltos para apoderarse de un balón). Con el fin de ser capaz de competir y de mantener la posesión, los jugadores deben tener un sólido, estable y equilibrado Core sobre el que se producen los momentos de fuerza. Core se define como la capacidad de controlar la posición y el movimiento del tronco sobre la pelvis para permitir una óptima producción, transferencia y control de la fuerza y el movimiento en actividades atléticas integradas (Borghuis, Lemmink y Hof, 2011). La estabilidad del Core comúnmente conocido como el complejo de cadera-lumbopélvica, es crucial en la prestación de fuerza para el movimiento de las extremidades superiores e inferiores, para soportar cargas, y para proteger la médula espinal y las raíces nerviosas (Willson, Dougherty, Ireland y Davis 2005). La estabilidad del tronco se consigue por el sistema muscular troncal que proporciona la mayoría de la restricción dinámica junto con la rigidez pasiva de las vértebras, fascia y ligamentos musculares en la columna vertebral. Se entiende que el Core se compone de los músculos paraespinales, músculo cuadrado lumbar, músculos abdominales, musculatura de la cintura pélvica, el diafragma, el multifidus y los músculos del suelo pélvico. El desarrollo de la musculatura del tronco es visto desde la biomecánica como una forma eficiente de maximizar la fuerza y reducir al mínimo las cargas conjuntas en cualquier actividad y, con esto, reducir la incidencia de lesiones (Hibbs, Thompson, French, Wrigley y Spears, 2008).

Considerando que la fuerza muscular simétrica y el equilibrio muscular parecen estar relacionados con la estabilidad del Core, como se ha demostrado en adultos (Hewett, Ford y Myer, 2006), particularmente en la reducción de lesiones de extremidad inferior (Mjolsnes, Arnason, Raastad y Bahr, 2004). Concretamente en fútbol, se ha mostrado la utilidad de los programas de entrenamiento del Core en diversos estudios (Olsen, Myklebust, Engebretsen, Holme y Bahr, 2005; Soligard et al., 2008). Teniendo en cuenta que el principal objetivo de este tipo de entrenamiento, dejando a un lado su transferencia al rendimiento deportivo, es la prevención de lesiones, su análisis puede servir para ayudar a identificar el potencial que tiene en la reducción de la incidencia lesional. Previos estudios han mostrado las adaptaciones de la musculatura inferior con la realización de un programa de entrenamiento basado en la estabilidad del Core (Brito et al., 2010; Daneshjoo, Mokhtar, Rahnama y Yusof, 2012).

Trabajo del CORE – Flexiones de columna o crunch abdominal

La flexión del tronco o crunch abdominal es uno de las propuestas más extendidas en la mayoría de prescripciones para el trabajo del abdomen (McGill, 1997; Moreside, Vera-Garcia y McGill, 2007). Comúnmente se hace visible este tipo de ejercicios por medio de los medios de comunicación y su uso por personas socialmente reconocidas. Sin embargo, la evidencia científica determina líneas muy claras que alejan a este tipo de ejercicios del ideal en el que se tienen actualmente valorados. Cuando se realiza este ejercicio suele estar compuesto por uno o dos momentos: flexión y rotación. En el movimiento de flexión las vértebras contiguas sufren una separación de sus apófisis espinosas desplazándose la vértebra superior hacia adelante (Krismer, Haid y Rabl, 1996). En el momento de rotación, se produce un deslizamiento hacia adelante y hacia atrás de las facetas articulares (Krismer et al., 1996). Este momento supone un cizallamiento del anillo y un aumento de la presión sobre el núcleo. Por lo tanto, a mayor flexión y rotación de la columna vertebral, mayor será el brazo de palanca aplicado y mayor riesgo de lesión estaremos asumiendo en la ejecución del crunch abdominal (Huang, Han, Liu, Yu y Yu, 2016).

Las flexiones de tronco para el trabajo abdominal son frecuentemente añadidas en las rutinas de entrenamiento en clases o deportes colectivos y se han mostrado como facilitadoras en la aparición de la incontinencia urinaria por esfuerzo (Fozzatti et al., 2012; Salvatore et al., 2009). La incontinencia urinaria y por esfuerzo puede verse afectada en la realización de ejercicios abdominales debido a los cambios de presión intra abdominal que se producen en su entrenamiento (Deeble, French, Thompson, Andrews y Briffa, 2012). Este hecho sugiere que la utilización de las flexiones de tronco en todas sus variantes como trabajo abdominal, deben ser eliminadas de los planes de entrenamiento al producir altos niveles de presión intra abdominal durante su ejecución. Asimismo, especialmente en mujeres pudieran ser potencialmente lesivos y por tanto su inclusión como entrenamiento del Core está desaconsejada por varios estudios (Barton, Serrao, Thompson y Briffa, 2015; Fozzatti et al., 2012).

Otro aspecto a valorar sería la posición del psoas-ilíaco durante la ejecución del crunch, ya que se produce una disminución de la cadena muscular anterior con su consecuente acortamiento y si, sumamos la elevación de piernas estaremos incrementando la activación del psoas-ilíaco. Esto puede suponer la alteración de la cadena muscular provocando desequilibrios posturales (Muscolino, 2014).

 

 

La activación muscular de los músculos protagonistas el abdomen como el transverso-espinoso, ha sido mayor mediante la ejecución de ejercicios de peso libre (Masturcello et al., 2013) que otros ejercicios centrados específicamente en el trabajo muscular del Core. Por ello, además del trabajo de contracción isométrica para completar los programas de fortalecimiento y prevención (Lee y McGill, 2015), la prescripción de ejercicios de peso libre o multiarticulares y multiplanares (Masturcello et al., 2013) parece ser la opción más acertada y contrastada en periodos competitivos. En este contexto, el trabajo isométrico del abdomen ha de sobreponerse al trabajo mediante el crunch y sus variantes (Lee y McGill, 2015). Un ejemplo de un plan de entrenamiento del Core mediante ejercicios isométricos podría ser el propuesto por Lee y McGill (2015) como plan que puede seguirse de forma paralela a las sesiones de entrenamiento.

 

 

Algunos entrenadores consideran que plantear ejercicios con peso libre, es suficiente para la activación y trabajo del Core, sin embargo, numerosos estudios han mostrado que el entrenamiento con ejercicios isométricos es superior y más completo al trabajar la estabilidad espinal en los tres planos (sagital, frontal y transversal). Aunque los ejercicios multiarticulares requieren de una importante activación de la musculatura del tronco (Hamlyn, Behm y Young, 2007), la transferencia estable es insuficiente en el plano sagital. Muchas de las acciones deportivas incluyen movimientos en los planos frontal y transversal; por ejemplo, un futbolista que esprinta con balón y trata de driblar a la izquierda. Si la fortaleza lateral del Core no está bien desarrollada y compensada, la energía no es utilizada eficientemente y compromete la velocidad y la fuerza transferida al tronco, provocando posibles riesgos de lesión en la desviación de columna bajo tensión (McGill, 2010) y la posición valga de rodilla (Hewett y Myer, 2011). En resumen, cuando la fuerza del Core es insuficiente, los movimientos atléticos se vuelven ineficientes y producen un detrimento del rendimiento deportivo y un incremento del riesgo de lesión.

La planificación de ejercicios isométricos en los planes de entrenamiento paralelos al deporte practicado, supone un aumento de la musculatura del Core y ofrece la posibilidad de minimizar las cargas forzadas de columna (Axler y McGill, 1997; Cholewicki, McGill y Norman, 1991). Debido a esta baja carga espinal, los ejercicios descritos pueden realizarse casi diariamente durante el periodo de entrenamiento y competición. Los investigadores determinan que un entrenamiento de 15 a 45 minutos realizado en unión con un programa de fortalecimiento general, crea una estabilidad del Core necesaria para que el jugador pueda expresar su máximo rendimiento.

 

 

 

 

Ricardo Martín

Graduado Ciencias Actividad física y del deporte

Referencias Bibliográficas

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