La Natación también lesiona

La natación es un deporte muy recomendado por diferentes profesionales. Puede ser beneficioso para la rehabilitación de muchas lesiones por su trabajo muscular con reducción de cargas debido al efecto de estar sumergido, pero tanto la natación amateur sin buena técnica como la de competición tiene unas consecuencias en las que es conveniente tener en cuenta la fisioterapia como prevención.

La natación es un deporte duro que requiere mucho recorrido de entrenamiento y un gran número de sesiones semanales, lo que lleva a lesiones cuando el nadador sobrepasa su umbral de resistencia muscular o mantiene un defecto técnico de forma continuada que conlleve un sufrimiento articular mantenido. Las patologías más frecuente que vemos en las consultas de fisioterapia en pacientes nadadores son:

 

  1. Hombro del nadador:

Debido a un continuo esfuerzo en todos los estilos de natación. El esfuerzo de arrastre y empuje en rangos máxima de flexión y abducción del hombro puede llevar a una inestabilidad clínica de la articulación. La inestabilidad es causada por los elementos activos y pasivos del hombro, como los ligamentos o los músculos del manguito rotador. La incapacidad de estos elementos puede llevar a lesiones más complejas como luxaciones o subluxaciones repetidas y dañar las estructuras del complejo articular del hombro.

 

  1. Cervicalgias:

La repetida rotación de la cabeza o su extensión forzada a la hora de tomar aire cuando nadamos, puede provocar dolor cervical en los nadadores, especialmente cuando no realizan la técnica correctamente o tienen ,por ejemplo, una falta de movilidad en las vértebras dorsales altas y ésta ocasiona una hipermovilidad cervical.

 

  1. Disfunciones lumbares:

La zona lumbar es una zona que suele provocar dolor en todas las personas de forma general, pero de forma especial, en los nadadores, los problemas lumbares pueden deberse al acortamiento de los músculos extensores lumbares, que conllevan a la retracción de los mismos, un sobreesfuerzo de la musculatura glútea que active los puntos gatillo y menos frecuente, en caso de los nadadores, una inestabilidad lumbo-pélvica.

 

  1. Rodilla del bracista:

La rodilla no es una de las partes que más sufre en la natación, salvo en el estilo de braza. En este estilo, la patada conlleva una rotación externa de la tibia con respecto al fémur y un empuje desde los pies del agua. Esto puede provocar un bostezo articular que termine dañando el compartimento interno de la rodilla con sus respectivos elementos.

 

Además, en la recuperación de lesiones musculares, la resistencia que ofrece el agua es demasiado fuerte para ciertos músculos si se hace en el momento inadecuado.

 

Son muchas las lesiones que el deporte competitivo puede acarrear, pero siempre es más sano y mejor que no practicar ninguno. Una buena técnica y un buen entrenamiento es esencial para prevenir las lesiones en la natación. Y si añadimos el consejo de un/a fisioterapeuta puede asegurarte una práctica competitiva o lúdica con menos riesgos. Si ya es tarde y la lesión está instaurada ponte en manos de un fisioterapeuta. ¡Él te podrá ayudar!

 

Marina I. Garrido

Fisioterapeuta

Colegiada nº : 5374

marina

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